González Urbaneja: «Me preocupa la precarización de la profesión»

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González Urbaneja, junto a los libros que edita la APM. / S. P.

El 31 de mayo de 1895 se constituyó formalmente la Asociación de la  Prensa de Madrid, formada por 173 miembros. 

 En los Estatutos se establecía que la agrupación sería “una sociedad benéfica de socorros mutuos”, que los periodistas que se vieran imposibilitados para ejercer su trabajo o padecieran alguna grave enfermedad tendrían derecho a que se les socorriera “durante dos meses consecutivos con una cantidad prudencial que no podrá exceder de 150 pesetas en el primer mes y 75 en el segundo”.  En esa época los periodistas cobraban por su trabajo una escasísima retribución y no estaban protegidos por ninguna norma laboral. 

 En la actualidad, su presidente es Fernando González Urbaneja (Burgos, 1950) y la asociación tiene más de 7.000 afiliados. Lleva en el cargo desde el año 2003; fue reelegido en 2007 sin que se presentara ninguna lista alternativa y en 2011 termina su mandato. Hasta el año 2008 fue también presidente de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y a instancias suyas dejó de existir esa bicefalia, según la cual, el  presidente de la Asociación de Madrid debía ser también el de la Federación. 

¿En que momento se encuentra ahora la institución? ¿Cuál es su principal objetivo? 

 La Asociación tiene dos objetivos principales, servir de plataforma de encuentro y defensa de la profesión y ser un espacio de solidaridad en el que todos somos iguales, conseguir el respeto y la dignidad de la profesión. 

Leyendo el relato del inicio, parece que, salvando las distancias, la profesión no ha mejorado mucho 

La Asociación nació con ese fin de socorro, parece que a raíz de que un periodista murió y no tenían traje para enterrarlo. En la actualidad, somos una casa muy grande, ojalá pudiéramos hacer algo en ese sentido de socorrer, porque hay periodistas que lo están pasando mal, pero bueno también es cierto que ahora existen otros sistemas de protección. En la actualidad, lo que más me preocupa, de cara al año 2010, no son los despidos, sino la precarización de la profesión, que es muy intensa. En Madrid debe haber unos 12.000 periodistas, de los que el 20% está parado, el 30 % tiene un contrato precario y el otro 50% tiene un trabajo más o menos bueno. 

¿Cuáles son los problemas principales que tienen los medios de comunicación? 

Cuando se pregunta sobre los problemas del periodismo, siempre se le echa la culpa a los otros, a la televisión, los realitys, la telebasura, cuando el problema principal de los medios está en la prensa escrita, que ha dejado de ser medio de referencia para ser medio de intereses y cada uno defiende unos intereses manifiestos. Lo peor es que las redacciones han asumido, no sé si consciente o inconscientemente, esos intereses. 

En ese sentido, que aparezcan muchos medios en Internet beneficia al periodismo. Yo creo que es una bendición, siempre he sido contrario a esa idea de que los medios digitales son más ligeros o con menos contenido. Es cierto que el buen periodismo todavía está en el papel, porque aún tiene más análisis y mejor cobertura, pero todos los medios tradicionales que ahora son grandes empezaron siendo pequeños. 

¿Entonces cuál es el futuro del papel? 

El material en sí no tiene importancia, lo importante son las historias que se cuentan y cómo se cuentan. Yo, que no pertenezco a la era digital, paso dos o tres horas al día delante de una pantalla y leo, durante una hora y media o dos,  periódicos en papel. Parece difícil  pensar en un mundo sin periódicos. Yo creo que puede coexistir con los medios digitales. 

 ¿Y qué soluciones hay para salir de la crisis? 

El problema que yo veo en los medios tradicionales es que no existe un proyecto de medio a largo plazo en las empresas. Están muy preocupadas por la situación aunque realmente no les veo que estén perdiendo dinero, sí es cierto que tampoco están ganando. 

 Hay empresas que tienen convenios muy ventajosos en el que los trabajadores no quieren perder sus privilegios pero no se les puede pedir que renuncien a sus privilegios cuando los directivos se siguen repartiendo bonus. Estoy seguro de que muchos periodistas renunciarían a una parte de sus derechos en un proyecto de calidad, con una gestión seria. Yo no entiendo que la salida de la crisis sea reducir el salario y reducir el tiempo de trabajo. Podemos engañarnos todos pero aquí el compromiso será reducir los ingresos pero aumentar el trabajo porque si no, esto no sale. 

¿Y sobre las ayudas a la prensa desde el gobierno, que opinión tiene? 

Pues había un paquete de ayudas inicial que se ofreció desde el gobierno a los editores y que rechazaron. A mí me parecían buenas. Creo que se equivocaron. Algunas de las cosas que están pidiendo creo que no tienen sentido. No podemos pedir un estatus especial para la prensa, no podemos crear un espacio diferente para la prensa y si lo creamos debería ir vinculado a un estatuto del editor, a un régimen de incompatibilidades y a la regulación de los conflictos de intereses, que es el eje principal de la democracia. 

Si las ayudas son pactadas con un procedimiento legal, que no sea a personas sino a situaciones, el Estado puede ayudar a los medios, aunque el modelo de ayuda no debe crear dependencia. El Estado puede ayudar sin meter la mano en el medio. Los medios están para ser ayudados y para ayudarse entre ellos, están compitiendo en sectores donde no deberían competir -producción, comercialización- porque al final sólo les perjudica. 

¿Y cómo se consigue que las ayudas se adjudiquen correctamente y se usen efectivamente para mejorar la calidad? 

Habría que establecer un baremo en el que hubiera que cumplir una serie de condiciones laborales y éticas: conseguir la autorregulación y el medio que no cumpliera las condiciones no podría acceder a las ayudas. Por ejemplo, las televisiones que incumplan reiteradamente el código ético, que lo incumplen, deberían ser excluidas, porque en Estados Unidos y en buena parte de los países europeos directamente les quitarían la licencia. 

Y ya por último, ¿qué opina del nuevo modelo de RTVE sin publicidad? 

Yo estoy de acuerdo con un modelo de televisión pública sin publicidad, pero no me gusta el modelo éste de financiación tramposa, que nos dará problemas en Bruselas. La televisión debe estar financiada con el presupuesto. Tampoco estoy de acuerdo con algunas de las medidas que se han tomado. No me parecen bien las prejubilaciones. A pesar de que han dicho que son voluntarias, no creo que todas lo sean. Yo, a un nuevo modelo de televisión le hubiera aplicado un nuevo convenio profesional, no hubiera seguido aplicando el anterior, como han hecho.

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