A la espera de una nueva Ley de Propiedad Intelectual

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María Teresa Lizaranzu, directora de Industrias Culturales y del Libro, en una imagen de archivo. / Efe

Esta semana estamos celebrando el aniversario de la promulgación de  la Ley de Propiedad Intelectual. Se cumplían 25 años de su creación, aquel año del 87, y la semana comenzó recordando esa efemérides en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con el nacimiento de un Observatorio integrado por todos los sectores implicados en esta industria, sobre todo por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y el de Industria, Energía y Turismo, y que tendrá carácter internacional, sobre todo contando con la presencia de Francia, cuyo consejero cultural de la Embajadaen Madrid, Alain Fohr, dijo que su país está  preocupado especialmente por este tema y que “considera crucial” una nueva Ley para el futuro desarrollo del sector cultural en el continente europeo.

La reunión en el Círculo de Bellas Artes, con la creación del Observatorio de la Propiedad Intelectual, estuvo marcada desde luego por la conmemoración habida a la Ley que nos rige aún y se le rindió el debido homenaje porque en realidad fue la primera regulación digna que tuvimos en España, y supuso la incorporación de pleno derecho a otras similares que regían en la Unión Europea.

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Pero un cuarto de siglo es un lapso de tiempo muy dilatado para los tiempos que corren, donde la incorporación de las nuevas tecnologías, la globalización de la economía y el surgir de modalidades nuevas en los creadores, con sus correspondientes soportes, hacen que la Ley esté sobrepasada, obsoleta, en muchos aspectos y que haga agua por muchas partes. María Teresa Lizaranzu, Directora General de Industrias Culturales y del Libro, recalcó esa nueva necesidad haciendo hincapié en la obligación de incorporar esta nueva Ley a la realidad digital, algo que siempre que pueden inciden especialmente los del equipo actual del Ministerio de Cultura, aunque, bien es cierto, sin especificar nunca en que podrían consistir esos cambios y adaptaciones. Antón Reixa, presente allí como presidente dela SGAE, prefirió hablar con cierta inclinación a la metáfora y comparó los desahucios de viviendas con el problema urgente del desahucio habido en algunos sectores culturales. Como todos barremos para casa, se mostró de acuerdo en incrementar la oferta de contenidos culturales  a través dela Red, pero de manera legal, y abogó porque la nueva regulación dela Ley, que en el fondo de eso se trata, sea “el primer instrumento para no tener que hablar de desahucio en la cultura”.

Antonio Guisasola, presidente de Promusicae, que representa a los productores de música, se quejó de que en Españala Ley sólo sufrió una reforma y fue en el 2006, mientras que muchos países europeos actualizan sus leyes casi de manera regular según van cambiando las circunstancias. Para entender esta queja hay que hacerse una idea: por no actualizar las reformas, adaptarse a las circunstancias, los productores de música, no hablemos ya de los músicos mismos, han sufrido tal descalabro que bien puede decirse que junto a las artes plásticas, por otros motivos, y al cine, son los sectores culturales que más han sufrido los efectos de la crisis y las nuevas tecnologías. A este respecto la piratería es algo esencial para entender la crisis por la que atraviesa el sector de la música. De ahí que se recordara la ley Sinde con más frecuencia que otras veces, aunque reconociendo su poco éxito y su necesidad de implantación, eso sí, ahora no tanto por vía judicial, que se ha visto es un fiasco, como por la de la persuasión.

Las vaguedades, me temo, estuvieron a la orden del día en el evento de la creación del Observatorio. Es normal, habida cuenta del evento, pero también porque en realidad nadie sabe cómo actuar aunque sepan que es lo único que cabe hacer. Pedro Pérez, presidente de la FAPAE, Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles, habló de que este Gobierno había puesto a la cultura bajo las cuerdas en muchas ocasiones, alguien tenía que decirlo, aunque pronosticó, por el bien de todos, un consenso entre todas las partes. La directora de Políticas Públicas de Google, Bárbara Navarro -¿hay mayor constancia de la importancia de estos soportes que la incorporación en cualquier debate de personas vinculadas a empresas dela Red?-,  se mostró, aunque igualmente nebulosa, algo muy propio del mundo virtual, mucho más contundente, al fin y al cabo pertenece a los fuertes del sector, respecto a las medidas urgentes que había que tomar: abogó por una reforma dela Ley de tal calibre que la nueva nos dure otros 25 años. Fue curioso oír tamaña querencia en alguien vinculado al mundo empresarial del vertiginoso cambio. Con toda probabilidad nadie en aquella ponencia se sintió capaz de imaginar donde estaremos dentro de 25 años.

La creación del Observatorio se quedó en lo que suelen quedarse este tipo de eventos, en una declaración de principios conjunta y, sobre todo, de intenciones. En la sede de CEDRO, por su parte, hubo intervenciones de Juan Mollá, y de Pedro de Andrés, presidente de la entidad, con motivo del aniversario, en sendas publicaciones en el blog de la misma. Pero en lo que concierne por lo que represento como miembro de la Junta Directiva de ACE, Asociación Colegial de Escritores, tengo que decir que los días 28 y 29 de noviembre, tendrán lugar, convocadas por la ACE, intervenciones de expertos respecto a la situación en que reencuentran los creadores con la vigente Ley de Propiedad Intelectual. Intervendrán Juan Mollá y Andrés Sorel, presidente y director de ARCE, además de Fernando Carvajo, magistrado de la Audiencia Provincial de Salamanca, Ramón Casas, de la Universidad de Barcelona, Rafael Sánchez Aristi, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos  y los abogados Antonio Castán y Pedro Merino. Estas jornadas se convocan con la intención de saber lo que afecta la vigente Ley para no repetir errores en la que nos está por llegar. Esperemos todo, por nuestro bien, que el recién nacido no sea un aborto prematuro.

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