DESPUÉS DE RIVERA

Ciudadanos y las posibilidades de sus cenizas

  • Intentan influir sobre Arrimadas en la futura línea del partido

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El domingo 10 de noviembre, día electoral en España, todo el país observó con asombro cómo el partido Ciudadanos estalló y se descompuso tras unos pésimos resultados en las urnas. Del mismo color que el ave Fénix, esta formación se estrelló tras los intentos fallidos de recuperarse de unas encuestas que ya auguraban un aterrizaje catastrófico en la nueva legislatura.

Al día siguiente, Albert Rivera anunciaba el remate final con su renuncia como presidente, diputado y político de Ciudadanos. Y lo único que quedó de esta formación fueron cenizas, las mismas de las que tiene que surgir un nuevo liderazgo y, como ya reclaman voces internas de Cs, también una “refundación” del partido, que lo devuelva al centro derecha.

Todas las quinielas dan por segura a Inés Arrimadas como sucesora de Rivera y, por lo tanto, como encargada hacer que la formación se recomponga. Pero también han surgido otras propuestas con diferentes perfiles como Ignacio Aguado, Begoña Villacís, Luis Garicano o Jordi Cañas, que aunque han sido rápidamente aplacadas, dejan entrever los entresijos de liderazgo que se están tejiendo en Ciudadanos.

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El sucesor o sucesora de Rivera se nombrará en una asamblea extraordinaria que se celebrará a mediados de marzo. El resultado y el debate que se produzca en la misma será, previsiblemente, la clave para saber si en un futuro esta formación únicamente va tener en común con el ave Fénix el color naranja, o también la cualidad de resurgir de sus propias cenizas.

El recambio “natural” de Rivera

La mayoría de dirigentes naranjas señalan a Inés Arrimadas como la sucesora directa y natural de Albert Rivera. Y la misma portavoz ya se ha postulado discretamente para ocupar este puesto: “En la vida, en las situaciones difíciles es cuando hay que dar pasos al frente”, señaló en una reciente entrevista, y además reconoció que no sabe si tiene el apoyo “unánime” pero sí el “mayoritario” del partido.

Con ese apoyo mayoritario se refiere a los dos principales sectores que marcan los diferentes rumbos a tomar por la formación naranja: el del núcleo duro de Rivera con José Manuel Villegas al frente, junto con Fran Hervías, Carlos Cuadrado, Lorena Roldán, José María Espejo, o Fernando de Páramo; pero también del crítico, en el que se encuentran, por ejemplo, Luis Garicano o Toni Roldán, además de barones territoriales.

En el proceso de recomposición del partido, es cierto que la unanimidad para nombrar a un líder es un factor esencial, pero es tan importante esa homogeneidad a la hora de ponerse de acuerdo, como el perfil del nuevo o nueva líder, que será el que marque los pasos a seguir del partido (al menos desde el sistema jerárquico que lo caracteriza a día de hoy).

Arrimadas tiende a seguir una línea continuista de las políticas y estrategias de Albert Rivera, ya que ella misma forma parte del núcleo cercano al exlíder, el mismo que protagonizó la campaña para las elecciones del 10 de noviembre y que terminó catapultando hacia la miseria de escaños al partido naranja.

No apunta la portavoz a una posible ruptura con la pasada etapa, o así lo ha dejado caer al pronosticar que el problema del partido fue “desorientar al votante” y no haber explicado “lo suficiente” que el presidente en funciones, Pedro Sánchez, no quiso nunca llegar a un pacto de Gobierno que no fuese con Unidas Podemos.

De hecho, cree que el precio que ha pagado Ciudadanos el 10-N (perder 47 escaños y 2,5 millones de votantes en las urnas) ha sido “excesivo”: “Parece que hemos matado a Kennedy. A nosotros no se nos perdona ni una”, ha reprochado la candidata. Un razonamiento que lleva a pensar que el cambio que recetaría al partido, en el caso de liderarlo, tampoco sería “excesivo”.

El viraje a la derecha y el 'no' a la investidura de Sánchez son los dos principales movimientos que podrían corresponderse con la candidatura (y precandidatura) de Arrimadas, al menos en el tablero político actual. La cúpula de Rivera parece estar en esta posición, y aunque el sector renovador también apuesta en su mayoría por el liderazgo de Arrimadas, siempre lo condicionan a que deje a un lado las políticas continuistas.

