Que la bruma no oculte el puerto

MóNICA G. PRIETO | Publicado: - Actualizado: 31/5/2010 17:43

Aspecto del carguero turco con 600 activistas, parte de la flotilla de Free Gaza.

En la ofensiva israelí de 2006 contra el Líbano, uno de los muchos correos electrónicos de la Oficina de Prensa del Gobierno de Israel llamó mi atención. Se trataba de la petición de una ONG local en la que se pedía la movilización internacional para proteger los perros y gatos del norte de Israel, objetivo de los cohetes de Hizbulá. Allí me encontraba, cubriendo el conflicto y constatando los limitados daños en territorio israelí mientras, al otro lado de la frontera, llegaban imágenes de destrucción total y noticias de centenares de muertos. Al principio pensé que era una broma de mal gusto, pero el lacónico mensaje carecía de ironía. La misma que le sobraba al último e-mail del mismo servicio de prensa que me ha vuelto a desconcertar, recibido hace dos días y titulado “Restaurante en Gaza”.

“Ante la llegada prevista de corresponsales extranjeros a Gaza para cubrir las supuestas dificultades humanitarias del territorio administrado por Hamas, y como parte de los esfuerzos para facilitar el trabajo de los periodistas en la región, la Oficina de Prensa del Gobierno se complace en llamar su atención sobre el menú del Restaurante y Club Roots de Gaza. Nos han dicho que el filete de ternera y la crema de espinacas son especialmente recomendables”.

El simpático mensaje electrónico se refiere al único restaurante que se puede considerar de lujo en la franja, frecuentado exclusivamente por extranjeros y en rara ocasión por palestinos adinerados, e impensable para el 95% (siendo generosos) de la población. Critica la existencia de un lugar sin carencias visibles –gracias a los productos de contrabando que llegan por los túneles egipcios más que a los autorizados por Israel- para así apoyar el argumento de que la flotilla humanitaria que se dirige a Gaza para distribuir ayuda a 1.5 millones de personas es innecesaria y “una provocación” en palabras del coronel Moshe Levy, alto responsable israelí para Gaza, dado que en la franja palestina “las tiendas rebosan productos”, según el portavoz israelí Mark Reguev.

Se trata de desacreditar la iniciativa de la flotilla (10.000 toneladas de ayuda humanitaria, 750 personas de 50 nacionalidades, desde supervivientes del Holocausto a diputados israelíes pasando por humanitarios y periodistas), que navega a estas horas por el Mediterráneo con el objetivo de romper el cerco de cinco años sobre Gaza. Un asedio que, según Amnistía Internacional, ha hecho dependientes de la ayuda internacional a 4 de cada 5 ciudadanos, “golpea duramente a los más vulnerables, niños, ancianos y enfermos” y “mantiene al 1.5 millones de palestinos aislados del resto del mundo, restringiéndoles a las fronteras de Gaza y limitando enormemente la importación de bienes esenciales y suministros”.

El mensaje electrónico, como otros enviados estos días a los periodistas para denigrar a algunas de las ONG participantes en la flotilla o hacer hincapié en la “enorme” entrada de productos que permite Israel en la asediada franja, está destinado a tratar de convencer a la prensa extranjera, y de esa forma al mundo, de que Gaza es un territorio que no pasa penalidades gracias al Estado hebreo. En el contexto de esta campaña de desinformación, es frecuente leer el titular “Israel suaviza el bloqueo a Gaza”. El último ejemplo es que las autoridades israelíes han permitido el paso de salmón congelado, yogur desnatado y mascarilla facial. Desconozco por qué no se consideran esos productos de lujo, y sin embargo la fruta sí lo es. La otra cara noticia es que la carne fresca, la fruta enlatada o la mantequilla no entran en Gaza, entre centenares de otros productos, porque Israel los considera excesos prescindibles. Según la lista compilada por la BBC mediante la información de grupos internacionales, sólo 81 productos pueden ser importados, hoy por hoy, en el territorio palestino: sólo desde octubre de 2009 entran el café y el té; sólo desde noviembre carne enlatada y otras conservas (salvo fruta), mantas, esponjas, toallitas infantiles o caldo de pollo.

Mucho más explícita es la lista elaborada por la ONG israelí Gisha (Centro Legal para la Libertad de Movimientos), donde se especifican los productos prohibidos a mayo de 2010, entre ellos, el cilantro (condimento tradicional para los árabes), mermelada, frutos secos, especias, galletas, madera, cemento, artilugios de pesca, sistemas de irrigación, animales, folios tamaño A4 (así se especifica), cuadernos y utensilios de escritura. Por supuesto, a Gisha se le ha acusado de “dañar la Seguridad de Israel” con sus revelaciones, algo que no extrañará a los lectores que hayan seguido en las últimas semanas Cuarto Poder.

