Asturias, ¿paraíso natural?

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Ofelia de Pablo

Rocío Antela trabaja de minera en el Pozo Santiago y estudia en la Escuela de Minas de Mieres. / © Ofelia de Pablo

El rumor de las olas acaricia suavemente la blanca arena de la playa de Torimbia. Desde el mirador situado en lo alto de Niembro la costa poblada de vegetación se despliega con toda su magnitud. El aroma del campo conquista los sentidos. Es la marca del paraíso asturiano: naturaleza pura en su máxima expresión. A mi espalda, las montañas anuncian las bellas cimas de los Picos de Europa. En la costa, nombres colmados de xanas, trasgos y nuberu –mitología asturiana- acompañan las caminatas hacia lugares de un entorno privilegiado.

Pero es a una hora, conduciendo en dirección opuesta a este fabuloso mar, donde la sombra gris de la crisis está tiñendo la otra parte del paraíso de un negro más oscuro que el carbón. “Las cuencas mineras no son paraíso natural, eso lo sabemos todos, pero no por ello merecen dejar de existir”, señala con rabia Rocío Antela, minera del Pozo Santiago. Los mineros ahora son ‘famosos’ gracias a algunos medios de comunicación por ir con la cara tapada cortando autopistas. “Nos llaman terroristas por defender nuestro pan” –señala un minero del Pozo Sotón–, pero lo que poca gente sabe es por qué han estado dos meses en huelga bloqueando las carreteras de entrada al ‘Paraíso Natural’. “Nos han quitado de un plumazo la subvención para la reconversión a la minería pactada hasta el 2018, quieren dejarnos sin nuestro dinero cuando es la Comunidad Europea la que nos lo ha otorgado”, nos dice Josman Pulgar, artillero del Pozo San Nicolás, un pozo tristemente conocido por la fuga de grisú que acabó con la vida de catorce mineros en 1995. Los mineros asumen la difícil situación que vive nuestro país. “Claro que hay que recortar de todas partes y por supuesto que nosotros no somos una excepción, ¿pero un 63%? Esto es el fin de la minería y ellos (el Gobierno) lo saben”, concluye Josman ante el asentimiento de todos sus compañeros. Tino, del Pozo Santiago, lleva en la mina desde que era pequeño: “ahora mismo quedan 8.000 mineros, pero es que si cierra la mina serán casi 50.000 las personas afectadas. Sin mineros en la zona cerrarán colegios, tiendas, fábricas, y lo peor ¿cómo vamos a hacernos cargo de una hipoteca si no tenemos trabajo? ¿Vendemos la casa? ¿Y quién va a querer comprarla en una tierra que estará muerta?”

Algunos como Elisabet se plantean opciones en otros países. Ella es joven y no tiene cargas familiares pero Sigrid, hermana de Josman, no puede marcharse. “Somos cuatro hermanos mineros con nuestras familias. Yo tengo tres hijos, ¿qué hacemos ahora?”

A pesar de los dos meses de huelga, los continuos cortes de carreteras, la Marcha Negra a Madrid o los encierros en los pozos, alguno de ellos el más largos de la historia, la solución sigue sin aparecer. “No nos vamos a quedar parados viendo como nuestros hijos pasan hambre”, dice uno de los mineros que caminó desde Asturias a la capital de España. “Cuando llegamos, la gente de Madrid salió a la calle a recibirnos, fue increíble, mis compañeros y yo llorábamos de emoción ante semejante muestra de solidaridad. No estamos solos. Muchos trabajadores de España están sufriendo injustamente mientras los que nos han metido en esta crisis siguen en la calle. No es justo y esto no va a quedar así”, afirma el minero sin poder contener la emoción.

Nuevas movilizaciones se preparan para la vuelta de verano. “No nos han vencido –añade Josman–. Si perdemos la mina lo perdemos todo, así que tendremos que luchar hasta el final”

Como cada año, las playas vuelven a acoger a los turistas deseosos de disfrutar del paraíso ajenos al drama de las familias de Asturias que temen por su futuro. Pero en los pueblos, las gentes del lugar ya no tienen la misma sonrisa de otros años. Nadie sabe lo que va a pasar y como nos dice Julio, un chico de Llanes de 35 años que ni en Oviedo encuentra empleo, “si ya no había mucho trabajo antes de la crisis, ahora, con todo lo que está pasando, vamos a tener que cambiar de país a pesar de vivir en un lugar maravilloso”. Él aun puede emigrar pero ¿y todas las familias que dependen del carbón de este ‘paraíso natural’?

5 Comments
  1. Pablo says

    Interesante artículo, dos realidades de una misma región.

  2. Sayfou says

    el caballo y todos los chupa pijas proatetos se tienen q dejar de cagar en los trabajadores , ya pudren son un cancer para los trabajadores y estos solo defienden a los bagos , a los proatetos o ya se olbidan q bendieron la bandera estos mierdas y ahora q quieren hacer manga de ladrones faloperos y de politica no saben nada solo utilisan unos proatetos y mandan a apretar eso es deprimente lo mejor q le puede pasar a los maritimos es coparle el nido y echarlos como rata que son .

  3. kdrndjpcgsf says

    A6uNJ0 yltahemsnaka

  4. MAGAZINE CIUDADLINEAL says

    Hola, biuenos días, nos gusta tu fotografía y tus textos, podemos publicarlo en nuestra revista mensual?

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