Podemos e IU después de las elecciones: el nudo de Julio Anguita

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Pablo_Iglesias_Manuela_Carmena
Pablo Iglesias aplaude a Manuela Carmena durante el acto organizado por Ahora Madrid la noche del pasado domingo para celebrar los resultados obtenidos en la capital. / Alberto Martín (Efe)

Porque los dioses perciben el futuro, los hombres el presente
y los sabios lo que se avecina (Filóstrato, según Cavafis)

A Julio Anguita le han construido una imagen de doctrinario y de pésimo táctico. No es verdad. El antiguo coordinador de IU tenía principios sólidos que nunca aplicó dogmáticamente, pero, sobre todo, tenía y tiene un gran olfato político para ver lo nuevo que emerge y traducirlo en votos. No fue casual que los jóvenes del 15M lo admitieran como interlocutor, y lo hizo a su manera, es decir, sin halagar y entrando en un diálogo franco y leal. Tampoco fue casual el surgimiento del Frente Cívico. Izquierda Unida, siempre temerosa, dejó pasar la iniciativa sin sacar las consecuencias políticas debidas. Pablo Iglesias lo entendió a la primera y lo convirtió en el núcleo del discurso político de Podemos.

Un mes, más o menos, antes de las elecciones, Anguita escribió un artículo valiente y extremadamente audaz con el título de “El nudo gordiano”. Lo que venía a decir es claro: expresar la enorme preocupación ante una izquierda que no está a la altura de las dramáticas circunstancias de nuestro país y proponer la creación de una nueva formación política más allá de IU y del PCE. Me temo que este artículo será tratado como los anteriores, es decir, dejarlo pasar y que el tiempo lo haga olvidar. Un error más de los pusilánimes de turno, porque, se esté de acuerdo o no con él —yo lo estoy— el debate merece la pena y puede clarificar mucho los dilemas estratégicos de las fuerzas que, en uno u otro sentido, impulsan lo que hemos llamado la unidad popular.

Todo esto —parece evidente— tiene que ver con el análisis y la valoración de las elecciones municipales y autonómicas celebradas hace unos días, en el marco de un ciclo que terminará en noviembre de este año. Nos referimos a unas elecciones singulares que encuentran a las llamadas fuerzas emergentes en condiciones especialmente complicadas. Inventarse organizaciones, desarrollarse territorialmente y generar centenares de candidaturas en poco más de un año no es nada fácil. Esto obliga a entender estas elecciones como la continuación de un ciclo iniciado en las europeas y que terminarán con las generales. Al fondo, el 15M.

Los resultados entraban —podríamos decirlo así— en el marco de lo previsible. En primer lugar, derrota política del Partido Popular. La derecha pierde votos, pero sobre todo, va a perder poder, mucho poder. Es cierto que el PP sigue siendo la primera fuerza política del país y debe suscitar reflexión preguntarse cómo y por qué se sigue votando a una formación política ligada estructuralmente con la corrupción. En segundo lugar, el bipartidismo retrocede pero se resiste en clave PSOE. La estrategia de Pedro Sánchez se ha mostrado acertada, polarizarse claramente con la derecha y frenar por la izquierda a Podemos. Frente a los que opinaban que era el momento de “la gran coalición” y que había que moderar la confrontación, el secretario general del PSOE entendió que esto era suicida y que dejaba a Podemos un amplísimo espacio electoral.

Conviene aquí no confundirse demasiado. Polarizarse con el PP es buscar el eje derecha- izquierda como referencia, sabiendo que, al final, se pedirá, como siempre, el voto útil y la necesidad de sumar todos los apoyos a la “izquierda” capaz de impedir el triunfo de la derecha. El “relato” es claro: o se vota al PSOE o gana la derecha. Este ha sido el chantaje discursivo durante más 30 años que Izquierda Unida no pudo, casi nunca, superar.

Todos sabíamos que la táctica del voto útil escondía una trampa que era relativamente fácil de desvelar: si a la izquierda del PSOE crecían fuerzas con proyectos alternativos, estos, los socialistas, tendrían que decidir si estaban por seguir pactando con los poderes económicos o —era la clave— girar a la izquierda y propiciar políticas en favor de las mayoría sociales y, específicamente, de los trabajadores y trabajadoras. Lo fundamental —todos lo sabemos— era un sistema electoral que forzaba al voto útil y dejaba a las fuerzas realmente de izquierdas fuera de las opciones con posibilidades reales.

Aquí se ve, una vez más, que el verdadero partido del régimen es el PSOE, ya que asegura como nadie que los que mandan y no se presentan a las elecciones puedan obtener un consenso lo suficientemente amplio para que en ningún momento se cuestione el modelo económico y de poder vigente. El partido de Pedro Sánchez, aún perdiendo más de 600.000 votos, sale fortalecido de estas elecciones, lo que le va a servir de plataforma para encarar razonablemente las generales. Los que mandan habrán tomado ya nota.

