Fabra conexion

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Pascual García

-Esto no es Chicago. Esto es Valencia. Esto es Valencia, joder. Aquí sabemos hacer las cosas. Ustedes son unos mierdas. Los de Chicago solo saben ganar en las películas y lucir la chapa. Ganar en las películas y lucir la chapa, como el puto Kevin Costner… Me cago en Brian de Palma, que lo sepa usted… Aquí le metemos un palo por el culo a quien nos parece conveniente y el palo se mantiene ahí, dentro del culo, hasta que decidimos que hay que sacar ese maldito palo de ese jodido culo… No sé si me entiende, don Zacaría.

-No sé…

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-Ustedes son unos mierdas, don Zacaría. Dígaselo a su jefe. Los valencianos dicen que los de Chicago son unos mierdas. Eso dicen los valencianos. Dígale eso a su jefe, don Zacaría. Dígaselo.

-Pero…

-Ni pero ni hostias, don Zacaría. Los tiempos están cambiando… Unos trajes, un poco de caviar, unos relojes, una caja de condones de piel de marta cibelina y a tomar por el culo con el buen gusto y con la puta moral. Y cuando te pillan, le montas una campaña al juez y lo llevas al Supremo, que está abarrotado de personas razonables con calzoncillos largos de los de antes. Que les den por el culo a todos, don Zacaría. Y sobre todo a los pobres. No hay mejor aliado para un hijo de puta como usted o como yo que un puñado de pobres reunidos en un hotel de cuatro estrellas para juzgar a un maldito cabrón… La vida nos sonríe aquí en Valencia, don Zacaría. Chicago no tiene futuro. Aquí está la Fórmula 1, la Copa América, Agag, El puto Bigotes, y hasta Rita Barberá, que se tira pedos más gordos que Clint Eastwood… Eso también se lo puede decir a su maldito jefe... Aquí financiamos a nuestros republicanos como nos sale de las gaviotas, porque la gente es tan previsible que vota sistemáticamente a los malos, aunque sepa que los malos son unos golfos y unos delincuentes. Aquí mandan los Fabra desde hace décadas, hostias. Aquí los Fabra mandan más que los putos Kennedy, joder. Y vamos mejorando, don Zacaría. Hace unos días, la pequeña, que la hemos colocado en el Congreso porque no había nada mejor, se cagó en las muelas de los parados cuando estaban diciendo en la Cámara que iban a bajarles la prestación y no ha pasado nada. Aquí no dimite ni Dios y no pasa nada. Esto es Jauja, don Zacaría. Y eso no tiene precio. No tiene precio.

-Bueno, pues…

-Ni bueno pues ni hostias, don Zacaría. Ni bueno pues ni hostias… ¡Ah! Cuando salga, dígale al chico de la puerta que le saque el palo que le han metido por el culo al entrar…

-Gra…

-No sea capullo, don Zacaría. Entre caballeros sobre la cortesía.

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