La plantilla de ‘Público’ espera su indemnización mientras la página web está en venta

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Cabecera de la página que promueve la creación de una cooperativa de trabajadores y usuarios para salvar la web.

Hace más de tres semanas que su periódico se cerró pero los trabajadores de Público aún no saben cuando ni cómo cobrarán sus indemnizaciones. La promesa que les hizo Jaume Roures, en el mes de enero, se ha ido disolviendo poco a poco y de la indemnización de 45 días por año, que supuestamente iban a cobrar -como ocurrió con los compañeros que decidieron irse con la regulación de septiembre- han pasado a una indemnización de veinte días por año, que pagará el FOGASA, pero con el tope del triple del salario mínimo interprofesional, por lo que una parte de ellos recibirán su indemnización completa pero otros no. La plantilla está luchando para que la empresa complemente parte de sus indemnizaciones, pero al estar Mediapubli inmersa en un procedimiento concursal, cualquier actuación está sometida a la aprobación de los administradores.

Mientras tanto, el único activo de la empresa, su página web, espera que el mejor postor se quede con ella. Los administradores se dan de plazo hasta mediados de mayo para venderla. Aunque su preferencia es que el nuevo dueño se quede con la plantilla actual, si no existe ninguna oferta con estas características, se venderá sin condiciones.

Por otro lado, siguen los movimientos de los lectores, empeñados en mantener su medio.  Por un lado a través de la web www.hacefalta.info se recogen firmas de los lectores interesados en realizar una aportación económica. En ella puede leerse: "Quienes firmamos este texto no nos resignamos a la desaparición de Público y estaríamos dispuestos a hacer una aportación mayor o menor para lanzar un medio de comunicación que recoja el legado de Público, que cuente con la participación protagonista de aquellos de sus trabajadores que quieran lanzarse a una apuesta arriesgada pero imprescindible".

Existe otra iniciativa lanzada por Enric Durán, conocido lider del movimiento cooperativista catalán, con la que se pretende reunir el dinero necesario para comprar la web de Público. A pesar de que los trabajadores no participan de esta iniciativa, pues en la actualidad están únicamente pendientes de cobrar sus indemnizaciones, parece que hay contactos con la plantilla y la idea es conseguir que los trabajadores se unan al proyecto como socios trabajadores, junto con otro tipo de socios, los suscriptores, los usuarios y los colaboradores.

No parece fácil que cualquiera de ellas salga adelante pues sería necesaria una cifra muy elevada para adquirir y mantener un medio de comunicación a través de las aportaciones de los lectores, pero es esperanzador ver que existen movimientos interesados para evitar en cierre de un medio de comunicación.

Por otro lado, no debemos olvidarnos de todos los colaboradores, columnistas, infográficos, fotógrafos, que con el cierre no tienen derecho a indemnización y que deberán acudir al concurso, con el resto de los acreedores, a que les abonen los importes que les adeudan.

5 Comments
  1. Manel says

    Vaya con el millonario trotskista….

  2. Runaway says

    Público, tanto en papel como en la web, era más un panfleto político, propagandista y amarillista, que un medio de comunicación serio. Como La Razón, La Gaceta o Intereconomía, pero en vez de ultraderecha, de izquierda. Le pasa lo mismo a ElPlural y 20minutos. Querían hacerle la competencia a El País con contenidos de muy baja calidad. Compraron la Voz de Asturias al GrupoZ y la han acabado de hundir.

    Tenía algunos muy buenos columnistas que escribían buenos artículos -alguno de ellos también lo hacen aquí- pero de un tiempo a esta parte resultaban repetitivos y cansinos, por lo que aburrían. Tanto maniqueismo cansa; de vez en cuando hay que dejar de criticar una y otra vez lo mismo de siempre y plantear alternativas o suluciones.

    El panorama de medios que tenemos en este país no es nada alentador. El 99% de los medios estan en manos de la derecha. Los grupos mediáticos son correas de transmisión del poder político. Se hace un periodismo de trincheras: los periodistas no ejercen como tales, sino que son los calumnistas y voceros del entramando político-ideológico-mediático que les pagan; son la voz de su amo.

    Hay mucho imbécil con carnet de opinante; demasiados tertulianos vociferantes mientras los sabios callan o no se le da cobertura. Las tertulias tienen que dejar de ser lo que son. Por un lado están las monotemáticas y agresivas tipo El gato al Agua de Intereconomía: competitición entre los tertulianos a ver quien dice la mayor barbaridad o la mayor calumnia, insulto contra socialistas, ecologistas…
    El otro tipo, la tertulia que se divide en dos trincheras, más equilibrara y supuestamente más moderada, donde los componentes de cada bando defiende una cosa y la contraria según toque o repite como un loro la consignas del bando ideológico en el que esté. Aburren hasta un muerto.

    Periodistas independientes y rigurosos quedan ya muy pocos y están en peligro de extinción. Hay que separar la IMFORMACIÓN de la OPINIÓN, y no hacer opinión de la información. Los ANÁLISIS de las noticias lo tienen que hacer expertos en el tema; y no comisarios políticos o ideológicos ni pequeños talibanes de sacristía.
    Yo quiero INFORMACIÓN y NO MANIPULACIÓN. NI PROPAGANDA.

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