Larga vida a Redonda

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Pintura prerrafaelita. Detalle.

El Reino de Redonda peligra, o al menos, su actividad vital, sus pulsaciones se debilitan. La aventura de imaginar un territorio real poblado de criaturas fantásticas aunque reales, seres impensables pero de aspecto humano y hasta vulgar, en ocasiones, requiere mucho esfuerzo; más: sacrificio. Un valor poco visible en nuestros días. A veces parece fácil lo que en realidad es tarea de héroes.

Les contaré desde el principio: hay una isla en las Antillas, un pedazo de tierra donde viven aves y lagartos, además de unas cuantas especies vegetales, que perteneció a un caballero inglés en el siglo XIX. Este caballero logró de su británica Majestad el reconocimiento como rey de la citada isla –Redonda, se llama, pues algo tuvo que ver con España, en otro tiempo- con el fin de dejar ese título en herencia a su hijo, el escritor M. P. Shiel, quien, a su vez, lo cedió a Gawswhorth, bibliodipsómano, según crónicas, que debió de dilapidar la dudosa fortuna del reino en varias ocasiones de necesidad extrema. Estos cambalaches reales crearon una controversia de herencia del titulo que aún colea. Pero llegó el día, 1997, en que el cetro quedó en manos de Javier Marías, el único rey español de Redonda, que ha elegido para reinar un nombre escrito a la provenzal, Xavier I de Redonda.

Don Xavier I incrementó notablemente la importancia de Redonda, cuando creó la editorial del mismo nombre, en 2000. Publicó libros bellos y buenos de leer y estableció un premio por el que escritores y cineastas llegan a ostentar el titulo de Duque, y hasta de Duquesa, del muy excelente Reino. Este año, le ha tocado a Milan Kundera, el escritor checo de La insoportable levedad del ser.

El caso es que el tal premio está dotado económicamente, por si fuera poco lo del titulo nobiliario. Y, comoquiera que la Reina Victoria ya no apoya el invento, los fondos del premio salen del mismo bolsillo de siempre, o sea, del de Marías propiamente dicho. Y a pesar de lo divertida que es la experiencia de este premio que muchos de sus muy ilustres premiados han tomado con humor y elegancia, el esfuerzo hercúleo sobrepasa al escritor, mortal, al fin y al cabo.

Vamos, que se van acabando la pasta y la paciencia. Y con razón. Marías se queja de la poca difusión mediática. Así son las cosas de este mundo, que lo bueno a menudo pasa desapercibido, atareado como está el gentío en distracciones vanales que les aparten de pensar en la muerte. Y mira que el lema del Reino es redondo: Ríe, si sabes. Puede que ésa sea la empresa más difícil de cumplir para Xavier I, extender ese lema de tan vital importancia y que en la sociedad española falta a menudo. Ride si sapis.

Ojala que el autor de Todas las almas no tenga que abandonar y encuentre algún patrocinio digno de la poesía que encierra esta loca idea tan real y tan apreciable. Desde aquí, levanto mi copa para desear: ¡Larga vida a Redonda!

3 Comments
  1. Lagatasobreelteclado says

    ¡Larga vida!

  2. estrella says

    Elvira, casi creía que estabas de guasa. Los pertinentes enlaces me convencen de lo contrario. Qué cosa tan extraña y divertida.

  3. Iliberri says

    Buenísimo, Elvira. Divertido y delicado.

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