Alexandre y los últimos de Filipinas

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Alexandre, con el Goya de honor que recibió en 2003. / Efe

Manuel Alexandre era de los últimos representantes de una estirpe de cómicos que se inició en el cine por azar, por necesidad o por tradición, la mayoría de los cuales tardó muchos años en tener un papel protagonista y algunos nunca lo consiguieron. Los cronistas ingeniosos les llaman ahora secundarios de lujo en una especie de eufemismo y reconocimiento velado a su buen oficio. En realidad eran grandes actores a quienes su físico o su suerte arrumbaron a la sombra de los galanes del momento. Piénsese en López Vázquez, González, Garisa, Cassen, Bódalo, los Ozores, Ciges... y entre las mujeres en Gracita Morales, Rafaela Aparicio, María Luisa Ponte… Nombres irrepetibles que han estado siempre en los créditos de las películas del último medio siglo y que se han incorporado a nuestra memoria colectiva.

Muchas de las más de trescientas películas en las que participó Alexandre son la historia misma del cine español, títulos imprescindibles para saber qué se ha hecho en España cinematográficamente durante sesenta años que merezca la pena recordar. Para suerte de muchos, de vez en cuando aún se puede ver alguna en un programa de televisión infravalorado por extremismos irreflexivos y necios, Cine de Barrio, que se inició en los noventa en La 1 con el lustre alegre de José Manuel Parada y se adormece ahora con la estudiada estupidez de Carmen Sevilla.

Alexandre empezó en los tiempos de ese cine en blanco y negro que nos enseñó a mirar, que nos mostraba una España amable y oficial que se desperezaba de la larga posguerra y en el que a veces se colaban entre el escrutinio de la censura algunos dramas irreverentes y comedias ambiguas, trasunto patrio del neorrealismo que se cocía en Europa. Son las películas de Bardem (Cómicos, Muerte de un ciclista, Calle Mayor…), de Berlanga (Bienvenido Mr. Marshall, Calabuch, Los jueves milagro, El verdugo, Plácido…), de Forqué (Atraco a las tres…), de Fernán Gómez (La vida por delante, El malvado Carabel…), de Sáenz de Heredia (Historias de la televisión, Don erre que erre, Se armó el belén…), de los guiones de Azcona… y de un plantel de secundarios que representan la memoria cinematográfica de una España uniforme.

Cuando llegaron los tiempos banales del destape también estuvo allí, como todos, aguantando el tipo, haciendo oficio y participando en alguna cosa interesante como Tamaño natural. Y luego en las inolvidables comedias de Cuerda de los ochenta y noventa (El bosque animado, Amanece que no es poco, La marrana…) y del Berlanga decadente (Todos a la cárcel, París Tombuctú). Y así hasta que el nuevo siglo le trajo el Goya de honor a toda su carrera en 2003, ese galardón que siempre suena a despedida anticipada, y por fin tuvo la oportunidad de desempeñar papeles protagonistas con la misma brillantez y humildad que los de secundario: Incautos, del hijo de Bardem, Elsa y Fred, de Carnevale… y su última película -también la de López Vázquez- en la despedida artística de Mercero sobre el alzheimer ¿Y tú quién eres?.

Paradojas de la vida, este actor cómico sobre todo hizo su último papel para televisión encarnado a un tipo tan siniestro como Franco en 20-N, los últimos días de Franco, y su última obra de teatro, Tres hombres y un destino, la coprotagonizó con dos de sus compañeros de reparto más habituales, López Vázquez y Agustín Gónzález, quien falleció al poco tiempo de estrenar.

Las películas de su última etapa, la que a mí personalmente más me gusta de Alexandre, pues es donde pudo mostrar sus cualidades verdaderas, son el tributo tardío que rindió la industria a un gran actor de cine, teatro y televisión, de enorme talento, entonación peculiar y mirada de niño, que nos acaba de dejar para siempre con el recuerdo alegre de sus esplendidas interpretaciones. Todavía mantienen encendida la llama de un cine irrepetible Berlanga, Landa, Sazatornil, Asquerino… Que sea por mucho tiempo.

3 Comments
  1. MULTIVAC says

    Grande Alexandre. Un hombre que tenemos en la memoria por acompañarnos en muchisimas peliculas desde niño, en todos los registros. Estoy de acuerdo con el comentario relativo a su ultima etapa, su papel en «Incautos» magnifico, lleno de experiencia cinematografica, no puedo imaginar ese papel realizado por otro actor.

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