Arde el Magreb

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Varias mujeres, entre los manifestantes que salieron a la calle el viernes en la capital tunecina. / Lucas Dolega (Efe)

La cosa está que arde en Túnez, quién lo iba a decir. Ya saben que el presidente ha huido –lo que dice bien poco de su compromiso con el país– atemorizado por el tono que está tomando el clamor de la revuelta popular. Se ve que le esperaban en París. Pero Sarkozy que había apoyado a Ben Alí en una reciente visita, se ha negado a que el avión aterrice en suelo francés. Tampoco las autoridades italianas han consentido aterrizar en Cerdeña al ilustre huésped. Al parecer, Arabia Saudí, el amigo americano, sí lo ha aceptado.

 También en Argelia, la gente se enfrenta a las autoridades, sin importarles la dura represión policial. Hasta en Jordania -el país de la reina Rania y del glamour– han surgido ya los primeros incendios sociales que, a no dudar, van a crecer, porque la gente está harta de pagar las consecuencias de la mala gestión de sus gobernantes. Y de la corrupción ilimitada de los mismos. ¿Para cuándo, Marruecos? ¿Hasta cuándo podrá Mohamed VI contener el malestar de su pueblo, lastrado desde los años del reinado de su augusto padre, Hassan?

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Recuerdo muy bien las revueltas del pan en Nador y Tetuán, en 1984, y las que siguieron después en Argelia. Y los comentarios de los taxistas cuando salía en la conversación el nombre del rey. Nuestro amigo, el rey. Menos bonito, le decían de todo. A Hassan II no le gustaban las gentes montaraces del norte de Marruecos, precisamente el del Protectorado español. Por eso las castigó al subdesarrollo, cuando resulta que el norte es la zona rica del país.

Desde luego que no dudo en que el régimen de Túnez sea dictatorial, pero llamar democracia al de Marruecos me parece un ejercicio de fantasía bastante considerable, y sin embargo, se le considera amigo, como al de Egipto y hasta al de Libia. Conviene a los negocios. Un guía de Casablanca, que dominaba cinco idiomas y tenía una conversación culta y pausada me enseñó la recién construida, entonces, megamezquita de la ciudad: suelos calentados por calefacción radial, lámparas de cristal de Verona, unos aseos que parecían salidos de los cuentos de las Mil y una noches, y así todo. Comentario del bueno de Mahmud:Ya podría Hassan construir más fábricas y menos mezquitas”. Y, sin embargo, la paradoja es que los mayores defensores de las mezquitas, los más religiosos, son los que están dando pábulo a las ansias de la sociedad marroquí, ni tan religiosa ni tan misorrera, que acabarán votándolos para tratar de salir de la miseria.

Las últimas veces que he visitado Túnez lo he hecho como turista. Me parecía un país tranquilo, incluso soso, aburrido. Ya quisiera ahora el bueno de Ben Alí, el presidente, que así fuera.  Me llamó la atención que hubiera guardias de tráfico mujeres, vestidas con sus pantalones del uniforme: una rareza en los países musulmanes, sobre todo, con el cariz que están tomando las interpretaciones religiosas del Corán que hacen los imames y los ulemas y los mulás de turno.

Con las diferencias que se den en cada uno de estos países, una causa es común a todos ellos: la de la justicia social. También ha aumentado la clase media y la base de la pirámide de edades es muy joven. Pero es la falta de oportunidades para los jóvenes lo que hace que, el partido religioso marroquí, Justicia y Desarrollo, avance vertiginosamente con el único freno de los pucherazos electorales orquestados por la casa real alauí. Nada importante que ocurra en Marruecos escapa al control del rey. Sin embargo, la población marroquí se va formando mejor cada vez, a pesar del enconado analfabetismo que persiste, en parte debido al contagio de los medios de comunicación españoles, la radio y la televisión sobre todo, su gente está menos dispuesta a soportar calamidades como la de ser pobre por los siglos de los siglos.  Alguna voz puede alzarse en cualquier momento, y será como una mecha encendida en un polvorín. Ojala me equivoque y encuentre el rey alauí un sistema mejor de calmar el cabreo popular del país vecino.

Seguiremos al tanto, a cada momento, gracias a las redes sociales y las filtraciones wiki, de lo que ocurra en Túnez y en todo el Magreb. Y estarán ustedes debidamente informados de ello, no lo duden. Es territorio querido por muchas razones, y aunque sólo sea por la vecindad, territorio que requiere cierta constante supervisión.

1 Comment
  1. celine says

    Se repite el esquema: occidente apoya a dictadores empujando a los pueblos musulmanes en brazos de los islamistas, aunque ellos ni siquiera sean religiosos. Cancha para Alcaeda.

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