Realismo social sin profundidad dramática

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El joven director argentino especializado en cine social Pablo Trapero (Mundo grúa, Carancho…) nos ofrece una película con Ricardo Darín como protagonista sobre el compromiso de unas personas con los marginados de un suburbio de Buenos Aires, que en cierta manera, se acerca a la teología de la liberación.

Elefante Blanco es el nombre con el que se conoce un macro hospital proyectado en una barriada de Buenos Aires en los años 30 que todavía no se ha construido por problemas burocráticos, presupuestarios y políticos. El párroco del barrio está tratando de relanzarlo con la ayuda de los vecinos, una asistenta social (Martina Gusman) y un amigo sacerdote que se recupera de un acontecimiento dramático que ha vivido en misiones (Jerémie Rénier).

Trapero no ha querido profundizar en las motivaciones, anhelos y frustraciones de los personajes para ofrecer tan solo un retrato con pretensión de objetividad de una realidad demasiado dura, en la que las obligaciones diarias de quienes ayudan a los demás evitan las distracciones metafísicas y las dudas de fe.

La mayor virtud de Elefante blanco es su propia aspereza y su tono casi documental, que consigue reflejar, como en un reportaje, una situación social determinada sin entrar a opinar ni tomar partido. El problema, precisamente, es que al enfocar la historia de esta manera se diluyen los conflictos personales de los protagonistas, que en realidad son el motor dramático de la historia y donde se intuye la verdadera potencia del relato.

Trapero prefiere mover su cámara entre las calles del barrio para enseñarnos sus habitantes, sus carencias, sus pistolas…, sin meterse dentro de las casas, en sentido propio y figurado, y, si bien nos hacemos una idea del conflicto social, nos quedamos un poco fríos con algunas de las subtramas de los personajes principales.

A pesar de todo no es una mala opción ver esta película sobre estos curas abnegados y comprometidos con los pobres, como Ellacuría, Monseñor Romero, Boff, Sobrino, ahora que el silencio de la mayor parte de la Iglesia española respecto de la devastadora crisis económica, sus causas y causantes es atronador.

3 Comments
  1. Y más says

    Siempre echan mano de Darin. En fin, no me quejo. Habrá que verla, aunque no sé yo.

  2. Sofia Martínez says

    Una cinta dirigida con decisión y calidad que por cierto pude ver en HBO, y es maravillosa. Otro ejemplo más en el que Pablo Trapero se consagra como uno de los realizadores más personales y talentosos del cine argentino actual.

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