Viertnam: Jugar a ser mayor

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Ofelia de Pablo

Foto: Ofelia de Pablo

Xian está con sus amigas jugando a saltar la goma en el puerto de HoiAn –conocida como Faifo–, la hermosa ciudad fluvial de Vietnam que fue uno de los principales puertos internacionales del sudeste asiáticos hace ya más de un siglo. Mercaderes de todo el mundo venían a comprar seda de alta calidad, laca, tejidos, papel, porcelana o té.

Es al atardecer cuando la calma invade el embarcadero y los habitantes de esta joya arquitectónica –tiene más de 800 casas declaradas de interés histórico– se dedican al placer de jugar y pasear. Sobretodo sus niños. Alguien les ha enseñado que ante el desembarco masivo de turistas (estos vienen por la mañana apresurados y se marchan a primera hora de la tarde como si les persiguiera alguien) lo que hay que hacer es acosarles pidiendo dinero. Y los niños del pueblo entero lo hacen ¡y a la vez! Si uno intenta descansar sentado en un banco diez minutos han pasado suplicantes 15 niños, ni uno más y ni uno menos. Pero no son infantes de casas miserables y dura existencia –alguno tal vez- si no que son sus padres los que han encontrado un estupendo negocio. Saco a mi hijo del colegio y le pongo a pedir ¡es mucho más rentable!

Y es que Vietnam ha cambiado. Ya no es aquel lugar que comenzó a recibir a los turistas con los brazos abiertos y los ojos aun más esperando conocer y relacionarse con un mundo nuevo. Ahora es puro negocio. A pesar de los últimos intentos del gobierno en controlar la extorsión al turista, sus habitantes –los relacionados con el turismo- te perciben como sujeto transportador de dólares sin a penas mostrar interés por tu cultura, tu país o simplemente conocerte. Si hay dólar eres bueno, si no hay dólar entonces chao.

Xian sólo ríe cuando juega, no quiere saber nada de preguntas, es su momento del día de ser niña otra vez.

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