Concurso de meadas en la puerta del casino

10

Hay películas que simplemente hay que verlas. No hace falta buscar argumentos para convencer a nadie. No obstante, nosotros vamos a hacerlo con Inside Job, el documental de Charles Ferguson sobre las razones últimas (es decir, primeras) de la crisis económica mundial y sus causantes que ha recibido el Oscar al mejor documental en la pasada edición de estos premios cinematograficos.

Lo primero que tenemos que destacar es que es una película documental, un género del que somos declarados adeptos porque nos parece una síntesis maravillosa de información y cine, dos elementos justos y necesarios en este mundo de cartón. Pero un documental de terror. Porque miedo y enfado a partes iguales es lo que provoca Inside Job.

Publicidad

Constatar que la crisis mundial nacida en Estados Unidos tiene sus orígenes en la ambición de unos cuantos tíos poderosos que han conseguido influir en la política, la economía y la opinión pública para enriquecerse hasta la nausea gracias a un concepto extraño, superior y metafísico que le llaman ingeniería financiera –es decir, jugar al monopoly con la pasta y los sueños de otros-, pone los pelos de punta. Esta es la parte de terror. Enterarte de que se han ido de rositas y algunos siguen desde sus poltronas apostando al póker y dando opiniones solemnes mientras medio mundo se va al carajo irremisiblemente es la de cabreo.

Publicidad

Bancos de inversión -relean el nombre despacio, por favor, ¿no invierten todos los bancos?- como Lehman Brothers (quebrada), Bear Stearns (quebrada), Merryl Linch (adquirida por el Banco de América, público, para salvarla); aseguradoras como Fannie Mae y Freddie Mac (quebradas); y agencias de calificación como Standard and Poors, Fitch o Moody´s (siguen opinando y equivocándose) habían montando un chiringuito perfecto, que gracias a productos como derivados, futuros, swaps, y otras figuras financieras especulativas muy apetitosas como hipotecas de alto riesgo (subprime se dice allí) conseguían robar el dinero de todos con absoluta impunidad.

Para parar los pies a los que se dieron cuenta de la jugada se infiltraron en la administración de Bush padre, luego siguieron con Clinton y después con Bush hijo -el más listo de los tres- y frenaron cualquier intento de regulación, de control de productos especulativos y de límites al apalancamiento (adquisición de riesgos) bajo la sacrosanta consigna de la libertad de mercado -¿les suena?-.

Para ello recurrieron a influyentes catedráticos de reputadas universidades y a grupos de presión –los modernos les llaman lobbies o think tanks- que ratificaran sus propuestas políticas desde el mundo del pensamiento y la ciencia. Y luego los bancos de todo el mundo se sumaron a la fiesta con sus fondos de inversión y ofreciendo hipotecas hasta al Dioni, cosa que demostró un joven catalán con arrestos que montó un periódico con el dinero que le dieron. La jugada perfecta.

En fin, podríamos seguir recordando las trampas de este montaje impune, pero mejor que mientras puedan vayan a ver el documental a alguno de los pocos cines donde se ha estrenado, aprovechando que dada la acogida la distribuidora ha ampliado el número de copias.

La virtud principal de Inside Job es poner nombre y apellidos a los responsables –evidentemente lo son sus empresas también, varias de las cuales existen todavía- de este desastre de lesa humanidad que por centrarnos solo en España ha llevado al paro a 4,6 millones de personas -relean la cifra, por favor- que cada mañana se tienen que levantar sin nada qué hacer excepto buscar un trabajo que no hay para pagar sus deudas sin perder la dignidad.

Inside Job nos parece una película valiente, honesta y objetiva que mete el dedo en la llaga con elegancia y valentía y que revela muchas cosas que todos deberíamos recordar cada día, pero que sin embargo cuesta mucho encontrar en cualquier medio de comunicación. Y éste precisamente es el único reproche a Ferguson, quien quizá por falta de espacio y tiempo no ha entrado en la complicidad de los emporios mediáticos en este desaguisado omitiendo informaciones o dando otras equivocadas.

El documental, estructurado en varios capítulos temporales para explicar la crisis y narrado por el omnipresente Matt Damon, abre con la pacífica Islandia, donde el capitalismo y la ambición hincaron hace poco los dientes para ponerlo patas abajo privatizando los bancos y creando sueños inalcanzables que después no se pudieron pagar, y después se sumerge entre los tiburones de Wall Street que nadan en el cemento de Nueva York.

A diferencia del documental de Michael Moore sobre el mismo asunto, Capitalismo, una historia de amor, que se centraba en la gente corriente y en explicar desde el corazón los resultados de la crisis, el de Ferguson, que es matemático y doctor en políticas y fue consultor, profesor de universidad y reputado conferenciante antes de dedicarse a predicar desde el cine, está enfocado básicamente en forma de entrevistas brillantes, algunas de ellas, verdaderamente memorables, a protagonistas y personas relevantes en la gestación de la crisis, y cuenta con explicaciones sencillas de los complejos entramados financieros, aunque tiene el inconveniente de un subtitulado un poco enmarañado.