Eso no quiere decir que no haya chocolate, golosinas, papel y otros productos prohibidos en los mercados de la franja. El cerco internacional e israelí han promovido la industria de los túneles excavados entre Gaza y Egipto, por donde contrabandistas tolerados por Hamas hacen negocio importando ilegalmente desde ganado hasta coches, tabaco y cualquier otro ‘lujo’ prohibido que el 80% de sus habitantes, dependiente de la ayuda internacional gracias al cerco, no se puede permitir.

Una responsable de Free Gaza, durante el intento de enero de 2009. (Mónica G. Prieto)

En Gaza aún no se muere de hambre porque el Gobierno hebreo lo tiene calculado. Como tantas cosas, lo anunció a bombo y platillo ante la indiferencia internacional: fue en 2006, después de que Hamas ganara las elecciones, cuando advirtió que “los palestinos no iban a pasar hambre, pero Israel iba a ponerles a dieta”. Así ocurrió: según la ONG Gisha, el Estado hebreo realizó un cálculo de las calorías necesarias para pasar verdaderas dificultades para sobrevivir sin llegar a la inanición. Y eso fue antes de la ofensiva de finales de 2008, cuando la aviación israelí no sólo mató a 1.400 palestinos: también destruyó buena parte de la infraestructura y de las propiedades privadas que hoy en día no se pueden reconstruir porque, sencillamente, no se permite la entrada del material para hacerlo.

También fue mucho antes de que “Hamas tomara por la fuerza el control de la franja”, como se describe ‘oficialmente’ la guerra intestina fomentada por EEUU e Israel en los territorios palestinos, e incluso antes de la captura de un soldado israelí, argumento utilizado por Israel para justificar un bloqueo tachado por las ONG  e incluso por Naciones Unidas de “castigo colectivo” y descrito como “la primera crisis humanitaria creada por Occidente”.

Porque esto no tiene nada que ver con Guilad Shalit, el soldado israelí capturado –que no secuestrado- por facciones palestinas cerca de Gaza en junio de 2006 ni tampoco con el día en que Hamas expulsó a Fatah de la franja por las armas, elementos que sólo agravaron el problema. El bloqueo comenzó el mismo día que, contra pronóstico, el Movimiento Islámico ganó las elecciones en enero de aquel año y no fue unilateral.

En castigo a la elección democrática animada por Occidente pero de resultados opuestos a lo que Occidente esperaba –y eso que los observadores internacionales, entre quienes se encontraban políticos tan poco sospechosos de ser pro palestinos como Ana Palacio, calificaron de “proceso transparente” la votación que dio a Hamas 76 escaños, frente a los 45 de Fatah- el Cuarteto, formado por la UE, la ONU, EEUU y Rusia, decretó un bloqueo económico contra el nuevo Gobierno palestino hasta que Hamas no renunciase a la violencia. No se pidió lo mismo a Israel. Mientras, Tel Aviv pasaba a tachar a todos los palestinos de “terroristas”, a su Gobierno de terrorista e iniciaba el cerco bloqueando las fronteras y decomisando, entre otras medidas, los impuestos que recaba en nombre de los palestinos en concepto de aranceles y fronteras. Nada mal teniendo en cuenta que el Movimiento de Resistencia Islámica fue, en sus orígenes, financiado y apoyado por Tel Aviv para minar el liderazgo de Yasir Arafat y de su organización, Al Fatah.

[youtube width="608" height="400"]http://www.youtube.com/watch?v=yphfyN0dqi8[/youtube]

Tras la victoria Mahmud Zahar, representante del ala dura islamista, ofreció una tregua indefinida y negociaciones de paz a Israel a cambio de una retirada a las fronteras de 1967 y de la liberación de presos palestinos –se calcula que actualmente hay 11.000 presos, entre ellos mujeres y menores de edad, en cárceles israelíes; desde 1967, una quinta parte de la población palestina ha pasado por las mismas- que Tel Aviv ignoró. La comunidad internacional cerró filas en torno al Estado hebreo, y aún hoy justifica su cerco y sus desproporcionadas ofensivas: como denuncia AI en su último informe, EEUU y la UE “usan su posición en el Consejo de Seguridad para escudar a Israel de cualquier obligación de rendir cuentas por sus acciones en Gaza”.

