ETA y Gadafi, poemas de guerra

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Portada de 'Poemas de guerra', de Wilfred Owen. / acantilado.es

Dos noticias embarradas en porquería el mismo día: la escenificación etarra de que lo dejan –lo dejan, ¡ja!, se rinden, sería más exacto– y el linchamiento apestoso de Gadafi por sus súbditos enfurecidos, armados y alentados por la OTAN. Qué mal rollo. ¿Por qué no me siento feliz? Debo de ser una aguafiestas, ¿eh?, una amargada.

Ni los terroristas dejan nada a cambio de un perdón que no tienen las gónadas de implorar a la sociedad española y a sus víctimas, ni los pintorescos negociantes de Ayete, encorbatados y trajeados, limpitos y aseados, han obtenido éxito alguno a favor de la “joven” democracia española a la que han venido a salvar porque el trabajo viene haciéndose desde hace muchos años por los españoles, sin gloria ni corbatas. ¿Dónde queda la autoridad moral en ambos asuntos? Escondida en algún desagüe, probablemente.

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Acabo de leer un libro de poemas repleto, gigante, de voz sonora aunque su dueño dejara este mundo demasiado pronto, mientras conducía a sus hombres por entre el fuego enemigo para ponerlos a salvo, en la Gran Guerra. De voz sonora he dicho, y suave, quisiera añadir, porque suavemente se dejan leer estos poemas tan duros, tan hondos.

En la tragedia de Wilfred Owen (Poemas de guerra, traducción Gabriel Insausti; Acantilado, 2011) la consigna ante el conflicto más pavoroso que explotó en Europa entre 1914 y 1918, era una precisa frase latina: Dulce et decorum est pro patria mori que condujo a Owen y a tantos jóvenes a una guerra que mostró su máscara más cruel despojada de poesía, de belleza, de heroicidad o de grandeza. Una guerra que abrió las puertas del infierno por el que –me temo- seguimos transitando.

Los etarras, estos chicarrones tan majos y bien alimentados, tan poco heroicos, la verdad, tan cobardes, tomaron la consigna latina dándole la vuelta de modo que los muertos fueran del otro bando que ellos habían decretado como tal, sin que mediara declaración alguna de guerra. Dulce es, y noble, que mueran por la patria los otros, en una traducción libérrima. Al fin y al cabo, su latín no proviene de Julio César –ya que no fueron latinizados- sino de la Santa Madre Iglesia, que es harina de otro costal.

No creo sus palabras, ni las escucho siquiera, porque no son merecedoras de mi atención ni de la de ninguna persona que no sea un psicópata. Me admira todavía que sus asesinatos no hayan sido contestados con la venganza de las víctimas. “Hay hombres que han sangrado sin tener ni una herida”, dice Owen. Esta pandilla de salvapatrias han herido gravemente a muchos más de los que han matado o mutilado o demenciado. Confío en que los espectros de sus muertos acaben por presentárseles en las frías noches del largo invierno que se nos avecina a todos, y les susurren en la almohadas los peores pasajes del Inferno dantesco impidiéndoles conciliar sueño alguno. Por los siglos de los siglos.

El final del grotesco Gadafi dice mucho y malo de sus linchadores y, por tanto, nada bueno augura del futuro de Libia; en ese pesimismo coincido con Gaspar Llamazares. Si los salvadores de Irak toparon con el infierno advertido por Sadam Hussein antes de ser ahorcado, la pobre gente de Libia lo lleva claro. Un país que podría haberse ido abriendo camino del progreso gracias a su potencial turístico se ve ahora condenado a la oscuridad para quién sabe cuánto tiempo. Nunca había sido descrita tan desastrosamente la primavera como cuando la adjetivaron como árabe. Eso es también muy triste.

