La guerra del 15M

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Una de las pancartas exhibidas en la manifestación celebrada el 12-M en Murcia. / Juan Francisco Moreno (Efe)

Escribe Sol Gallego-Díaz en El País un articulo muy plausible sobre lo que el 15M debiera provocar en todos nosotros, en definitiva una conciencia clara de que necesitamos buena información –y ésa se toma, no hay que esperarla- y una actitud activa ante lo que nos sucede, porque un pueblo que no reacciona con inteligencia está condenado a padecer como esclavo.

Menciona algunos nombres públicos cuyo comportamiento no resulta ejemplar precisamente, aunque olvida otros, pero no se trata de hacer una lista de personajes infames en la vida pública española porque igual no cabía en esta pantalla. Es cierto que el ejemplo diario que las noticias desvelan es desmoralizador. No se entiende que el Estado –o sea, todos nosotros-  pague cantidades de dinero millonarias a ex directores de bancos, ex ministros, ex senadores, ex diputados, mientras se ajusta el cerco de precariedad alrededor de las necesidades básicas de tanta gente que paga sus impuestos.

Pero eso no sorprendería a nadie si nos desayunáramos unos cuantos sapos con la amena lectura del Boletín Oficial del Estado, donde aparecen las leyes que dan privilegios crecientes a la clase política, por ejemplo, o que emplea dinero de todos en subvencionar cocineros y cosas así. Literalmente, se roba al pobre para dárselo al rico, como ha dicho alguien, un comportamiento anti Robin Hood del siglo XXI.

Puede que se trate de eso, de practicar seriamente lo anti, igual que el poeta chileno Nicanor Parra se dice antipoeta y el actor italiano Beppe Grillo, antipolítico. Lo que implica un esfuerzo y mucha información para argumentar con éxito ante eventuales adversarios. De nada sirve vocear a los cuatro vientos el malestar y la injusticia de lo que está pasando si a eso no le acompañan acciones encaminadas a corregir ciertas anomalías de la democracia.

Si un trabajador hace mal su trabajo se le despide y santas pascuas, ¿por qué si ese trabajador es un notable se le “indemniza” con mucho dinero que sale de nuestros bolsillos? ¿Por qué –como apunta Sol Gallego- el presidente del Tribunal Supremo dice que gastar 6000 euros en asuntos privados no es nada y nada pasa? ¿Por qué el hombre que hizo mal su trabajo en la presidencia del gobierno y que, como consecuencia, perdió las elecciones en diciembre, recibe un suculento puesto como consejero de Estado, nada menos?

Pero yo a lo que iba es que este movimiento que exige democracia real ha reactivado el grano latente que toda democracia padece cuando se duerme en los laureles y cree que todo está ya organizado y sólo hay que dedicarse a disfrutarlo. Es el grano que escuece cuando una sociedad se acomoda en su individualismo bien alimentado y lava sus culpas cotizando unos euros en alguna ONG. Una democracia hay que trabajársela día a día; para que no te mientan y se queden tan panchos, para que no te estafen impunemente, para que no te roben aquello por lo que has luchado toda tu vida, para que no te suplanten en el parlamento. Y para ello, hay que tomarse la molestia de informarse bien, esquivar el ruido de los medios de masas y quedarse con lo que cuenta.

Creo que, por razones demasiado largas de contar, la sociedad española se ha dejado caer en un acomodo ignorante y apático, proclive a ser dirigida, manejada, toreada o como quieran decirlo por los déspotas dudosamente ilustrados de hoy que son los que mandan. Sólo los que quieren ser libres se sacuden ese fardo de la ignorancia. Creo que el 15M va de eso: de sacudirse la incapacidad de reaccionar.

Reaccionar, con los argumentos y la información en la mano. Por ejemplo, buscando el banco adecuado para meter el dinero que ganas. Va habiendo ejemplos de banca justa como los que se comentan en cuartopoder. Pero hay muchos más.

Reaccionar en cómo gastas ese dinero, aparte de como te dé la gana. Hay que saber que tus gastos pueden contribuir a empeorar el medio ambiente, a dañar a los animales, a ensuciar el aire. Hay un consumo justo pero que no te engañen con pamplinas.

Reaccionar en por qué usas el coche hasta para ir al bar de la esquina. Puede que te fastidie llevar un modo de vida sostenible cuando nos habían convencido de que la vida que da la felicidad es la American Way of life. Puede que dejes de comer carne si sabes cómo se obtiene, como ha explicado Jonathan Safran, en Comer animales.

En la prensa nacional y extranjera se han multiplicado los titulares sobre el 15M, casi todos de un reduccionismo irritante. Creo que no se trata de protestar por los recortes ni la austeridad ni los banqueros, que también. Me parece que se trata de reducir la arrogancia del sistema que produce amos soberbios de una plebe que sólo es ciudadanía cuando se celebran elecciones. Y en esa guerra me tienen a su lado. Tomará su tiempo, y sangre, sudor y lágrimas.

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