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JAVIER PéREZ DE ALBéNIZ | 15 de junio de 2012 |
Estimada Montserrat,
Siento haberte molestado por lo que sinceramente considero una descripción ajustada a la realidad, y por momentos incluso piadosa, de El Huffington Post, medio que diriges.
La verdad es que al comenzar a leer tu carta me estremecí. Al verte tan alterada, pensé que pudiera haberme equivocado al transcribir la cifra ganada por Juan Luis Cebrián el pasado año. Un dato que podría afectar anímicamente a los trabajadores implicados en los ERE que tiene en marcha Prisa, grupo que cerró el pasado ejercicio con unas pérdidas de 451 millones de euros. Me tranquiliza saber que 8,2 millones de euros es la cifra correcta obtenida por Cebrián en 2011, y que por tanto las diferencias entre nosotros son solo cuestión de matices, de apreciaciones, de detalles. Minucias. Comenzaré por el final…
Cuando digo que os deseo lo peor me refiero, obviamente, al medio, no a los ocho periodistas que formáis la plantilla. Alguno es incluso ex compañero y amigo. Os deseo lo mejor, de verdad, en cuanto a salud, dinero y amor… pero si fuera posible en otro modelo de negocio, mucho mejor.
Siento no haberme explicado en ocasiones con la claridad necesaria, debido sin duda a mi fea costumbre de ironizar sin estar dotado del talento suficiente como para que resulte inconfundible el tono sarcástico. Por ejemplo, cuando digo que “Algún periodista obsoleto, carne de ERE, pensará que es posible el periodismo sin papel, pero no sin noticias”, estoy ironizando. Yo mismo me considero ese “periodista obsoleto”.
“Sentenciar la muerte del periodismo por la irrupción de internet es pretencioso, y además falso”, dices, con toda la razón del mundo. Internet no tiene la culpa de nada. Es la irrupción de medios de comunicación tan modernos y soberbios como para prescindir de periodistas, y vivir de las noticias ajenas, lo que puede sentenciar la profesión. “¿Qué problema tienes con la publicidad?”, preguntas. Ninguno, te respondo, siempre que el dinero de la misma repercuta entre todos los que trabajan en el medio en cuestión.
En el Huff Post no ponéis a nadie una pistola en el pecho para que escriba un blog, y eso, en estos tiempos duros que vivimos, os honra. Lamentablemente, no puedo evitar desconfiar de la gente que renuncia a una remuneración por su trabajo. Y hasta donde yo sé el Huff Post, medio de un gran grupo mediático, no es una ONG. Trabajar gratis para Prisa es tan sospechoso como que Rodrigo Rato renuncie a cobrar una indemnización de 1,2 millones de euros.
Aseguras que el Huff Post no roba noticias. Las enlaza, dices, al igual que hago yo en mis blogs. Y sentencias, en un tono que me recuerda al Marhuenda de “los españoles sabemos…”, con esta frase: “Quienes allí escriben no sienten que les estamos robando, porque ya conocen algo que tú pareces ignorar, que es la fuerza de la nueva economía en red, la de los enlaces”. ¿La fuerza de la nueva economía en red? Acabáramos. Ahí sí que me pillas. Yo soy de la vieja escuela, la de los trabajadores con contrato, pagas extra, vacaciones y jubilación. El medio puede ser gratuito, como los diarios digitales o la televisión, pero el trabajo de los que levantan cada día esos medios no debería serlo jamás. En cualquier caso, me alegra saber que os ponéis en contacto con todos los periodistas de los que enlazáis noticias, y les preguntáis si están de acuerdo o piensan que les estáis robando. Y me congratulo de las buenas relaciones que mantenéis con políticos, una práctica habitual en estos momentos “catárticos” que, según Cameron, vive la prensa.
También me alegro de lo rápido que, después de tantos años en la radio, te has integrado en el mundo de internet. Tus análisis sobre la gratuidad y su impacto sobre el negocio tradicional, o sobre la economía del enlace, son dignas de los más prestigiosos y veteranos gurús digitales.
