El manuscrito perdido y hallado en Lisboa

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Pilar del Río, viuda y traductora de Saramago, muestra el manuscrito de 'Claraboya'', ayer, durante la presentación de la novela perdida del escritor portugués. / F. Alvarado (Efe)

Manda carallo que cuarenta años después de enviar el manuscrito de tu primera novela a una editorial, obteniendo, entonces, la callada por respuesta, la tal editorial te llame diciendo que han encontrado el citado manuscrito en la mudanza que están haciendo (perdido de polvo y olvido, les faltó añadir) y que sería un honor publicarlo ahora. ¡Ja!

Casi puedo imaginar la expresión de satisfacción de José Saramago, el rechazado,  ante una posible respuesta: “¡y un jamón!” Que en portugués se dice presunto, como saben. Desde luego que ésta es una versión libre de lo ocurrido, pero seguro que por ahí le va, aunque cuesta trabajo figurarse al portugués enfadado, doy fe de que se enfadaba de vez en cuando.

Aquella actitud de la editorial sumió al escritor en veinte años de silencio, enrabietado y desanimado para seguir. Según Pilar del Río, traductora y amor de JS,  aquél fue un tiempo de alimento espiritual y de aprendizaje "para irrumpir luego con voz propia", en la selva de la literatura.

Claraboya, la novela en cuestión, en realidad, no es la primera novela, aunque sí la primera novela que empezó a escribir aquel joven periodista y operario de lo que saliera. Su escritura le había supuesto tal dificultad que decidió dejarla en el cajón hasta crecer él mismo como escritor. De hecho, la primera novela que publicó Saramago fue Terra de pecado, en 1947.

Claraboya es un libro que narra las vicisitudes de seis familias que habitan un bloque de vecinos, en los duros tiempos de aquel Portugal bajo el régimen de Salazar. Como si los techos fueran de cristal, el autor se asoma a esas vidas y las cuenta casi en plan notario, poeta pero notario. Dicho así, podría recordar a Manhattan Transfer de John Dos Passos, incluso a La Colmena, de Camilo José Cela, posterior a la escritura de Claraboya. Y, por la peripecia, semeja al Diablo Cojuelo, allá por el XVII, del que su propio autor, Luis Vélez de Guevara, escribió: “novela de la otra vida, traducida a ésta por LVG”.

El caso es que JS no quiso que por ninguna circunstancia su novela fuera publicada mientras él viviera -tan profunda fue la humillación para él-, y que una vez él estuviera fuera del mundo, su familia podría hacer con ella lo que conviniera. Pilar del Río ve conveniente que se publique, por supuesto. La obra está dedicada a Jerónimo Hilário, abuelo del autor, sabio analfabeto, como se refirió a él con emoción al concedérsele el Nobel de Literatura, en 1989.

De paso, se anuncia también la publicación en un futuro cercano de una novela inacabada en la que trabajaba JS cuando le sobrevino la muerte. Se llama Alabardas, trata del tráfico de armas. Aunque apenas dejó medio centenar de páginas, Pilar cree que su publicación irá más allá de la pura literatura y que merece la pena llevarla a cabo. La esperaremos.

1 Comment
  1. inteligibilidad says

    Si las personas tienen nombres y apellidos y aquí no se paga por letra escrita, ¿a qué vienen esas feas siglas?

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