Por extraña razón, la lectura de los poemas de este joven soldado, muerto en combate hace tanto, me sirve de pomada, una cura de congoja. Como si –por más que no podamos verlo ni comprenderlo– flotáramos todos sobre una trama bien enlazada donde late en un solo corazón, la especie entera. Ya sé que es raro lo que escribo; quizá ayude esta estrofa:

“Yo soy, amigo mío, aquel al que mataste.
Te conocí en lo oscuro, pues tenías el gesto
con el que ayer hundiste en mí tu bayoneta.
Intenté, sí, esquivarla pero estaban heladas
y dormidas mis manos. Durmamos, pues, ahora…”

6 Comments
  1. FRANCISCO PLAZA PIERI says

    El final de todo indivíduo, ‘grotesco’ o no, ha de ser el mismo siempre: la nada…
    «¿Vuelve el polvo al polvo?
    ¿Vuela el alma al cielo?
    ¿Todo es vil materia, podredumbre y cieno?

    Es cierren las tumbas,
    tras ocultar los míseros despojos
    que de tí, quedaron.
    Y, cuando el ‘juicio final’,
    reháganse los cuerpos
    de forma unusual…
    ¡Eso quedará de tí!
    ¡Eso quedará de mí!
    ¡Eso quedará de nosotros:
    nada de nada…!
    ¿De todo?
    (A mi padre)

  2. FRANCISCO PLAZA PIERI says

    El final de todo indivíduo, ‘grotesco’ o no, ha de ser el mismo siempre: la nada…
    «¿Vuelve el polvo al polvo?
    ¿Vuela el alma al cielo?
    ¿Todo es vil materia, podredumbre y cieno?…»

    ——————–

    Es cierren las tumbas,
    tras ocultar los míseros despojos
    que de tí, quedaron.
    Y, cuando el ‘juicio final’,
    reháganse los cuerpos
    de forma unusual…
    ¡Eso quedará de tí!
    ¡Eso quedará de mí!
    ¡Eso quedará de nosotros:
    nada de nada…!
    ¿De todo?
    (A mi padre)

  3. !venganza, a saber... says

    «Me admira todavía que sus asesinatos no hayan sido contestados con la venganza de las víctimas.»

    Preguntale a Ynestrillas hijo en privado si el vengó la muerte de Ynestrillas padre, el demócrata de la fallida «operación Galaxia». Aunque contra toda jurisprudencia anterior propia la A.N prefirió creer a la novia del imputado que al que le acusaba de ser «su compañero de comando» en el atentado contra el paralmentario de HB Muguruza en el 89, el policia nacional Angel Duce. Es una pena que este polcia único condenado en aquel atentado terrorista en el que resultaron heridos varios militatnes conocidos de Hb como Txema Montero (hoy en el PNV), muriera en un accidente de moto durante uno de los primeros permisos que le concedieron en prisión. Accidente que no le vino mal al otro imputado, como tampoco le vino nada mal el incendio de los juzgados de Majadahonda, en los que Ynestrillas fue procesado años después por intentar matar a «su camello», según declaró la persona a la que disparó y estuvo apunto de matar. !venganza!!Al menos se ríe mucho cuando le aplauden los que acuden a sus charlas y menciona el incidente de su absolución, único ejemplo en la AN en sus miles de juicios por terrorismo en estos ultimos 30 años!!.

  4. otro caso de venganza says

    Estimada Elvira recuerdo que no hace muchos años el periódico en el que usted trabajó muchos años publicó una entrevista sin desperdicio que aquí le dejo:
    http://www.elmundo.es/cronica/2003/427/1072098707.html

    El entrevistado, militar español profesional de la armada, en resumen dice haber asesinado al militante de ETA «Argala»,Miguel Beñaran Ordeñana, en venganza por la participación de este en el atentado del jefe del gobierno de Franco en 1973, el almirante Carrero Blanco.

    La entrevista realizada el 21 de diciembre de 2003. en ese periódico tan azote de los GAL contra el PSOE como complaciente, si no encubridor del terrorismo de estado anterior al año 82, como el caso del terrorista español entrevistado. Dice cosas como esta: «Leonidas, que ya ha cumplido 55 años y fue oficial del Ejército español, tenía muy claro que la muerte de Carrero Blanco no podía quedar impune y en 1977, tras la amnistía política concedida por el Gobierno de UCD, se unió a un grupo de siete oficiales del Ejército con el único propósito de vengar el asesinato del almirante.»

