La hora de la verdad de Unidos Podemos

  • Iglesias reconoce que las negociaciones sobre los presupuestos con el Gobierno suponen "la hora de la verdad"
  • A examen la capacidad negociadora de Unidos Podemos y de introducir sus exigencias para 2019

La sala María Zambrano del Círculo de Bellas Artes de Madrid, llena hasta la bandera. Lunes, 24 de septiembre, rondan las 18 horas. De fondo, se contempla desde las alturas buena parte del skyline de Madrid, la ciudad que se olvida del verano y reinicia la rutina, el trabajo, la supervivencia. Dentro, Unidos Podemos presenta el documento ‘Presupuestos con la gente dentro’ que ya había adelantado cuartopoder.es. 17 medidas, exigencias, que Unidos Podemos lleva a las negociaciones con el Gobierno para que salgan adelante los Presupuestos Generales del Estado y salvar, de esta manera, una legislatura que, por momentos, parece tambalearse.

Pablo Iglesias, presidente del grupo parlamentario, acompañado de Lucía Martín de En Comú Podem, de Pablo Echenique e Ione Belarra, de Podemos, de Yolanda Díaz, de En Marea, y de Enrique Santiago, secretario general del PCE, por parte de IU. La cuenta atrás ha comenzado, el Gobierno ha de presentar a Bruselas los presupuestos del próximo año con fecha límite del 15 de octubre.

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“Nos dijeron que no se podía echar a Rajoy de Moncloa y acabamos demostrando que sí se podía”, habla Iglesias, ante un público entregado. Muchos cuadros de partido, de Podemos, de IU, dan solemnidad al acto, revisten de importancia la tarde, la iniciativa. “Tenemos que convertir el espíritu de la moción de censura en hechos, y eso hay que plasmarlo en los Presupuestos Generales del Estado”, asegura Iglesias. “Ahora llega la hora de la verdad”, promete Iglesias.

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La hora de la verdad. Por primera vez, desde el nacimiento de Podemos, esta formación tiene la oportunidad de imprimir sus ideas, de marcar su huella en los PGE. Es el momento de que todas las palabras e ideas, aquellas promesas y retos que los plebeyos han lanzado hacia los suyos y contra los poderosos durante estos años, se conviertan en políticas reales. Enrique Santiago lo describe así: “no estamos ante cualquier negociación”, sino ante la “mejor oportunidad para revertir los 10 años de crisis que han dedicado para destruir nuestro modelo social, mientras han tratado de salvar a los responsables de esa misma crisis”

No hay líneas rojas, el contacto con el Gobierno, que ya ha recibido estas exigencias de Unidos Podemos, es constante, las negociaciones continúan. Las sensaciones, según muestran desde el grupo parlamentario de las izquierdas, son buenas. Pero no hay líneas rojas, el sentido del voto de los 67 diputados de Unidos Podemos se decidirá dependiendo del acuerdo global al que se llegue. No hay una exigencia concreta que pueda hacer tumbar el acuerdo. Ni siquiera que no se tumbe la senda de gasto establecida por Montoro. Será el acuerdo global el que marque el ‘sí’ o el ‘no’ de Unidos Podemos a los presupuestos.

En la cuerda floja: una falta de acuerdo entre Unidos Podemos y PSOE podría hacer caer la legislatura, el anhelo de un gobierno progresista de millones de personas; un acuerdo que no incluya las principales reclamaciones del grupo confederal dejaría a este en una situación de debilidad frente a su electorado. El PSOE sube como la espuma en las encuestas desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa. En la sede de Princesa comentan que barajan una consulta a las bases una vez el acuerdo esté cerrado para decidir el sentido del voto, pero que la decisión sobre esto no está cerrada.

La hora de la verdad. La hora de hacer valer los 71 diputados (sumando los cuatro de Compromís que se presentaron conjuntamente a las elecciones de 2016) conseguidos con 5.049.734 votos, un 21,1%. La hora de que ese apoyo popular se vea reflejado en un acuerdo con el PSOE que obtuvo unos resultados similares en número de votos (5.424.709, el 22,7%) y 85 diputados. Es la hora de la política, de que los anhelos de los más de cinco millones de personas que apoyaron a Unidos Podemos queden plasmados en un acuerdo con los socialistas que obtuvieron, tan solo, un resultado un poco mayor. La hora de los representantes, su prueba de fuego.

“El debate sobre los presupuestos es el debate más importante del país”, subraya Iglesias, desde el Círculo de Bellas Artes. “Estamos haciendo esta presentación porque nos parece crucial que la gente se preocupe por lo que puede ocurrir en temas como vivienda, salario mínimo, la factura de la luz y la fiscalidad”, asegura. “Nuestra intención, al hacer esta presentación, es la de hacer de las negociaciones con el Gobierno un debate público”, prosigue, añadiendo: “Queremos meter los problemas de la gente en la agenda, porque ya vemos cómo la derecha y la extrema derecha se mueve en otras variables”.

Acabar con los alquileres abusivos. Reducir la precariedad laboral. Garantizar una universidad pública para todas las personas. Revertir el abandono del mundo rural. Revertir los recortes a pensionistas. Ayudar a las familias y facilitar la maternidad y paternidad. Luchar contra las puertas giratorias. Revertir los recortes en I+D+I. Reforzar la lucha contra las violencias machistsa. Derogar las Leyes Mordaza. Dar aire a los autónomos. Proteger la Cultura. Acabar con los privilegios fiscales para las grandes fortunas. Frenar las subidas de la factura de la luz. Reformar la Ley Electoral. Una Ley de Dependencia Digna. Poco más de 25 días quedan, Unidos Podemos pasa su reválida, uno de sus exámenes más importantes: sobre su solvencia parlamentaria y negociadora, y su utilidad en las instituciones. Lo dice Pablo Iglesias: la hora de la verdad.