La redacción de ‘La Voz de Asturias’ ofreció trabajar dos meses sin cobrar para evitar el cierre

Uno de los primeros ejemplares de 'La Voz de Asturias', a la izquierda, y el último, publicado el pasado jueves, 19 de abril, casi 89 años después. / lavozdeasturias.es

El próximo lunes no se podrá celebrar el 89 aniversario de La Voz de Asturias en la redacción. Una plantilla totalmente volcada con su periódico, dispuesta a trabajar dos meses sin cobrar para que no desapareciera, no ha sido suficiente. El jueves salió la última edición, después de tres meses en situación de concurso de acreedores, al no aprobar el administrador la oferta de un inversor que proponía quedarse con el periódico a partir del mes de junio. Entendía que no había suficientes garantías para los dos meses que restaban, por eso los trabajadores se reunieron en asamblea y decidieron ofrecerse a trabajar sin cobrar ese periodo para reducir los gastos y que el proyecto saliera adelante. La Asociación de la Prensa de Oviedo también apoyó al periódico hasta el final y se ofreció a aportar dinero.

Parece que la suma necesaria para permitir la pervivencia estos dos meses no era muy elevada, unos doscientos mil euros, pero no se consiguieron. La empresa pretendía sacar el diario hasta el domingo pero, de nuevo, la redacción en asamblea decidió que no se prolongaría la agonía, ni un día más.

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Con el cierre, quedan desempleados 30 trabajadores de plantilla más 25 colaboradores. Su situación es muy distinta a la de Público, con el que compartían empresa editora y concurso de acreedores. Mientras el primero era un medio muy joven, en La Voz de Asturias hay trabajadores con muchos años de antigüedad, en bastantes casos hasta treinta y a partir del lunes tendrán que empezar a negociar las condiciones de su salida, de las que no conocen todavía ningún detalle.

Tras casi dos años editándose conjuntamente con Público después del cierre de su edición en papel, en febrero, el administrador permitió la continuidad de La Voz de Asturias, pues había varios empresarios interesados en mantener el proyecto, incluso La Voz de Galicia. Sin embargo, la plantilla entiende que con el cierre del periódico grande perdieron capacidad, al desaparecer las promociones, y apoyo logístico y finalmente ninguna de las ofertas se ha materializado.

La desaparición de un medio con tantos años de vida ha causado gran conmoción en el Principado. Para Gaspar Llamazares diputado de Izquierda Plural por Asturias, "se pierde una voz importante, vinculada sobre todo a las cuencas mineras, que era el contrapunto de La Nueva España, con una sensibilidad más progresista. Con la crisis ha ido perdiendo progresivamente anunciantes y patrocinadores y aunque siempre ha tenido dificultades, la falta de financiacion general de los medios y la regresión demográfica en sus zonas de mayor influencia han terminado con él".