La sociología del cuñado y otros detalles que aún no sabías del libro de Pedro Sánchez

  • Tal y como explica en su libro, cree que en 2015, en pleno auge de Podemos, los sondeos se usaron como una “campaña de propaganda masiva" contra el PSOE.
  • El presidente también comparte en esas páginas sus primeras impresiones sobre Albert Rivera (Ciudadanos) y Pablo Iglesias (Podemos).

A las pocas horas de que el pasado 19 de febrero se publicase ‘Manual de resistencia’ (Penísula, 2019) ya habían corrido ríos de bytes sobre el libro que firma el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y que “dio forma” la actual secretaría de Estado de España Global, Irene Lozano. Pero no está todo escrito.

Ya hemos leído todo tipo de bromas sobre el colchón del líder del Ejecutivo, la indignación por poner en boca de San Juan de la Cruz una famosa frase atribuida a Fray Luis de León o incluso la sorpresa porque Sánchez haya detallado sus conversaciones con el Rey Felipe VI. Pero el presidente también comparte en esas páginas sus primeras impresiones sobre Albert Rivera (Ciudadanos) y Pablo Iglesias (Podemos) o su opinión sobre el valor de las encuestas.

‘Manual de resistencia’ es un libro ideal para fanboys del presidente. Permite que el relato del David contra Goliat, que tan bien le funcionó en las primarias de su partido para vencer al aparato, vuelva a las librerías en la precampaña. Los que quieran saber cómo fue desalojado de Ferraz en octubre de 2016, tienen en sus páginas la visión del secretario general, aunque no aporta muchas novedades de lo publicado en prensa.

También hay algunas pinceladas personales. Confiesa que no le gustaba demasiado el sobrenombre de “Pedro, el guapo” por la banalización que suponía de su figura, y que muchos socialistas se comunican en Facebook, en contra de lo que reza el estereotipo. También insiste en la defensa de la socialdemocracia y en su vocación europeísta, dos caminos que el líder quiere soldar a su proyecto socialista que encabeza.

El tono con el que está escrito el libro revela su intención: es una narración sencilla de acontecimientos de sobra conocidos trufados con las impresiones personales del presidente del Gobierno. Y ya está. Pese a confesarse admirador del alemán Willy Brandt y del republicano Manuel Azaña, no se enreda en reflexiones políticas abstractas. Es un libro que puede comprender todo el mundo y, por tanto, empatizar con el protagonista.

Estas son algunas de sus impresiones. Algunas le sirven para interpretar el magma político de 2019.

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La “sociología del cuñado” y las encuestas

Desde la aparición de los nuevos partidos en 2014, analistas, politólogos y medios buscan certezas a las que agarrarse para interpretar el convulso panorama político. Como consecuencia el número de encuestas se ha disparado, aunque no siempre acierten. En Ferraz suelen decir que lo que importan son las tendencias y no la foto fija que refleja cada uno de un momento concreto. Tal y como explica en su libro, cree que en 2015, en pleno auge de Podemos, se usaron como una “campaña de propaganda masiva”. Era la época del temido sorpasso de Podemos al PSOE, una tensión que  dejó la sensación de que los morados podían ser la nueva referencia en la izquierda y que, a juicio de Sánchez,  “condicionó enormemente el voto”.

El presidente otorga “cierta relevancia” a los sondeos, pero también cree que pueden  “desvirtuar” el sentido de la campaña electoral. “Yo me pasé la campaña respondiendo a preguntas de periodistas sobre qué pactos iba a hacer”, explica, una reflexión de 2015 perfectamente exportable a 2019. La cara B de hablar constantemente del futuro es que se hablaba menos del presente , por tanto, algunas propuestas quedaban deslucidas en los medios.

