Ciudadanos y la farsa de los títulos académicos de sus dirigentes

  • Nos encontramos ante una nueva versión de ese ideario falangista que propugna al profesional más cualificado para cada ministerio. El caso de Ciudadanos es el más destacado: jóvenes y supertitulados
  • Hemos asistido a todo un goteo de titulaciones falsas entre sus dirigentes. Repasamos algunas.

¿Qué convierte en meritoria la historia personal de un político? Probablemente la respuesta varía según a quién le preguntemos. Para algunos la trayectoria más valiosa es la de haber sido un líder obrero o, al menos, en la defensa de los trabajadores. Otros, lo que más tienen en consideración es que se trate de un activista que lleve años movilizándose por causas loables: ecologismo, desahucios, derechos humanos… Pero lo que parece que más se valora en estos tiempos de ideologías líquidas y de exaltación de la juventud y las titulaciones es que nos encontremos ante un joven altamente cualificado académicamente. Hemos de reconocer que ha sido una de las señas de identidad de la nueva política, desde Podemos a Ciudadanos. Los políticos mayores de cincuenta años deben retirarse o dejar paso y quedarse en la segunda línea. Del mismo modo, las primeras figuras debían presentarse con una buena colección de títulos, cursos de posgrado, máster y vida universitaria. Sí, se puede tener a algún representante ajeno a la Universidad, pero en segunda línea, para dar color más que nada.

Sin duda, valorar una cualificación académica, el estudio, el esfuerzo y la formación es algo bueno. No obstante, el expediente académico no es suficiente; estamos hablando de política, es importante la ideología, los valores, los principios. Nos encontramos ante una nueva versión de ese ideario falangista que propugna al profesional más cualificado para cada ministerio. El caso de Ciudadanos es el más destacado: jóvenes y supertitulados, ese es su “valor electoral”. Pero no son los únicos, de ahí que el ministro de Ciencia sea un astronauta y para Cultura se pensase en un escritor/periodista mediático o periodista mediático/escritor. Ya hemos dicho que era una tendencia que, en mayor o menor grado, impregna a todos los partidos.

Publicidad

Lo escandaloso es cuando dejamos a un lado la ideología (o decimos que la dejamos a un lado), y solo vemos españoles sin clases ni conflictos sociales, vendemos nuestra cualificación académica como principal valor y mérito para la política y luego resulta que esa cualificación es mentira. Es lo que ha sucedido en Ciudadanos. Hemos asistido a un todo un goteo de titulaciones falsas entre sus dirigentes. Repasemos algunas.

El portavoz económico de Ciudadanos, miembro de la dirección en el Congreso y diputado por Barcelona, Antonio Roldán, se presenta en su ficha como diputado en el portal del Congreso, en la web de Ciudadanos y en la red social Linkedin como doctorando en Economía Política por el European Institute de la London School of Economics, pero el centro ha afirmado que “ya no forma parte del programa de doctorado”, sus trabajos se interrumpieron en 2013.

Publicidad

Por su parte, la líder de Ciudadanos en Barcelona, Carina Mejías, incluye en su currículum un máster y un posgrado que no ha realizado. Afirma en la web del Ayuntamiento que hizo un máster en Derecho Concursal en la Universitat de Vic que es sólo un curso de cinco créditos y un posgrado en Derecho de Fundaciones en la Universitat Internacional de Catalunya que fue en realidad un curso de 30 horas. Desvelado por eldiario.es, Mejías afirmó que se trata de “errores” que atribuye al equipo del partido que se encargó de facilitar su información biográfica al Ayuntamiento. Afirma que ha pedido al consistorio que modifique esta información.

En cuanto al actor y diputado Toni Cantó, ya cuando era diputado de UPyD, en la ficha que recoge sus datos en la web del Congreso de los Diputados afirmaba que era “actor, productor y director de teatro”, y a continuación añadía “pedagogo”. Sin embargo no curso ninguna licenciatura en pedagogía, sus explicaciones fueron que “durante muchos años” impartió clases de teatro.

