Amores perros

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Pascual García

- Mi hija ha pedido un perrito para su cumpleaños.

-¿Y qué vas a hacer? Hay que recoger su mierda cuando lo sacas a pasear. No sé si lo sabes.

-Se lo voy a comprar. Yo también tuve un perro. Me lo regaló el cachondo de mi padre por mi cumpleaños. Se llamaba Henderson y era la cosa más fea que he visto en la vida, pero le quería.

-¿Y ya has pensado de qué raza será el que regalarás a tu niña?

-No sé. Es posible que pueda encontrar algún cachorro todavía más feo que aquel.

-¿Y por qué tiene que ser feo?

-Para que la niña aprenda a quererle porque es su perro, porque juegan y el perro le lame, porque la cuida y está pendiente de ella todo el tiempo y no porque el bicho se pase el día arrastrando rollos de papel higiénico por toda la casa con cara de pasmao.

-Joder tío, qué raro eres... Por cierto, ¿cómo acabó Henderson?

-Aguantó vivo dos años más que mi padre, cuyas cenizas tengo en la repisa de la estantería del salón mezcladas con las del maldito chucho aquel. No sé, pensé que al viejo le haría ilusión pasar el resto de sus días mezclado con los rescoldos de aquel asqueroso animal. ¡Quién sabe! Quizás me equivoqué, pero ponte a separarlas ahora.

-Eso sí.

2 Comments
  1. Bodoni says

    SSSStupendo!!!!!

  2. para perros says

    Un post curioso. La historia no es real, ¿verdad? Saludos desde http://www.todoparaperros.es

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