El músculo institucional

Ignacio Aguado era otro de los posibles candidatos para suplir a Rivera, al menos durante las primeras horas decisivas tras la renuncia del exlíder, cuando fuentes cercanas no descartaron que pudiese presentarse a unas primarias. Una opción que más adelante desestimó el propio Aguado, aunque no llegó a descartar la posibilidad si Arrimadas no daba el paso al frente.

El vicepresidente madrileño pertenece a la Ejecutiva de Ciudadanos y desde que el partido llegó a la política nacional ha liderado la formación en la Comunidad de Madrid, representando un gran peso institucional dentro del partido.

Actualmente es vicepresidente del Gobierno madrileño, compartiendo ejecutivo con la presidenta Isabel Díaz Ayuso, lo que le sitúa en una posición bastante poderosa dentro de las posibilidades que tiene Cs para sacar músculo, ya que mientras que en el parlamento nacional el partido solo cuenta con 10 diputados y es sexta fuerza, en el autonómico madrileño cuenta con 26 escaños, situándose en un tercer puesto, y con varias carteras bajo su dirección, además de la vicepresidencia.

Aguado aseguró en su momento que su intención era hacer “autocrítica” tras el batacazo electoral (aunque finalmente se quedó en la misma intención), y “reconstruir el centro político”. El que sería el proyecto de Aguado para Ciudadanos situaría al partido en una posición más centrada y más alejada de la línea a la derecha de Rivera. También ha optado en los últimos días por lanzar continuos mensajes al presidente el funciones para que “rectifique” y “mire al centro” y, en este sentido, se siente a hablar con el PP y Ciudadanos sobre “las grandes reformas de Estado” para así evitar lo que él llama “una legislatura estéril”, tras el preacuerdo para formar gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos.

La realidad es que durante las primeras horas tras la renuncia de Rivera, Aguado dejó que entre los medios retumbase la posibilidad de su candidatura, algo que rápidamente la cúpula del partido acalló al calificarlo como un movimiento inoportuno, lo que se demostró a viva voz cuando Aguado reculó con bastante celeridad asegurando que estaba ocupado en la vicepresidencia madrileña. Pero el 'eco' de aquel movimiento sigue presente, y más teniendo en cuenta la posición de liderazgo de la que presume Aguado en Madrid.

Begoña Villacís, la vicealcaldesa en el Consistorio madrileño, también ha sido uno de los perfiles que más ha sonado durante tras la dimisión del ahora exlíder naranja. Uno de los motivos es el protagonismo mediático que siempre ha mantenido, y que ha sido portavoz de la formación naranja en el Ayuntamiento madrileño desde 2015, lugar en donde ha pasado de 7 a 11 concejales en las últimas municipales, y también ha logrado hacerse con la vicealcaldía de la capital en coalición con José Luis Martínez Almeida, el 'popular' alcalde madrileño.

Villacís ha apostado desde el primer momento por el perfil de Arrimadas como sucesora natural de Rivera, y de hecho es una de las personas del círculo cercano de la jerezana, junto con Patricia Reyes, Marta Rivera o Melisa Rodríguez, algo que sí pondría más difícil la presentación de su candidatura a unas primarias.

Eso sí, la vicealcaldesa ha sido uno de los altavoces ante la orfandad de líder del partido naranja durante estos días, pidiendo al PP que “piense en España” y colabore para crear un gobierno diferente al que propone Sánchez con Iglesias, poniendo encima de la mesa un “pacto disuasorio” entre los tres partidos -PP, Cs y PSOE- para que en el Ejecutivo nacional no entren “populistas e independentistas”. Villacís pertenecería a una corriente más renovadora dentro del partido.

De hecho, se barajó también la posibilidad de un tándem Arrimadas-Villacís, con la portavoz parlamentaria al mando y Villacís de número dos, y que uniría dos figuras representativas en Cataluña y Madrid. Se trata de un escenario que aún no se ha descartado pero que no contaría con demasiados apoyos.

El sector crítico

También Luis Garicano, jefe de filas en Europa y crítico de Rivera tras su la negativa a Sánchez después del 28-A, ha concedido su beneplácito a Arrimadas. Pero tras el anuncio de dimisión del exlíder de los naranjas, el eurodiputado no tardó en ofrecer su perspectiva sobre la situación del partido: “Viendo el crecimiento de los partidos extremos, insolidarios, enemigos del consenso y el progreso que hemos construido desde el 78, me reafirmo en mi creencia de que un partido de centro, moderado, capaz de crear puentes, es más necesario que nunca”.

