Septiembre negro para la prensa

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Cabeceras de algunos de los periódicos que han anunciado el cierre o recortes de plantilla. / C. P.

Desde que se fundó este periódico, hace un año y medio, me he convertido en la portadora de las malas noticias sobre nuestra profesión, sobre todo en lo que respecta a los cientos, miles de periodistas que en este tiempo han perdido su puesto de trabajo o han visto como sus derechos, adquiridos a lo largo de los años, se cercenaban de un zarpazo, todo ello justificado por las empresas bajo la órbita de la crisis, que tanto vale para un roto como para un descosido.

La respuesta uniforme de todas las empresas editoras -sobre todo despidos- nos lleva a pensar en el poco interés que tienen en el negocio que gestionan -la información- pues parecen creer que se puede tener la misma calidad y ofrecer el mismo producto con el 20% menos de la plantilla, que es la cifra media de despidos con que nos encontramos. Justifican la medida en que las plantillas están sobredimensionadas y que la crisis, otra vez, lleva varios años haciendo que disminuyan los ingresos por publicidad y la difusión.

Sin embargo, durante los años de bonanza, no se aplicaron las políticas de austeridad que ahora proclaman, no se racionalizó el gasto y lo que es más importante no se ahorró nada de esos pingües beneficios que obtuvieron, que fueron, en la mayoría de los casos, a parar a sus consejos de administración. Durante la época de vacas gordas se lo llevaban ellos porque para eso eran empresarios fantásticos que conseguían buenos resultados; ahora, durante las vacas flacas, la plantilla se tiene que sacrificar para garantizar la continuidad del medio.

Toda esta larga perorata viene a cuento del mes de septiembre negro que nos ha tocado vivir en lo periodístico, y es que no ha habido semana que no se haya despachado con despidos masivos en algún medio cuando no, en los casos más sangrantes, con su cierre definitivo. Y es que de costa a costa y de un punto de España a otro, hay alguna mala noticia que dar.

Empezando por el punto más occidental de la península, cierra Xornal.com, periódico digital que se creó hace trece años y que ha gozado hasta la fecha de buena salud. Comenzó siendo independiente y acabo siendo propiedad de la constructora San José. Esta editora lanzó, hace algo más de dos años, la edición en papel, dedicando a ella todos los esfuerzos económicos. Pues bien, en dos años y medio ha cerrado la edición en  papel y la digital. El pasado 19 de septiembre se presentó ante la Autoridad Laboral el expediente de cierre patronal del digital. De nada sirvió que un mes y medio antes la empresa se comprometiera públicamente a mantener la edición digital, que siempre ha sido rentable. Ahora, según manifiestan, las pérdidas arrastradas por la edición en papel, provocan el cierre de la digital,a pesar de sus veinte mil visitas diarias. El cierre de Xornal.com dejará en la calle a 38 trabajadores.

Otro medio que desaparece es anosaterra.org, periódico digital, heredero del semanario en papel que se fundó hace 104 años, que fue un referente de la lengua gallega y que desapareció en septiembre de 2010. Da la casualidad que la editora de este medio es Promocións Culturais Galegas, propiedad también de la constructora San José. En este caso las pérdidas provocadas en el negocio de edición de libros ha lastrado y arrastrado tanto al semanario en papel, como ahora al digital. Más de 20 periodistas perderán, con este cierre, su puesto de trabajo.

Los trabajadores de La Voz de Galicia sufrieron en el mes de octubre de 2009 una reducción de salario del 3%, prolongada durante veintisiete meses, para evitar que se produjeran despidos. Hace unos días, la empresa ha anunciado que va a despedir entre el 20 y el 25% de la plantilla porque necesitan ahorrar más dinero y además van a proponer los despidos como objetivos (20 días por año trabajado de indemnización) porque tienen dos años consecutivos de pérdidas ( 93.000 euros en 2010 y las que ya anuncian de 2011). Tras diversas conversaciones con el comité, ya hay alrededor de veinte personas que, ante la amenaza del despido objetivo, ha aceptado una baja incentivada (sólo con 35 días por año trabajado) o una prejubilación. Si se cumple la amenaza de los despidos supondrá la salida de alrededor de 100 personas.

Si a estos cierres unimos el de la edición en papel de Galicia Hoxe, a principios del verano, observamos con preocupación que en Galicia prácticamente desaparecen los medios en lengua gallega. En opinión de Anton Losada, profesor de Ciencia Política de la USC y colaborador de Galicia Hoxe y A Nosa Terra, la situación de los medios que escriben en gallego es así por tres motivos: en primer lugar por la política linguística de la Xunta que pasa por no apoyarlos y que ha reducido drásticamente su subvención a estos medios, manteniendo la de aquellos que escriben en castellano. Losada justifica la subvención porque estuvieron perseguidos durante la Dictadura y perdieron mercado, por eso la subvención sirve para que vayan recuperando lectores. Sin embargo no entiende que se conceda a las cabeceras convencionales, que escriben en castellano y tienen su nicho de mercado bien definido. Por otro lado también culpa a los propios lectores gallegos, que a pesar de quejarse de que desaparezcan estos medios, prefieren leer cabeceras nacionales, a pesar de que la calidad que ofrecen los que ahora cierran es igual o superior que la de aquellos. También considera que la política empresarial no ha sido la correcta en algunas ocasiones y que los medios a veces carecen de los elementos que necesita un producto periodístico.

En el lado noreste del país, concretamente en Barcelona, se editaba Don Balón, revista deportiva especializada, de tirada semanal, que fue fundada en el año 1975. Durante el verano, fue detenido su editor por presuntos delitos de fraude y estafa y fue el principio del fin de la revista. Primero se dijo que pasaría a editarse mensualmente, pero la realidad es que la empresa estaba totalmente descapitalizada y no había dinero ni siquiera para mandar los ejemplares a la imprenta. No llegó a los kioskos en la primera semana de septiembre y a partir de ahí se echó el cierre, dejando a doce periodistas en la calle. No se les abonaron ni las dos últimas nóminas ni el finiquito.

Al sur de la península dos cabeceras, pertenecientes a Publicaciones del Sur, Informaciones Jerez e Informaciones Bahía se publicarán el viernes 30 de septiembre por última vez, como diarios. A partir de esa fecha se convertirán en semanarios. En el periódico de Jérez eran cuatro personas en plantilla y han salido ya dos, a pesar de que estos periodistas también trabajan para periódicos gratuitos editados por el grupo, Viva Jerez y Viva Cádiz, que continuarán existiendo. Informaciones Jerez se editó desde 1995 y era continuador del Periódico del Guadalete, que se fundó en 1989.

En Madrid, el diario Público anunció que despediría a 39 personas y, tras las negociaciones con los trabajadores, parece que resolverán la crisis con un ERE temporal, aplicado a toda la plantilla. La misma solucion -ERE temporal- se pretende aplicar en El Economista.

2 Comments
  1. avante says

    ¿He leído bien? ¿Un diario tenía una plantilla de 4! periodistas, que además, colaboraban en otras publicaciones? Ya no es problema de precariedad-esclavitud, sino de que tipo de periódico se puede hacer en esas condiciones.

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