PSOE, Podemos o abstención: aún queda batalla por la izquierda

  • Durante los últimos meses, las crisis en Podemos no han parado de sucederse. No supieron colocar su discurso en el polarizado debate catalán
  • Los socialistas están convencidos de que pueden ganar las municipales de 2019.
  • Los de Iglesias podría haber conseguido una base sólida de votantes. Sin embargo, la mayor amenaza que podría sufrir Podemos es que sus simpatizantes se vayan a la abstención

Desde el pasado verano, hay un mantra que se repite en Ferraz: el PSOE da por ganada la batalla por la hegemonía de la izquierda. A la espera de saber como afectará el escándalo del chalet en los sondeos, el CIS indica que Unidos Podemos se mantiene, al menos por el momento, con cierta estabilidad y lejos del catastrofismo que algunos auguran. Mientras, los socialistas quieren ‘pescar’ votos en el centro frente a una derecha fracturada, que peleará en este terreno ideológico.

Durante los últimos meses, las crisis en Podemos no han parado de sucederse. No supieron colocar su discurso en el polarizado debate catalán, volvieron a reabrir viejas heridas internas en las primarias de Madrid (donde Iglesias salió al paso diciendo que no quería ‘ni media tontería’) y, cuando los fuegos orgánicos parecían sofocados, aparece otro giro de guion inesperado con la compra por parte de Pablo Iglesias e Irene Montero de una casa por un valor de 600.000 euros, que ha puesto en duda su coherencia para medios y analistas.

Últimamente, el barómetro del CIS caduca pronto. En este último muestro, recogido del 1 al 10 de abril, no se mide aún el efecto de la dimisión de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ni las primarias de Podemos en Madrid, ni por supuesto, la polémica del chalet. Aún así, esta encuesta indica que los morados resisten. El PP (24%) cede ante Ciudadanos (22,4%) que pasa por poco al PSOE (22,4%), mientras Podemos y sus confluencias se conforman con un 19,6%.

Lecturas hubo para todos los gustos. Mientras los morados daban por acabado el ‘efecto Sánchez’, los socialistas incidían en que la competición era entre tres partidos con un “triple empate”. Atrás quedó el temido ‘sorpasso’ morado, cuya amenaza ha comenzado a encarnar Ciudadanos. Sin duda, pierde la izquierda. Con un PP en declive, no ha sido capaz de seducir al electorado español, que suele ubicarse mayoritariamente en el centro-izquierda. Los socialistas están convencidos de que pueden ganar las municipales de 2019.

El enemigo de Podemos, la abstención

En Ferraz apelan al contexto para no caer en el pesimismo. Pese a la multitud de encuestas, aún no estamos en periodo electoral, por tanto, los votantes no están movilizados y hay margen para que los sondeos cambien. Los electores de izquierdas no se ven interpelados la guerra PP-Ciudadanos, en plena ebullición. “El primer partido del país se llaman los indecisos”, argumentó Sánchez en rueda de prensa.

Los de Iglesias podría haber conseguido una base sólida de votantes. Sin embargo, la mayor amenaza que podría sufrir Podemos es que sus simpatizantes se vayan a la abstención. Aunque Iglesias y Montero hayan convocado una consulta interna ligando su liderazgo a la polémica por la compra de su casa, no significa que se cierre automáticamente la crisis de credibilidad. Si sus votantes se desencantan y no encuentran en el PSOE una alternativa pueden, simplemente, quedarse en casa. De hecho, la participación será uno de los valores que se mirarán con lupa en la consulta interna.

Los deberes del PSOE a Podemos

Ciudadanos es una amenaza también para el bipartidismo. Rajoy ha escogido al jefe de la oposición como socio preferente para la aplicación del 155 frente a un Rivera que prima arañar votos con el conflicto catalán. Sánchez no para de intentar encajonar a Ciudadanos en la derecha comparándole con Aznar, en un intentando de desplazarle del centro, donde podría disputarle votos.

Sánchez también marca la diferencia con el partido de Iglesias. Quiere ser “la izquierda de Gobierno” frente a un Podemos que está más pendiente de sus guerras internas. De hecho, le ha pedido a los morados que renuncien a reconocer “el derecho de autodeterminación” de Cataluña, que “no ha sido más que una fuente de legitimación del independentismo y de su deriva unilateral”. Sánchez quiere que Unidos Podemos “deje atrás sus prejuicios” y se una al bloque ‘constitucionalista’. Incluso, animó a Rajoy a que incluyese en las conversaciones a la coalición morada.

A la hora de aprovechar la coyuntura sobre la polémica del chalet, el PSOE ha sido más o menos elegante, prefiriendo que sean los votantes los que juzguen las decisiones de su líder. Carmen Calvo, responsable de Igualdad y número 4 de la ejecutiva socialista, apelaba a la incoherencia de Iglesias: “Era su persona la que garantizaba tantas cosas nuevas que prometieron que traerían a la política española, pero que no han llegado”, aseguraba el domingo.

Este lunes, Sánchez ha aprovechado para lanzar un dardo y recordar que “Pablo Iglesias fue bastante duro con la vida interna del PSOE” e “hizo muchas descalificaciones”. El líder socialista quiere hacer una reflexión: “Las bases de Podemos no pueden hacer de jueces sobre la coherencia y la credibilidad de sus líderes, en todo caso serán testigos pero nunca jueces”.

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