El informe de Reporteros sin Fronteras golpea: 90 periodistas asesinados en 2012

El periodista turco Nedim Sener, que fue encarcelado durante un año en su país, ayer, durante la presentación del informe anual de Reporteros sin Fronteras en Madrid. / Quim Llenas

A veces algo tan objetivo como las cifras dejan de tener fuerza a base de repetirlas. Ayer las escuchaba en la presentación del Informe Anual de Reporteros sin Fronteras (RSF) y eran todas parecidas: 90, 48, 192, números que hablaban de personas, que se relacionaban con países, hasta que empezaron a hablar dos de esos números: el periodista turco Nedim Sener, encarcelado preventivamente durante un año,  y la mujer del periodista fallecido en Ruanda, Jean-Léonard Rugambage.

De repente, entiendes los números: 90 son los periodistas que fueron asesinados en todo el mundo durante 2012, al menos los que tiene constatados Reporteros sin Fronteras. En el caso de Rugambage, fue el propio gobierno ruandés quien, parece, ordenó su muerte, cuando estaba investigando el intento de asesinato de un general en el exilio, en el que estaban implicados los servicios secretos. Una vez asesinado frente a su casa, de tres tiros, su mujer fue hostigada para que entregara la documentación que él tuviera escondida y también para que ayudara a detener al director del periódico donde trabajaba su marido, exiliado en Uganda. Ella escapó a España, donde ha conseguido asilo político. Ruanda ocupa uno de los últimos puestos en el barómetro de libertad de información de RSF.

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Volviendo a los números, el 192 representa a los periodistas que fueron encarcelados en 2012, como Nedim Sener. Cuenta que Turquía está dando pasos para su entrada en la Unión Europea pero aún les queda mucho camino por recorrer. Es uno de los países con menos libertad de información de Europa, muy alejado de aquellos con los que quiere compartir proyecto. Bajo el paraguas de la lucha contra el terrorismo, Turquía es el país que más periodistas tiene encarcelados, 75 en la actualidad, de los cuales sólo 9  tienen condena firme, el resto están esperando juicio. El propio Sener, a pesar de haber sido liberado, está esperando juicio y la pena que le piden es de 15 años, acusado de pertenecer a una organización terrorista. Cualquier periodista que escribe contra el gobierno es acusado de terrorismo, e incluso a las organizaciones internacionales, con sede en Turquía se les acusa de colaborar con estos grupos. El gobierno ha llegado a incautar una pancarta del Sindicato de Periodistas turcos, en la que se leía «que se vacien las cárceles y los periodistas tengan libertad» alegando que amenazaba la paz social.

«Cuanto más convulso es el mundo, más accesible la información y más datos circulan, más falta hacen periodistas que valoren, interpreten y contextualicen. En muchos países se juegan la vida para conseguirlo, nosotros sólo nos jugamos los garbanzos» Así presentaba la periodista  Pepa Bueno los datos de 2012, del Informe de RSF, el que se considera el peor año para la libertad de información desde que se editó el primer Anuario en 1995.

La presidenta de RSF España, Malen Aznárez hizo una sinopsis de los casos más graves, aunque el anuario recoge un exhaustivo estudio de los incidentes en cada país. Siria y Somalia encabezan el ranking de países donde más periodistas han sido asesinados: 18 en cada uno, Irán y China siguen, igual que otros años, atacando y censurando a periodistas y blogueros.

Brasil ha llamado la atención de la organización porque, a pesar de ser un modelo emergente, hay una decena de periodistas muertos este año. Cinco han sido asesinados por su trabajo y los otros cinco se está investigando aún. Las muertes tienen relación con la influencia de los cárteles del narcotráfico en sectores políticos y económicos.

Tras su resumen mundial, se refirió, al caso español. A pesar de haber mejorado unos puestos en el barómetro de la organización hay varios datos que ensombrecen la libertad de información en España. En primer lugar, la Ley de Transparencia, pendiente de aprobar de la que dijo que «como no se modifique el proyecto de ley, será más bien la Ley de la Opacidad, está muy por debajo de los estándares europeos y es imprescindible que recoja a los partidos políticos y la Casa Real.

Otro de los puntos negativos en España, que mencionó, fue la reforma de la ley de RTVE para el nombramiento del presidente, pasando de una mayoría reforzada de 2/3 a necesitar sólo mayoría absoluta, o los ceses de un día para otro de acreditadísimos periodistas de la radio y televisión pública. A este respecto también se manifestó Pepa Bueno, presentadora del telediario de TVE hasta la llegada del gobierno Rajoy, «la modificación de la mayoría reforzada, lo considero una regresión democrática, el acuerdo entre dos o más partidos, blinda y da independencia a los medios públicos». También lamentó que «profesionales vean truncada su carrera por razones ajenas a su trayectoria profesional», en referencia a los periodistas que salieron de TVE y RNE con la llegada de Rajoy al gobierno.