Y seguimos. César Zafra, coordinador de Ciudadanos en Madrid y diputado autonómico, mintió en el currículum que presentó ante la Asamblea de Madrid al definirse como “abogado”. Zafra estudió Derecho y se colegió en el Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) en calidad de “no ejerciente”. El estatuto de la Abogacía señala que “los colegiados no ejercientes (…) no podrán utilizar la denominación de abogado”, incluso el Código Penal lo considera intrusismo profesional. El político aclaró que “debería haber puesto otra cosa que no sea tan rimbombante”. Zafra es el perfil de joven político sin ninguna otra trayectoria, experiencia ni pasado político que su currículum académico que, además, no es verdadero.

Otro caso es el del secretario general del Grupo Parlamentario nacional, Miguel Ángel Gutiérrez, que dijo que era Doctor Ingeniero pero es Ingeniero Técnico, dos grados academícos por debajo, algo que denunció un militante de Ciudadanos en Madrid ante la comisión de garantías. El denunciante en su escrito expresa con un ejemplo la utilización fraudulenta de la titulación: “Es como si un auxiliar de enfermería pretendiese que es médico”.

El secretario de comunicación de Ciudadanos, Fernando de Páramo, también afirma que se está doctorando. Así aparece en sus currículums, tanto el de Ciudadanos como el de Linkedin. Según esta red social está haciendo el doctorado en el curso 2013-2014. Ninguna universidad lo ha negado, pero lo habitual es que los estudios de doctorado tengan una duración máxima de tres años y Páramo ya va para los cinco años.

Y llegamos a Albert Rivera. Según la página de su partido es “licenciado en Derecho, Máster en Derecho por ESADE (1997-2002)”, según se expone en la página del partido. Pero el máster del Albert Rivera es en realidad “una titulación propia” que “no formaba parte del sistema español de estudios universitarios”. También afirma en esa web que es “doctorando en Derecho Constitucional en la UAB”. La rectora de la UAB, Margarita Arboix, aclaró que el líder de Ciudadanos “no está matriculado” por lo que no se puede considerar en ningún caso un “doctorando”. Asimismo, aseguró que no realizó la tesis y que sólo “tiene algunos cursos de doctorado”.

Además de esto, en el currículum de Rivera en la web del partido se hace referencia a otros dos estudios. El primero, “estudios en la Universidad de Helsinki (Finlandia) en 2001”, que en realidad corresponden a un período de erasmus de la ESADE, como confirmaron a Público fuentes cercanas del líder de la formación naranja. Esta aclaración sí se indica en el currículum del diputado en el Parlament de Catalunya. Por último, se hace referencia a “un curso en Marketing Político en la Universidad George Washington (Estados Unidos)” en el año 2009. Sobre este curso, ya anunció Infolibre que habían pedido información y que no recibieron ninguna respuesta del partido.

Y terminamos con lo más espectacular de todo. Precisamente Ciudadanos elaboró un decálogo de propuestas contra la corrupción, “Compromiso por la regeneración democrática” lo llamó. El punto 3 dice textualmente: “Apartar de cualquier cargo público o de partido a todo representante que haya falsificado o engañado en relación a su currículum o su cualificación profesional o académica”.

Cada día que pasa se confirma el nacimiento de Ciudadanos como un experimento de laboratorio dirigido a maquillar las políticas neoliberales bajo una fachada de juventud, formación, superación y esfuerzo personal. El tiempo ha ido demostrando que su no ideología era mentira, sus propuestas políticas son las de la derecha tradicional. Ahora hemos visto que su decorado de titulaciones y capacitaciones académicas también es falso. Y quizás si aplicaran su decálogo anticorrupción en lo referente a los falsos currículums se quedaría solo en el partido el humorista Felisuco.