Dice Ambrose Bierce que el reportero es un escritor que, con suposiciones, se abre camino hasta la verdad para dilapidarla seguidamente con una tempestad de palabras. Dilapidando verdades y palabras llevo casi 25 años. Nací en Diario 16; crecí en El Mundo y me licencié en El Confidencial. He sido corresponsal político de 20 Minutos en este siglo XXI a.C. (antes de la crisis). Mantengo dos columnas: una de martes a sábado en Público y otra semanal en El Confidencial. Entre tanto, me ha dado tiempo a escribir un par de libros. El blog que les presentó se alumbró en 20 Minutos. Es verdad que entonces prefería no hacerlo, pero lo abracé por esa absurda manía de las tres comidas diarias. Con el tiempo, me empezó a caer simpático. Un buen día se murió y ahora le resucito para ustedes en homenaje a ese escribiente de Melville que, de improviso, dejó de juntar letras sin razón aparente. Si alguna vez me ocurre, alégrense. Será que me ha tocado la primitiva.
