Violencia machista: cuando el foco se mantiene en la víctima y no en el agresor

  • En 2018, las agresiones sexuales con penetración fueron 1.702, un 22,7% más que en el año anterior.
  • Analizamos cómo los medios, especialmente la televisión, tratan estos delitos

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Los programa matinales de cualquier cadena informan cada día de algún nuevo caso de abuso sexual en España. Durante la narración, se detalla lo que ocurrió, pero hay explicaciones que van mucho más allá del hecho delictivo: ¿por qué se comenta la ubicación de la víctima, el motivo de por qué estaba allí o si había bebido?

"Creo que hacen un mal uso de esas historias en el tratamiento de la información, es totalmente nefasto. Muchas veces se producen comentarios negativos hacía las propias víctimas y sólo se dirige al morbo y al espectáculo", reflexiona  Isabel Valdés, periodista de El País en la sección Mujeres, Igualdad y Género, sobre el tratamiento que hacen las televisiones al informar sobre un tema tan delicado como la violación.

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Según los datos delInforme sobre delitos contra la libertad e indemnidad sexual en España’, del Ministerio de Interior, los abusos sexuales con penetración y las agresiones sexuales con penetración fueron 2.113 en 2017 (731 y 1.382, respectivamente), un 18,1% del total de delitos sexuales. El Código Penal diferencia estos dos delitos. El primero se comete sin violencia, mientras que la agresión sexual sí exige que haya violencia e intimidación. En 2018, las agresiones sexuales con penetración fueron 1.702, un 22,7% más que en el año anterior. Y desde que comenzó este año, ya se han contabilizado más de 35 casos de abusos sexuales en grupo.

Los medios de comunicación, especialmente las televisiones, usan en muchos casos los abusos sexuales, "para que en sus parrillas o en las programaciones se recoja lo que está de más de actualidad con testimonios, opiniones sin argumentos y contenido audiovisual. Su objetivo es conseguir más audiencia", apunta Valdés. "Si en este momento la violencia sexual es un tema que ha estallado en la calle, es normal que lo lleven a su programación, quieren audiencia", indica.

Desde que saltó a la palestra el caso de La Manada, los programas matinales de Antena 3 y Telecinco, han convertido los abusos sexuales en un espectáculo televisivo. Cuando estaba en pleno auge el caso de la violación de los Sanfermines, en ambas páginas webs de los programas, tenían colgados los audios de Whatsapp de 'La Manada'. Estos fragmentos de audio no aportaban ninguna información y además cuestionaban el testimonio de la víctima. Los tertulianos, antes de que saliera la sentencia definitiva, comentaban : "Yo no he escuchado en ningún audio que se diga específicamente que van a violar a ninguna persona".

No hay que dejar pasar el gran momento de show que realizaron en el programa de Ana Rosa Quintana cuando se filtró el vídeo de la agresión: "Ana Rosa accede en exclusiva al vídeo de la supuesta agresión sexual". El programa anunció a sus espectadores durante varias horas que tenían las imágenes y que iban a mostrar a continuación las escenas de la supuesta violación.

Más allá de la televisión

Normalmente, "tanto en la imagen como en el texto no se pone el foco en el maltratador", argumenta Yolanda Domínguez, artista visual feminista. Según esta activista, "hay varios ejemplos que se ven cada día, como cuando se titula que una 'mujer muere' y no 'un hombre mata' o también cuando se hace el recuento de mujeres asesinadas y no de hombres asesinos".

No es una mala praxis solo de las televisiones, también hay muchos medios digitales que usan este tipo de casos para conseguir el famoso clickbait («cebo de clics»​​ o «anzuelo de clics»). "No consumo casi nada de televisión, pero sí Internet y entre los errores habituales está la revictimización de las víctimas y el racismo. Esto disuade a las mujeres de contar sus casos y conduce al aumento de la xenofobia en la sociedad" afirma Beatriz Lara, periodista en Maldita.es. Por otra parte, tal y como afirma la periodista, "es necesario contar con expertos y expertas en género en los medios de comunicación para no fomentar entre las mujeres el miedo a salir a la calle o a hacer su vida".

Lara alerta de que muchas veces la función de la información en estos medios es "rellenar espacio sin sentido", como está ocurriendo ahora en el caso de Plácido Domingo. "Se está hablando de lo buena persona que es y de su carrera profesional, como si eso no fuera compatible con presuntos abusos sexuales a compañeras de trabajo", añade.

"Prácticamente casi todas las campañas que se hacen contra las agresiones ponen como protagonista a las mujeres, y parece que ellas son las únicas implicadas en el asunto de la violencia de género", explica Yolanda Domínguez sobre la importancia que también tienen la publicidad y las iniciativas públicas que se hacen sobre violencia machista. La Ertzaintza y la Policía Local de Vitoria-Gasteiz han difundido una guía para sus fiestas que advierte a las mujeres cómo tienen que ir vestidas, por dónde ir y en la que les aconsejan que siempre estén acompañadas. El Movimiento Feminista de Donostia ha recriminado estas sugerencias porque consideran que "vuelven a hacer a las mujeres responsables de su seguridad", mientras el colectivo ha reivindicado el derecho de las mujeres de ir por la calle, sin importar el lugar o la hora.

El Movimiento Feminista destaca que "la mujer quiere ir segura y no con miedo y que el foco hay que ponerlo al agresor, no en la víctima". En la misma línea, Domínguez lamenta que "incluso en los mensajes que se dirigen a la mujer, las víctimas son las culpables". Algunos ejemplos son: 'No dejes que te miren el móvil, denuncia o no te calles'. El mensaje hay que ponerlo en el hombre y hay que empezar hacerlo ya", subraya.

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