Modestamente creo que enlazar con otros medios en una noticia o un blog es el mejor sistema para mostrar al lector la fuente original, y facilitarle la posibilidad de ampliar la información. Una cita con la que, como valor añadido, pasas tráfico a los responsables de esa información. Miel sobre hojuelas. Otra cosa es que la noticia enlazada sea “la noticia” en sí misma, sin más valor añadido, sin un mínimo trabajo por parte del medio “enlazador”. Ayer mismo en la portada del Huff Post se podía leer un titular, “Si fabricas ropa en Argentina, probablemente seas un esclavo”, que venía acompañado por una fotografía extraída de un vídeo de Youtube. Cuando pinchabas, te enviaba directamente a la notica de Elmundo.es. Eso no es enlazar, eso es… sisar. A no ser que Nazaret Castro, periodista que firmaba la noticia en El Mundo, os haya dado permiso para publicarla. ¿Visibilidad? Igual Nazaret prefiere 100 euros.
Dinero, dinero, dinero… No me gustaría parecer un pesetero, uno de esos empresarios forrados que montan negocios de bajo coste tras gestionar de manera nefasta empresas en las que los trabajadores son despedidos con expedientes de regulación de empleo. Creo que se puede escribir gratis, por supuesto. Para la revista de Amnistía Internacional o para Nature. Sin embargo, no creo que se deba escribir gratis para el negocio de una multinacional comandada por un ejecutivo que gana 8,2 millones de euros al año.
Creo sinceramente que el Huff Post español no es periodismo. Quizá lo sea en un futuro, y ganéis una docena de premios Pulitzer (me ha dicho un pajarito que el año próximo igual os cae algún Ortega y Gasset), pero de momento solo me parece un agregador de contenidos ajenos con blogs en la columna de la izquierda. Has llegado a decir que se trata de una “plataforma de distribución”, pero yo creo que “tribuna de refritos” es una definición más precisa del producto.
Me aconsejas muy acertadamente que me ahorre las lecciones, así que considera esta última reflexión como un pensamiento en voz alta. Los responsables del Huff tenéis un problema, que es el mismo que tienen los responsables de la telebasura: queréis la pasta que se gana con estos productos, de baja calidad y alta rentabilidad, pero sin renunciar al prestigio. Y eso es imposible. No se puede presentar La Noria, cobrando como se merece un reality de semejante calaña y audiencia, y esperar que la gente se dirija a ti como si fueras el guionista de Los Soprano. La vida es elegir, y a veces se elige muerte.
Para terminar, te diré que estas pequeñas y amistosas trifulcas vienen muy bien para el tráfico de medios como los nuestros, modestos pero honrados. Por tanto, estoy dispuesto a mantener tan excéntrica correspondencia hasta que descienda el tráfico. Nos debemos a la fuerza de la nueva economía en red, ¿recuerdas?
Que tengas un buen día, y que recibas fotos de gatitos muy bonitas para tu sección “Fotos de animales de la semana”.
Javier
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[...] PÉREZ DE ALBÉNIZ escribió: [...]
Una puntualización: los que escribimos para Nature (o similares) sí que cobramos, lo que pasa es que lo hacemos, directa o directamente, de los impuestos. Es una especie de mecenazgo en la que al final se nos paga por nuestra producción “intelectual.” Saludos desde el exilio, me he muerto de envidia leyendo tu post sobre el concierto en el Bernabéu.
[...] una periodista de provincias, con más o menos la misma dignidad profesional que Javier Pérez de Albéniz, quiero hacer púbicas, desde este blog, algunas [...]
Muy bueno. Mala leche y dar donde duele. “Cuando pinchabas, te enviaba directamente a la notica de Elmundo.es. Eso no es enlazar, eso es… sisar”. Más claro, water.
Que periodistas tengan que escribir gratis, para que gentuza como Cebrian o Felipe González se lleven millones por sus desconcertantes “paridas”, es francamente repuldsivo
Eso sí que es tener Cojones:;¡A el Pan Pan,y a el Vino Vino!.
[...] El affair entre Javier Pérez Albéniz y Montserrat Domínguez sigue adelante [...]
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