La provincia mágica de los “peces gordos” del Partido Popular

Gallego y con un gran pasado político en el Partido Popular. Hasta hace unos meses el perfil del líder de la derecha se estancaba en esos datos. Era la conjunción perfecta para liderar el partido conservador… si olvidamos a Ángel Acebes, Pablo Casado, José María Aznar, José Ramón García-Hernández, Agustín Díaz de Mera o Sebastián González.

Algunos han querido ver en la elección de Casado una regeneración en los modos de acceder al poder en el Partido Popular. En el fondo, no cambia el modelo de ascenso en el Partido Popular, solo se disfraza. No hay dedazo, sí hay protección. Sí hay ley del cunero.

Peces gordos del Partido Popular. El último, el nuevo presidente del partido: Pablo Casado. También un expresidente del Gobierno, un exministro del Interior, un exdirector de la Policía Nacional. En esta lista se cayó otro de los contendientes por el liderazgo del PP.

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Todos ellos tienen un nexo que les ha llevado a ocupar altos cargos en el Partido Popular, desde Secretarios de Organización, como Sebastián González, hasta liderar el partido conservador, como Aznar o dos de los combatientes por el poder en el partido, García-Hernández y Casado. Todos ellos han pasado por ser representantes en el Senado, en el Congreso o en instituciones locales de Ávila.

Quizá Adolfo Suárez abrió la veda en la unión entre abulenses y conservadores. El turno le llegó después al cunero Aznar. El político que llevó casi a la categoría de «arte política» la imposición del «dedazo» se curtió en esta provincia. Antes de llegar al poder del Partido Popular, y mucho antes de ofrecerse como alternativa sensata a Rajoy en los últimos vaivenes del PP, José María Aznar fue cunero del partido en Ávila. Su mentor, Feliciano Blázquez, fue el padre del clan abulense del Partido Popular.

La muerte de Blázquez reunió al clan en la provincia. En su funeral se comprobó hasta dónde llegaba su escuela. Por las manos de Blázquez pasó Aznar, madrileño de nacimiento. Blázquez se valió de Aznar para combatirle a Adolfo Suárez un escaño por Alianza Popular. Sacó a Aznar al mercado de ganados de Ávila, lo paseó entre los ganaderos y en 1982 ya era Diputado por Ávila en las Cortes Generales.

José María Aznar, Ana Botella y Feliciano Blázquez, padre del ‘clan abulense’. / JMAznar.es

Tres años después, Aznar ya presidía Alianza Popular; siete años después, lideraba la oposición en el Congreso de los Diputados, durante el gobierno de Felipe González. Hasta 1996, cuando José María Aznar se convirtió en Presidente del Gobierno. Y así, hasta 2018, convirtiéndose en el Guadiana del Partido Popular, alejado del partido pero que aparece y tambalea el escenario popular justo cuando no ha sido llamado a ello. Para él Rajoy también tuvo un «especial» recuerdo en su último discurso como líder del PP.

Ángel Acebes fue alcalde de Ávila entre 1991 y 1995. Le siguió los pasos a Rajoy en el Ministerio de Administraciones Públicas entre 1999 y el 2000. Así, hasta llegar al Ministerio del Interior, cargo por el que fue, es y será recordado especialmente después del 11-M y su desastrosa gestión del atentado.

Ángel Acebes, en una foto de archivo. / EFE

En su fuero interno no entraba el terrorismo yihadista y ETA estaba entre ceja y ceja, incluso después de que la banda negara su implicación con el atentado que mató a 193 personas. «En estos momentos las fuerzas y cuerpos de seguridad no tienen ninguna duda de que el responsable de este atentado es ETA». Las investigaciones posteriores le retiraron la razón. También el poder a Aznar.

Ávila, pero también la obsesión por vincular el 11M con ETA es el enlace entre Acebes y Díaz de Mera. Agustín era jefe de la Policía Nacional el 11 de marzo de 2004. En 2007, tres años después, fue multado con 1.000 euros por negarse a revelar una fuente que vinculaba lo ocurrido en el 11-M con ETA. Semanas después reveló sus fuentes a través de una carta y, de paso, en el último párrafo, reconoció que un informe «manipulado» estaba entre la documentación que el Tribunal Supremo tenía para investigar lo acaecido el 11 de marzo de 2004.

Díaz de Mera también fue tocado por la varita del cunero: es procedente de Tablas de Daimiel, pero ostentó los cargos de senador por la provincia de Ávila, diputado por la misma provincia hasta alcanzar ser alcalde de la capital abulense entre 1999 y 2004. Después, directo al Parlamento Europeo, donde aún hoy, a sus 70 años, conserva su cargo de Eurodiputado.

Díaz de Mera, en un acto del Partido Popular. / EFE

El camino de los cuneros criados en Ávila acaba en el nuevo presidente del Partido Popular, Pablo Casado. La única vinculación que Casado tiene con la provincia es una casa en una localidad fronteriza con Madrid. Desde 2011 es diputado por la provincia de Ávila en el Congreso. Antes fue diputado en la Asamblea de Madrid. Y en este punto acaba la vinculación de Casado con la provincia.

¿Por qué Ávila?

Y ¿qué convierte a esta provincia en idónea? Además de la cercanía con la capital, Madrid, a apenas 100 kilómetros, un trayecto de una hora en coche, pero dos horas en tren, es una provincia con mucho apoyo ciudadano a la candidatura popular. Los cuneros como representantes de la provincia han sido una constante. También metidos con calzador en la alcaldía de la capital. Tanto da si lo importante es curtir al candidato en la cantera y que haga su aparición estelar en los partidos de Champions.

En las últimas elecciones generales, las de junio de 2016, el Partido Popular consiguió 50.931 votos, o lo que es lo mismo: el 51,49% de los votos emitidos en la provincia. El siguiente más votado, el PSOE, obtuvo el 19,49%. En tiempos de Aznar en el Gobierno, en las elecciones generales del año 2000, el porcentaje de voto al PP llegó hasta el 65%. Este dato ya da buena cuenta de la fidelidad abulense por la marca conservadora. Una provincia donde más de la mitad de los votantes confían en una marca convierte al lugar en el idóneo para representar sin necesidad de quemar la imagen.

Si una provincia fuera reflejo de lo que vota, la de Ávila se asemeja bastante a los valores del Partido Popular, por demografía y población.

Por demografía, la provincia contiene un núcleo duro de posibles votantes. Una población cada vez más envejecida: 48 años de media para las mujeres, 46 para los hombres. La sexta, por detrás de tres de las cuatro provincias gallegas y de Palencia y León. El 32% de los que votaron al PP tenían más de 65 años en las últimas elecciones generales. El núcleo fuerte del PP está en los municipios de tamaño mediano y pequeño, aquellos que tienen menos de 100.000 habitantes. En la provincia, la capital es el único municipio que pasa de los 58.000 habitantes.

La figura del cunero con Pablo Casado ha tenido su última representación. Ahora falta saber quién será el siguiente político en acaparar y pasar por la varita mágica de la provincia abulense.