Un mensaje que dejaba de nuevo clara su posición en sector renovador del partido, una vez se puso a cero el contador. Y desde entonces es también una de las cabezas visibles del partido durante su etapa sin líder. Junto a él está otro de los críticos, Toni Roldán, que aunque dimitió hace varios meses, fuentes de su entorno han asegurado que podría plantearse volver en algún momento a Ciudadanos si se formase un equipo en el que estuviesen tanto Garicano como Arrimadas.

En cuanto a la candidatura de Garicano, finalmente él mismo rechazó postularse, pero la postura crítica y renovadora ya cogió fuerza, tanta que el mismo secretario general del partido, José Manuel Villegas, quien lleva ahora las riendas de la formación, ha retado a “cada una de las personas que entienden que tiene que haber modelos de partido diferentes” a que “formen equipos y se presenten a las primarias" porque el congreso es lugar "para debatir las ideas y modelos de partido y de país".

Estas declaraciones las hace Villegas después de las palabras de otros dirigentes críticos de Ciudadanos, como el vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea, o el vicepresidente del Congreso en funciones, Ignacio Prendes, que han reclamado cambios en la formación y que se abandone el hiperliderazgo que encumbraba Rivera.

En este sentido, ha surgido un frente crítico de afiliados que se han organizado para exigir a Arrimadas que devuelva al partido al centro, que renueve la ejecutiva, y que ofrezca más protagonismo a las bases.
El portavoz de esta plataforma, 'Compromiso Ciudadano', es Juan Carlos Bermejo, que ya compitió en las primarias contra Albert Rivera y también con Aguado en las autonómicas. Bermejo ha dicho que está dispuesto a apoyar a Arrimadas, pero que si la actual portavoz parlamentaria se presenta con el mismo equipo que Albert Rivera, él mismo estaría dispuesto a postularse contra ella por el puesto.

Bermejo quiere asegurarse de que exista un contrapeso a la Ejecutiva de Rivera, que es la que sigue marcando las pautas del partido hasta que las tome una gestora el próximo 30 de noviembre en el Consejo General que celebrarán los naranjas. Esta gestora previsiblemente estará formada por los que actualmente son secretarios ejecutivos, contará con entre 10 y 15 miembros, entre los que estará el presidente del Consejo General, Manuel García Bofill, que es el fundador menos conocido del partido, pero se trata de una de las personas de máxima confianza de Rivera y que ha servido como enlace entre el partido y Sociedad Civil Catalana.

La alternativa catalana a Arrimadas

También sonó la posibilidad de Jordi Cañas, que algunas voces de la formación veían como posible candidato y contrincante de Arrimadas en unas primarias, y aunque el mismo Cañas confirmó a El País que no se postularía, aún faltan cuatro meses de curso político en los que todo puede ocurrir, incluso otras elecciones. Cañas fue el primer portavoz de Ciudadanos en el Parlament de Cataluña, pero dimitió en 2014 tras ser imputado por un delito de fraude fiscal, aunque finalmente fue absuelto en 2018. Cañas ahora es eurodiputado de la formación naranja.

En Cataluña cuenta con un gran apoyo de las bases, y por ello su candidatura también se ha visto como una de las opciones posibles en las últimas semanas. Su perfil es más próximo al del Ciudadanos “socialdemócrata”, pero guarda consideración en el partido al servir como ejemplo para los naranjas tras su imputación, su dimisión y su posterior absolución.

Ciudadanos y las decisiones “de consenso”

Prácticamente la totalidad del partido ha cerrado filas en torno a Arrimadas, y cualquiera que se haya atrevido a salir del itinerario marcado por la cúpula, o ha rectificado pronto o no ha obtenido buenas respuestas por parte de sus compañeros de formación. Ciudadanos sigue tomando decisiones de forma jerárquica, algo que se achacó al hiperliderazgo de Rivera. La única facción que se sale de las pautas establecidas es la renovadora y la territorial con peso institucional; pero en su mayoría siguen apoyando la candidatura de la portavoz parlamentaria, pese a no haberse postulado firmemente. Lo que evidencia el fuerte arraigo que siguen teniendo los autoritarismos internos y una tendencia al inmovilismo de una cúpula que sigue siendo la misma que con Rivera, pero sin él.

En el horizonte se pueden delinear las políticas de cotinuismo del exlíder naranja, restauradas por su mano derecha, Inés Arrimadas. La jerezana tendrá que decidir si deja la puerta abierta al sector renovador, con Garicano o Roldán a su lado, o solo dejará pasar a la cúpula permanente, la causante, al fin y al cabo, del desplome electoral del partido.

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