Lara Croft en traje de chaqueta

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Digámoslo desde el principio, no somos demasiado aficionados a este tipo de películas en las que la acción es casi la única protagonista, pero cuando algo bueno pasa por delante de nuestras cinéfilas retinas, sobre todo si es en agosto y tiene como protagonista a Angelina Jolie, tenemos la obligación de reconocerlo, y Salt lo es.

En esta ocasión la superestrella, últimamente casi más conocida por su matrimonio con Brad Pitt, su numerosa prole y sus acciones solidarias que por sus superproducciones, se enfunda en un traje de chaqueta ajustado y se dedica a huir de sus compañeros de la CIA, que la persiguen implacablemente porque un agente doble le ha delatado como integrante de una célula durmiente de agentes rusos dispuestos a sabotear el sueño americano el día señalado.

A Jolie le dan la réplica Liev Schreiber (Resistencia, El mensajero del miedo…) en el papel de su jefe directo, Chiwetel Ejiofor (Cinturón Rojo, 2012…) como el jefe de ambos, y el polaco Daniel Olbrychski (El bosque de los abedules, La insoportable levedad del ser…) como espía doble, pero sus actuaciones tan sólo son soporte del lucimiento desmedido y fulgurante de esta diva de la acción (Lara Croft…, Señor y Señora Smith, Wanted…) que cuenta con alguna que otra película sugerente en su filmografía (Inocencia interrumpida, Alejandro Magno, El intercambio…).

Es decir, Salt, es Jolie en todo su esplendor. La imparable y rentable maquinaria del cine estadounidense puesta a disposición de esta bella mujer por 15 millones de euros de salario para crear una interesante historia de espías, persecuciones espectaculares, tensión continua y ritmo uniformemente acelerado. Las aventuras de una heroína de la modernidad con sentimientos, nobleza y una determinación y fuerza insuperables. Un James Bond con labios de fresa.

Si no somos demasiado exigentes con la complejidad de la trama y nos olvidamos de los tópicos machacones como espías rusos brindando con vodka en un barco oxidado, fugas de lugares imposibles con soluciones tipo MacGyver o células durmientes de espías del telón de acero en vez de de Al Qaeda –suponemos que para no ofender a los musulmanes, que con Obama hay que ser políticamente correcto-, Salt puede pasar como una película de acción e intriga correcta e incluso elegante.

La dirección es de Philip Noice, director de origen australiano experimentado en asuntos de política turbia en cintas como Peligro Inminente, Juego de Patriotas o El Americano Impasible, y, como decíamosantes, cuenta con el respaldo de toda la industria de Hollywood, cada cual en su especialidad: producción, fotografía, iluminación, montaje… con lo que hubiera sido verdaderamente un despropósito hacer un producto mediocre.

Para quien aún no se haya dado cuenta, el argumento guarda ciertas semejanzas con la mítica saga Bourne del infravalorado Matt Damon, por lo que le auguramos larga vida en sucesivas secuelas tipo Salt, la huida continúa o algo parecido. Si las estrenan en agosto y las sigue protagonizando la hija de John Voight, no me las pierdo.

3 Comments
  1. pedroinitials says

    Y a mi que esta chica siempre hace el mismo papel, muy mona ella pero como actriz aún ha de demostrarlo, no se no se, es como un Bruce Willis femenino, no no me gusta, y con lo caro que está el cine, no me voy a mover de mi casa para ver otra peliculilla de tiros y vuelos imposibles, lo siento pero no. Ay donde estarán esas «Cayo Largo», «Laura», «Sospecha» etc…

  2. jeeva says

    Vi ayer la película y me pareció buenísima en su género.
    Seamos sinceros, qué película de acción y más si es de USA no tiene cliches? El ritmo de la película es muy bueno y te deja con ganas de más.

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