    Estos siete terroristas nunca fueron detenidos, procesados ni condenados, seguramente sigan siendo altos cargos de la armada española. Curiosamente el asesinado era el único miembro del comando que conocía personalmente a la persona que les proporcionó todos los datos necesarios para comenter el atentado, un misterioso y desconocido hombre «de la gabardina gris», que algunos investigadores señala pudiera ser un agente doble de los servicios secretos españoles y la CIA, porque nadie se explica que se pudiera preparar un atentado de esa magnitud tan cerca de la protejidísima embajada norteamericana en Madrid, durante la seama de visita de Henry Kiisinger a España y cometer el atentado nada más irse éste del país, tras su entrevista con el propio CArrero y Franco.
    También se dice que la versión de la ayuda extranjera a ETA fue una interesada versión de los servicios secretos y policia franquista, que quedaron en evidencia por no decir en ridículo, y como en el caso reciente del 11m propagaron el «bulo» de que esos «niñatos» vascos eran incapaces por sí solos de preparar el asunto, al parecido a al teoria conspiranoica del 11m y «los pobres moritos» que lleva años difuendieno Pedro Jeta y Lostontos.

    Así que con este y otros casos parecidos aún por aclarar del todo, el asunto ese de que no «hubo venganza de las víctimas» ni hay dos partes en el conflicto, !!!!queda bastante en evidencia!!!

  5. EH says

    !venganza, a saber… La expresión «me admira» -quizá no muy canónica- quiere decir «me sorprende»; en ningún caso, admiro los actos de venganza. Lamento profundamente haberle llevado a error, por el padecimiento que ello le haya comportado, querido/a lector/a. En cualquier caso, convendrá conmigo en que la gente normal y corriente, tanto entre los vascos como entre los demás españoles, no se ha tomado la venganza por la mano contra los terroristas: no ha habido tiros en la nuca o bombas lapa en correspondencia, a pesar de que en los pueblines vascos bien se sabe quién las ponía.

  6. gracias por responder says

    «En cualquier caso, convendrá conmigo en que la gente normal y corriente, tanto entre los vascos como entre los demás españoles, no se ha tomado la venganza por la mano contra los terroristas.»

    Estimada E.H, me parece acertada su aclaración, pero tengo serias dudas de saber que es eso que llama usted la «gente normal». El ejemplo de los siete militares que vengaron a Carrero (según declara un miembro del comando) es una evidencia. Estos señores, nunca perseguidos por la policía, ni la justicia, nunca condenados, llevan seguramente desde el día siguiente de su acción terrorista, siendo gente «normal», habrán ascendido y seguramente els» de la armada, con 55 años en 2003, haya ascendido, o se haya jubilado, sea un padre y abuelo «normal», posiblemente pueda ocupar un cargo público en su ayuntamiento y comunidad representando a su pueblo en un partido «normal», y jamás habrá tenido ni antecedentes, ni habrá sido excluido de derecho civil alguno (excepto los que ser militar le limita, como a cualquier otro militar). Eso si, eso no impide, que desde el anonimato reconozca su condición de terrorista asesino, sin que ni el periodista ni la fiscalia del estado, ni ningún partido político o asociación de víctimas del terrorismo, , quitarse la capucha tras la que se lleva escondiento 30 años, delatar a sus compañeros de comando, todos tan normales como él, y entregarse para que su delito sea juzgado. Y como estos siete, anda el patio de la transición española lleno. Si de ETa quedan un 30% de atentados sin esclarecer ni condenar a los responsables, de esto «incontrolados» que tan controlados estaban puede llegar al 99%.

    !ojalá de verdad que dentro de unos años, todo esto forme pare del pasado, haya verdadera reconciliación y todos los asesinos sean tratados de la misma forma, porque todas las víctimas merecen el mismo respeto, tanto el ministro franquista Carrero como el indultado por UCD el antifranquista Argala!

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