Lo más terrible del documental es darse cuenta de nuestra impotencia y de que los responsables todavía campan a sus anchas, siguen siendo millonarios, algunos incluso trabajan en las mismas compañías, otros han vuelto a la Universidad a esconderse de sus mentiras y unos pocos siguen trabajando para el gobierno del mesías Obama, que nos ha salido rana -perdónenme la aliteración-, quizá esperando la próxima oportunidad de seguir enriqueciéndose.

En fin, se nos han reído, nos han robado los sueños y siguen montados en el machito. Es como si unos cuantos listos, alguno de los cuales tenía siete aviones privados, hubiesen jugado en el casino con nuestro dinero y a la salida, ebrios de gozo, hubiesen hecho un concurso de meadas sobre nuestras cabezas a ver quién llega más lejos.

No obstante parece que empiezan a surgir algunas propuestas en contra de que este montaje impune que tanto dinero nos ha costado siga adelante en forma de libros como ¡Indignaos! o Reacciona y la juventud, que en España padece un 40% de paro, empieza a cabrearse y a organizarse. Mientras tanto, Irlanda, Grecia y Portugal tienen que pedir dinero a la UE para financiar su deuda y a nosotros se nos está acabando y quedando cara de PIG.

Algunos dicen que la creciente desigualdad y empeoramiento de las condiciones de vida de la clase media en el mundo occidental provocarán pronto revoluciones similares a las de los países árabes. Yo no me lo creo, porque el capitalismo y la especulación financiera han encontrado la clave de la supervivencia con el truco de la zanahoria y el sueño inalcanzable. Ahora bien, si empiezan yo seré de los primeros que acuda a ellas y con mi hija del brazo.

Mientras tanto, voy a seguir desconfiando de cualquier medida que vaya contra la igualdad de oportunidades, la relevancia de lo público (bien por los bancos públicos y por los cines públicos) y el estado social mientras favorecen el trapicheo de transferencias millonarias sin impuestos, paraísos fiscales donde guardar el robo y el peligroso juego de bolsa. Porque para ficción y terror ya tenemos el cine, que nos gusta más y es menos perjudicial.

10 Comments
  1. SANTANDER says

    Que maravilla de entrada en las salas de cine, da gusto que entren estas peliculas/documentales. Soy fan de Moore y he disfrutado con cada uno de sus documentales, haciendo que este genero atraiga mi interés siempre. Además es magnífico que alguien, desde un púlpito público, les diga a la cara «nos la habeis jugado pero lo sabemos y os estamos identificando», ya que, a nivel juridico se va a ir de rositas, al menos, que llegue a la opinión pública con nombre y apellidos, con valentía, ya que en EEUU estos Tíos tienen un lobby detras que gasta más de cinco mil millones de Euros al año (que se dice rápido), de manera oficial y sin complejos. Da gusto que lleguen a las pantallas estos documentales….. por cierto, totalmente de acuerdo, que pena que no se analice la labor de «zapa» de los medios de comunicación ayudando a montar todo este castillo y la falta de profesionalidad a la hora de informar/pedirresponsabilidad/atacarles, una vez montado el pastel.

  2. Jonatan says

    Toma, como que la mayoría de los Mass media está en la pomada, como decía Umbral. Grcias por avisar de este documental, PS. A ver si llego a tiempo.

  3. Joaquín Mayordomo says

    Hace una semna que vi este documental y todavía me invade la desesperanza cuando lo recuerdo. Un par de cosas de las que no me puedo olvidar: 1. La enseñanza de la teoría económica es pura pamplina; quien teoriza, forma y maneja los hilos de la economía es el mismo. 2. ¡Pobre Obama! Ni uno de sus sueños podrá hacer realidad. Y no sólo eso, sino que quienes se los gestionan son los mismos ladrones que montaron los chiringuitos de la crisis. Conclusión: el dinero siempre gana. Epílógo: magnífico artículo el tuyo, Pascual.

  4. hook says

    Genial el articulo,dan ganas d ver la peli.

    Solo tengo el pesar de todo esto no haberme enterao 2 años anyes.

    El Twitter ha quedao muy bien.

  5. LaColo says

    Me ha encantado la crítica!!
    Es realmente triste y terrorífico lo que ha pasado, un auténtico Monopoli Mundial dirijido tan solo por unos pocos!
    Tendrían que estar todos en la carcel!!

  6. ARCO says

    Buenísima crítica PS. De repente me interesa verla.

Leave A Reply

Your email address will not be published.