Podemos se consolida territorialmente y se desarrolla orgánicamente. De nuevo, el juego entre expectativas y realidad acaba pasando factura. Estas eran las elecciones más difíciles para el partido de Pablo Iglesias y las ha pasado con una nota alta. Hay que analizar caso por caso y no confundir las elecciones autonómicas con las municipales, aunque ambas han estado íntimamente relacionadas. En algunos lugares las municipales han tirado de las autonómicas y, en otros casos, las han frenado o incluso las han hecho retroceder. A la inversa también ha ocurrido.

Podemos, en las comunidades autónomas y en decenas de ciudades, va a acumular poder institucional y mucha influencia política; ahora bien, los dilemas a los que se enfrenta no serán pequeños. En diversos lugares tiene escaños suficientes para, junto con el PSOE, echar a la derecha y propiciar una nueva situación política. El otro lado de la contradicción es también evidente: se pacta con el principal competidor electoral y parte decisiva del bipartidismo —más o menos imperfecto— dominante. “Cerco mutuo y guerra de posiciones”, este es el escenario de una batalla política y estratégica donde se juega, ni más ni menos, la enésima restauración borbónica o el cambio real, es decir, la ruptura democrática. También hay que tomar muy en cuenta —no es poca cosa— que el campo de las fuerzas de la transformación real se ha hecho más plural, más heterogéneo, y que forjar la alternativa, no la simple alternancia de los partidos del turno dinástico, será una tarea compleja y llena de dificultades.

Los resultados de Izquierda Unida han sido aún peores de los que auguraban las encuestas. Resultaron patéticos, en la noche electoral, los esfuerzos del coordinador por maquillar los pésimos resultados de las autonómicas oponiéndoles los buenos de las elecciones municipales, sin darse cuenta de que, con ello, se ponía de manifiesto el verdadero problema: IU tiene una excelente organización y carece de (dirección) política. Para decirlo más claramente, cuando se trata de organizar, de montar centenares de listas y presentar candidaturas, los hombres y mujeres de IU se sobran y se bastan, incluyendo las decenas de candidaturas de unidad popular; se podría decir, sin exagerar demasiado, que no necesitan de la dirección; lo saben hacer y punto.

El problema reside en que cuando pasamos a las elecciones autonómicas, la política, la buena política, la dirección adecuada y la táctica justa, cuentan y mucho. Las carencias de la dirección federal —su no política unas veces o sus políticas equivocadas otras— perjudicaron el discurso de las autonomías y sus opciones electorales. Cuando se ha tenido política, esta no ha sido otra cosa que racionalización del repliegue identitario, muchas veces trufado de un discurso anacrónico, que por serlo, siempre apareció postizo y sin alma.

Seguramente, el dato más relevante es el avance de la unidad popular, reflejada ejemplarmente en Madrid y en Barcelona, destacadas expresiones de centenares de candidaturas construidas paciente y tenazmente en todo el país, en condiciones —justo es subrayarlo— duras, a veces, extremadamente duras. Donde estas se han organizado democráticamente, respetando la pluralidad y superando las prepotencias y sectarismos, han funcionado y se convierten en el dato más relevante de nuestra realidad política vista desde abajo y desde la alternativa democrática.

No conviene olvidarlo en esta hora: centenares de militantes y activistas de IU han estado por delante y por detrás de estas candidaturas de unidad popular, la mayoría de las veces contra el criterio de sus direcciones y teniendo que soportar todo tipo de coacciones, amenazas y, al final, expulsiones; sí, hay centenares de afiliados excluidos de la organización en todo el país por defender lo aprobado en la X Asamblea de IU. Ahora, después de las elecciones, Cayo Lara les dice que lo que ha ganado es la convergencia y la unidad popular, es decir, aquello por lo que muchos han sido marginados o excluidos por las distintas direcciones. Una vieja historia; se deja pasar la pelota y no al jugador.

Es hora de volver a Julio Anguita. El fondo del asunto es simple y coherente con su modo de ver la política de este país desde su reflexiva soledad cordobesa: hay que construir la alternativa, para ello hace falta organizar un proyecto autónomo con voluntad de poder; el tiempo apremia y la unidad no tiene espera. Nos lo jugamos todo en poco tiempo y todos debemos hacer los deberes que nos tocan. A Podemos le toca la responsabilidad de estructurar el bloque nacional-popular sabiendo que solo no podrá. A IU le toca “refundarse”, es decir, fundarse de nuevo. No es tan difícil de entender: el proyecto histórico de Izquierda Unida no cabe ya en esta forma-partido que ha devenido en las siglas IU. Llorar lo justo y abrirse a lo nuevo que surge en nuestra sociedad y que ha venido para quedarse.

