#gratisnotrabajo o la dignificación de la profesión

Imagen de la página de Facebook 'Gratis No Trabajo'.

“En la agencia en la que trabajo en prácticas, el otro día me dijeron que mi contrato se acababa el 31 de diciembre aunque yo había firmado hasta el 31 de marzo. Cuando subí a Recursos Humanos a preguntar, me confirmaron que estaban recortando personal y que echarían a 15 becarios. A algunos les dijeron “no vuelvas mañana”, así que yo todavía soy privilegiada porque tengo un mes para encontrar otra cosa. La persona de recursos humanos me dijo también que a partir de enero contratarían una nueva tanda de becarios, que trabajarían gratis”

Publicidad

Estas palabras son de María, estudiante de periodismo con nueve créditos pendientes para acabar la carrera. “Hay muchísima gente que se deja asignaturas sin aprobar para poder optar a las prácticas porque una vez que has acabado la carrera no es posible.”

María compagina su trabajo en la agencia por la que cobra 250 euros brutos al mes, trabajando de 9 a 3 de lunes a viernes, con otro en una tienda de ropa, “para poder pagar el alquiler, porque no soy de Madrid.”

Durante el fin de semana, en Twitter fue trending topic el hastag #gratisnotrabajo, lanzado por la Asociación de la Prensa de Madrid, tras recibir la denuncia de la periodista Azahara Cano a la que le habían ofrecido escribir para una empresa de regalos de boda, publicando noticias en páginas webs y foros, por lo que le pagarían 0,75 euros por cada artículo de 800 caracteres.

Imagen del perfil de Linkedin de la periodista Azahara Cano, cuya denuncia puso en marcha el movimiento #gratisnotrabajo.

La noticia corrió rápido por la red social y cientos de profesionales se lanzaron a denunciar otras muchas ofertas que habían recibido: una televisión que busca un reportero, sin necesidad de que sea periodista, una revista cultural que busca redactores que escriban reseñas sobre conciertos, exposiciones, entrevistas y artículos sin remuneración, una empresa que busca periodistas que escriban en una publicación digital seis post a la semana, pagando 1 euro cada uno. Todos estos medios alaban la oportunidad que supone para los colaboradores escribir en su publicación porque los coloca en el mercado... mientras ellos se llenan los bolsillos.

Otro periodista, Roger García, autor de El blog del redactor freelance, acaba de crear en Facebook la página Gratis No Trabajo, que cuenta ya con cerca de 600 seguidores.

Y esa es la situación en la que se encuentra la profesión: los estudiantes no tienen futuro y los licenciados no tienen trabajo. Las ofertas de trabajo cada vez son por salarios inferiores y con condiciones peores.

"La precariedad es la causa número uno para que el periodista pierda independencia. Nuestro objetivo es recuperar la ética de la profesión y la precariedad es una limitación a esa recuperación" Elsa González, presidenta de la FAPE, intenta desde su organización un mínimo compromiso de los medios de comunicación, a través de la firma de un código ético. "No queremos imponer sanciones ecónómicas a los que no cumplan, sino que la denuncia pública les haga quedar en evidencia".

González también denuncia la situación en que se encuentran los colaboradores de los medios, que cobran a la pieza y en particular los que están en países en conflicto. "Ofrecen a los medios una información diferenciada y la mayoría tienen que trabajar para varios porque con lo que cobran no les da ni para el chaleco antibalas". (Pido disculpas por la licencia: recomiendo leer el post De putas y periodistas, de David Jiménez)

Ana Molano, del sector de medios de comunicación de CCOO, anima a los trabajadores a denunciar los contratos precarios y a exigir que se acojan a la ley. "Nosotros hacemos campañas para informar a los becarios sobre los abusos y sobre los elementos que debe recoger un contrato, pero si no recibimos denuncias no podemos ponernos a trabajar".

Reconoce que han conocido muchos medios donde se incumplen sistemáticamente las condiciones laborales, donde los redactores, cámaras o realizadores tenían contratos de administrativos, con unas tablas salariales muy por debajo de las que les correspondian por su categoría.