Antes, la culpa de que los palestinos de Gaza vivieran entre ruinas, careciesen de recursos médicos y tuviesen la ingestión de calorías más que limitada era de Hamas, según Israel. Ahora, según Tel Aviv, eso simplemente no ocurre. No hay necesidad de acciones humanitarias porque Gaza vive en el lujo (como demuestra la existencia del Restaurante Roots) y sus escombros son de cinco estrellas. Si es así, ¿por qué impedir por la fuerza, como amenaza el Ejército, a los activistas de Free Gaza –para quienes ya ha creado un centro de internamiento en Ashdod- llegar hasta Gaza, máxime teniendo en cuenta que no atraviesan aguas israelíes sino que cualquier abordaje tendrá que hacerse en aguas internacionales? Porque las Fuerzas Armadas israelíes ya han movilizado recursos y advertido que no permitirán a los “provocadores” llegar a su destino.

En enero de 2009, en plena ofensiva contra la franja palestina, tuve la ocasión de tratar de romper el cerco en un barco de Free Gaza, una experiencia decepcionante: el objetivo de parte de la tripulación era ayudar a la población con medios y manos exponiéndose a los mismos riesgos que los palestinos; el objetivo de la otra parte era salir en los medios de comunicación y, al ser posible, exponerse lo mínimo imprescindible. El pánico de los segundos acabó tomando las decisiones.

Me sentí defraudada por algunos de esos humanitarios (no soy la única, a juzgar por el blog de Oriente Próximo de Al Yazira), pero la misión de romper el cerco me sigue pareciendo tan loable como entonces, como demuestra que el director de operaciones de la UNRWA en Gaza, John Ging, pida a la comunidad internacional que envíe barcos con ayuda que alivien la situación.

Por eso no podemos dejar que la bruma de la propaganda israelí o las vanidades de unos pocos oculten el legítimo propósito de la misión. La crisis humanitaria está fuera de toda duda. Además ¿a quién perjudica el bloqueo económico? No a Hamas: los extremistas siguen gobernando, ingeniándoselas para pagar los sueldos de sus funcionarios y mantienen buena parte del apoyo popular por su carácter irreductible hacia Israel, pese a que cada vez adoptan más decisiones radicales que minan los derechos humanos de sus ciudadanos. Es tan obvio que incluso el diario israelí Haaretz invita al Gobierno hebreo a negociar con Hamas de una vez y a acabar con el bloqueo.

El cerco sólo perjudica al pueblo palestino y de esa forma a todos nosotros: cuanta más opresión sufra Gaza, más radicalismo se generará en la sociedad palestina y más motivos tendrán los yihadistas de medio mundo para atentar contra Israel y sus socios de Occidente. El único rédito a corto plazo para Israel es que la división palestina hace inviable cualquier negociación de paz y por tanto la imposibilidad de un acuerdo que derive en dos estados y acabe con la ocupación militar. Pero el precio a pagar será muy alto.

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Comentarios |23 Comentarios »

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Victoria israelí ante la ‘ofensiva’ pacifista | Sábado, 9 de julio de 2011 || puntuación:0
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[...] Para recordar aquella malograda Flotilla de la Libertad que tenía como objetivo romper el cerco impuesto a Gaza, 10 barcos fletados desde diferentes puntos del planeta -desde Estados Unidos hasta España- trataron de emular aquella misión en lo que debía haber sido un viaje conjunto de entre 300 y 400 personas -desde judíos, incluido un superviviente del Holocausto, hasta intelectuales y políticos- con tanto componente de concienciación como finalidad humanitaria. O quizás más del primero, ahora que el nuevo Gobierno provisional de Egipto ha abierto la frontera de Rafah -que une el país de los faraones con la franja palestina- terminando así con el bloqueo sostenido desde 2005 con la ayuda imprescindible de Hosni Mubarak. [...]

lidia ostrovsky | Miércoles, 29 de junio de 2011 || puntuación:0
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¿si es tan dificil entrar en GAZA, para que hicieron los hoteles, y para quien, la foto que yo vi, los gazistas se bañan en el mar y no estan esqueleticos ni hambrientos, 2), las frutas y verduras se pueden producir en la zona, y si no entran israelies, es porque JAMAS NO LO PERMITE, ahora entran por EGIPTO, y lo que no se permite es el trafico de armas, lo demas es puro cuento, estas entran igual, como cualquier contrabando, .-
Las fotos de GAZA CIUDAD, demuestran que se miente mucho, y si no que las muestren, y GUILAD SHALIT capturado o secuestrado, hace 5 años, y no es lo mismo que los presos que estan porque nada bueno hicieron, GUILADno hizo nada,
es una injusticia simplemente, pagar justos por pecadores.-

Treparriscos | Miércoles, 2 de junio de 2010 || puntuación:0
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Aquí os dejo “La opinión de Hermann” director del Diario de la Noche de Telemadrid (pública). Que maravilla de rebuzno.
(http://www.telemadrid.es/contenidos/html.pag?pagina=pag_64).

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