8 Comments
  1. tu dame silla que ya yo ya...... says

    da la impresion que echenique (aislando la incognita que disfraza con la verborrea) quiere silla, y que en valencia quieren actuar como si hubieran ido en coalicion compromis y podemos, suponiendo el exito de ello, cosa que sera, y supuestamente con iu como expone el autor, pero que no es de momento.

  2. francia1789 says

    Excelente análisis. Toca bailar; aunque sea con la más fea.

  3. fkhbttnk says

    En el periodico del PCE, Mundo Obrero, edición anterior a las Elecciones Municipales, se publican dos articulos de opinión estratégica, uno firmado por
    Francisco Frutos y otro por Julio Anguita. Ambos continen argumentos
    y razones que son positivas y en algunos casos complementarios, pero a nivel Táctico, dada la Urgencia de la Revolución Democrática en Curso, con la defuncion de la Transición Felipista, és a todas luces evidente tras las eleciones y sus resultados. Que la perspectiva para la conquista del Poder Politico en España, por las clases populares y la Izquierda está
    mejor Diseñada analizada desde el punto de vista del Maestro Anguita.
    la Convergencia Podemos-Izquierda Unida-compromis y otros, mareas, Blancas y verdes etc. es Imprescindible. No podemos derrochar energias ni fuerzas politicas, ni autonomas ni sindicales. Juntos Podemos, separados NO PODEMOS. Urge la Unidad yá no hay tiempo que perder.
    Menos teoria más práctica , es hora de bajar ala Arena y menos circo mediático. Pablo Iglesias y Alberto Garzón tienen que sentarse yá a Negociar la Unidad de Acción o ambos serán aniquilados.
    por la Maquinaria del Grán poder económico del Sistema. QUE NOS EMBARGA Y NOS EXPROPIA A TODAS Y TODOS. a la grán mayoria de la gente. Saludos a todos y UNIDAD.

  4. Piedra says

    Lo que no entiendo es que el psoe sea régimen y iu otra cosa.

  5. Si Pepe Díaz levantara la cabeza says

    Estoy cansado de que «grandes» personalidades de la izquierda estén agotando las últimas bocanadas de aire que les quedan para hacer desaparecer unos instrumentos tan necesarios para la mayoría trabajadora como el PCE e IU.
    NO se tiene que «converger» con quién no quiere hacerlo.
    http://franciscofrutos.blogspot.com.es/2015/05/resultado-electoral-causas-y-efectos.html?m=1

  6. neomod says

    Jajaja de traca la jaula de grillos, podemos qiza converza pero con iu aniquilao como hacia el de barcina, con los planteamientos de alguno x aqui vas a ganar ese torrido objetivo en las urnas x lo carayo; no olvides q podemos tiene votos del pp, jeje

  7. Sotana Roja says

    Cayo Lara se arrugo, le tembló la mano con IUMadrid (demostrando falta de personalidad), el problema viene de Gaspar Llamazares que lo encubrió(la deuda de 2.000.000 €, el mamoneos de los barones/familias :Gregorio Gordo,Angel Perez(coche oficial,voto medalla a Gallardon),familia Reneses,Santin,etc….(este grupo de personas junto con el comité federal ejercían de tapón acomodaticio para sus intereses y en contra de los intereses ciudadanos) de IU vienen de los tiempos en que fue secretario general Llamazares)………….Alberto Garzón ha hecho lo que ha podido, Mauricio Valiente tuvo «la vista de miras» mas realista , presentándose a dos primarias y el PCE Madrid le salvo la campana en una votación ganando por la mínima apoyando a los «Mauricios Valientes» que convergieron en Ahora Madrid antes de las elecciones.
    Recordar que Pablo Iglesias pidió a IU antes de las elecciones europeas unas primarias para converger con la izquierda solicitando el puesto 8 de las listas en primarias, IU lo rechazo, Ahora la historia es la que ya se sabe apostando a caballo ganador cuando se ha estado en contra de él.

  8. epdi inventor says

    Gracias por mencionar que el voto útil nace de la Ley Electoral, este es un grave inconveniente a corregir de inmediato porque si no la #casta78 tendrá manera de regenerarse y evitar la ruptura y un nuevo proceso constituyente. La unidad popular está en la calle como muestra la desilusión que generó mucha abstención en las listas antiguas y solas de IU. ¿Como se consigue la Unidad imprescindible: solo con razonamiento lúcido, es decir, como en matemáticas, sacar factor común y dejar lo demás dentro del paréntesis, hasta concluir las demás operaciones. Solo falta que a quién les toque la responsabilidad hayan aprendido las matemáticas necesarias; les propongo repasar el ejercicio de multiplicación (que no de suma) realizado por AGE en Galicia, el Parlamento gallego encaja día a día sus directrices y el poder absoluto del PP tiene que mudar hasta sus propios esquemas y aprende rápido: Hace poco Feijoo en Madrid habló de transformar o reformar la Constitución para evitar la ruptura que ya aprecia en la calle, esto no lo sabía en la anterior legislatura.

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