Estas expectativas bajas e “incluso deprimentes”, “creadas de forma artificiosa por las encuestas” se tradujeron en unos resultados pobres que, según Sanchez, proporcionaron cierto “alivio” al no materializar el sorpasso. Pero, como ha demostrado el tiempo, no a todos les resultaron satisfactorios, especialmente en su partido.  Aún así, las buenas expectativas para Podemos llevaron a los de Iglesias a uno de los pecados originales de los morados: rechazar un pacto a tres con Ciudadanos y no permitir un gobierno socialista que, junto con la pasividad de Rajoy, provocaría una repetición de elecciones. 

La siguiente campaña de junio fue la “más dificil” para el socialista, que confiesa que hasta le “costaba conciliar el sueño por las noches”. Pese a las encuestas, él confiaba en que el sorpasso no se produciría, como al final ocurrió, por los “comentarios que recibía”, una cuestión de fe que él mismo define como “la sociología de cuñado”.

Rivera, cambiante y sin “solvencia técnica”

La opinión que el presidente tiene del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, varía a lo largo del libro. Si en su acuerdo de gobierno tras las elecciones de 2015 confiesa que tuvo buena sintonía con el líder naranja, el personaje se va oscureciendo a través del relato. El secretario general de los socialistas llega a opinar que durante el diseño del artículo 155 de la Constitución, en el que trabajaron PSOE y PP, el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no confió en Ciudadanos porque “no vio la capacidad técnica para integrarlos en la negociación”.

El culmen de la desconfianza entre los líderes de PSOE y Ciudadanos llegó con la moción de censura de 2018 que ganó Pedro Sánchez. El socialista relata que le mandó un mensaje a Rivera para hablar de su posición, pero el líder naranja le dio esquinazo y pasó la pelota a las conversaciones que mantenían José Manuel Villegas y José Luis Ábalos. Después, según el actual presidente, el líder de Ciudadanos contó a la prensa que no le telefoneó porque quería  “pactar con los independentistas”. La frase de Sánchez evaluando ese momento es demoledora. Para él, es el “tipo de comportamiento que convierte a las personas en no fiables”. Unas líneas después llega a otra conclusión sobre los naranjas: “No saben gestionar las situaciones de crisis”, sentencia. 

Podemos y el error catalán

Sánchez ya ha dicho en varias ocasiones que considera que uno de los mayores errores de Podemos ha sido su posición en el conflicto catalán. En el libro vuelve a reprochárselo y relata la cronología. En 2016, Sánchez percibe que las confluencias tienen mucho “ascendente” en Podemos, especialmente la catalana, que “determinó de manera decisiva los límites de la negociación e impuso, desde la misma noche electoral, líneas rojas sobre el referéndum del derecho a decidir que resultaron decepcionantes para todos”.  

En la ronda de conversaciones de Sánchez en 2016, el presidente revela que los partidos independentistas le dijeron que “hubieran podido abstenerse o incluso apoyar la investidura sin nada a cambio, pero que, al insistir Iglesias en el referéndum, los había forzado a ellos a plantearlo también”.

Socialdemocracia vs socialismo democrático

En su libro, Sánchez se centra en su persona y reserva poco margen para reflexiones políticas de más calado. Solo deja un impasse cuando habla del significado de la socialdemocracia, que define como “la única ideología plenamente europeísta”. De los retos que le esperan a sus defensores, emana su insistencia en el proyecto europeo. El problema para Sánchez es que los efectos de la globalización son internacionales y la acción de los gobiernos se limita únicamente al ámbito estatal

Hoy el secretario general se confiesa un ferviente socialdemócrata, pero reconoce que en el partido siempre hay abierto un debate sobre si el PSOE debe representar “la democracia más de centro” o “el socialismo democrático más de izquierdas”. Esta discusión se trasladó al seno de su equipo cuando estaban redactando su propuesta para las segundas primarias que ganó en el partido: “Nosotros no queremos que el PSOE gire a la izquierda, nosotros queremos que el PSOE vuelva a ser el partido de izquierda”, repetía entonces a su equipo.