El reino de los elefantes

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Ofelia de Pablo

Es media tarde y Sallo ha terminado su jornada en el Lodge de Savuti, hoy ya no hay turistas a los que llevar a recorrer el Parque Nacional de Chobe. Se sube al 4x4 con el que desde hace 20 años recorre los senderos del mayor santuario de elefantes del mundo y se dirige a uno de los ancianos baobabs –los árboles mágicos de África-, bajo la sombra de sus ramas centenarias saca su pequeño cuaderno de notas y comienza uno de sus numerosos relatos. Entre leones y guepardos el guía, sentado en el coche intenta plasmar en un pedazo de papel el alma de la vida salvaje, de sus amigos los pájaros, de la soledad de la sabana para hacerla llegar a cuantos la quieran escuchar. Por las noches, a veces, comparte en la hoguera del campamento sus secretos momentos con aquellos sedientos del alma de África.

Sallo es un batswana, una de las 26 tribus de la tierra de los Tswana, que vive dedicado a enseñar a los viajeros los secretos de los animales en libertad. Él como tantos otros de las vecinas poblaciones de Maun o Kasane es guía especializado en vida salvaje. Desayuna con leones, cena con leopardos y a veces en la ducha se encuentra a algún curioso elefante que quiere compartir con él baño.

El Parque Nacional de Chobe y el canal de Savuti se pueden explorar desde el Campo de Elefantes de Savute, un emplazamiento singular donde en época seca se pueden observar cientos de elefantes bebiendo en la charca frente al lodge del Orient Express. Es la zona más árida de la región aunque en época de lluvias la planicie se cubre de un intenso verde. Cuando el paisaje comienza a secarse y el agua a escasear los animales se reúnen entorno a las charcas para beber y ese es el mejor momento para observar las grandes aglomeraciones de mamíferos. Aquí se reúne el mayor número de elefantes de la tierra.

El Parque Nacional de Chobe abarca casi 11.000 kilómetros cuadrados y sus tierras gozan del privilegio de ser el primer parque nacional de Botswana. Un mundo acotado y destinado sólo a algunos privilegiados.

1 Comment
  1. Javier says

    Una pena que solo unos pocos privilegiados, puedan disfrutar de ese espacio natural tan maravilloso.
    Simplemente precioso.

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