Jesús Maraña: “Queremos convencer a los lectores de que, para hacer buen periodismo, es necesario que paguen”

Jesús Maraña, responsable editorial del nuevo proyecto, en la redacción de 'Infolibre'. / Silvia Padrón

Jesús Maraña acumula una enorme experiencia en medios de comunicación. Ha pasado por casi todos los diarios y semanarios en los últimos veinticinco años. El cierre de la edición en papel de Público, del que era director, lo ha conducido, con otros compañeros, a la creación de un nuevo medio.

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Ahora se pone al frente de un proyecto global de periodismo de calidad. Mañana, día 7, nace InfoLibre, otra muestra más de emprendimiento periodístico, que ha surgido a la sombra de la crisis.

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– ¿La idea de InfoLibre es tuya?

– El proyecto editorial nace de la puesta en común de personas que habían salido de Público: Manuel Rico, Juan Carlos Ortiz, Fernando Varela y Yolanda González, que son los que empiezan a manejar la idea. Yo, al principio, estuve en contacto con ellos desde la lejanía, aportando mi punto de vista porque, cuando cerró Público, estuve unos meses alejado de la profesión.

A principio del verano pasado estuvimos perfilando qué diferencias debía tener este proyecto para que tuviera sentido, con lo que hay en el mercado. A partir de ahí, cuando el núcleo ya estaba claro, dimos un par de pasos muy ilusionantes, que salieron bien, y entonces ya me lancé con ellos.

– ¿Vas a ser el director?

– No queremos ceñirnos a una jerarquía al uso. Voy a ser más el responsable editorial. En cuanto a contenidos, quienes van a coordinar y a dirigir son Manuel Rico, el diario digital, y Javier Valenzuela, el mensual, en papel, Tinta Libre.

– Resulta curioso que, del cierre de Público en papel, hayan salido tantos medios: Público.es, La Marea, eldiario.es, Materia, Infolibre, e incluso una parte de Mongolia. ¿Había mucho talento dentro?

– Sí, había mucho talento pero también muchas ganas, ilusión y compromiso, e indica que hay una necesidad de medios que cubran ese espacio y por eso hay gente que dice: si hemos conseguido llegar donde queríamos llegar, vamos a seguir adelante.

De todas maneras, aunque el núcleo que creamos Infolibre venimos de Público, nos hemos abierto a gente de todos los medios, con los que hemos puesto el proyecto en común. Somos Público, pero también somos El País o Radio Nacional.

– ¿Qué va a aportar de nuevo Infolibre al panorama periodístico?

– Partimos con mucha modestia y vamos a intentar aportar cosas que no hemos visto en otros medios.  La mayoría dependen de la publicidad y de acuerdos opacos con la banca o con grandes empresas, que pueden llegar a condicionar la información.

Creemos que este medio debe estar, de verdad, en manos de los periodistas y hemos intentado que la fórmula editorial y la empresarial respondan a esa intención. Por ello buscamos unas líneas de ingresos diferentes. Una parte de nuestros contenidos serán en abierto y aceptarán publicidad convencional y habrá un espacio para suscriptores, cerrado, que sabemos que necesita tiempo, pero creemos que ese es el futuro.

El otro aspecto que, creo, nos diferencia es que vamos a tener un pie en el papel, como otro de los atractivos para los suscriptores. Hacemos un periódico mensual en papel, que lo recibirán en su casa, y que se llama Tinta Libre. Los que no sean suscriptores, también podrán adquirirlo en el kiosko.

Pretende ser un periódico de lectura, político, cultural, con historias de fondo y con géneros distintos compartiendo el mismo objetivo de calidad: entrevistas, crónicas, historia gráfica, cómic… Estamos en contacto con otras cabeceras internacionales para conseguir muy buenas firmas.

– ¿Entiendes, entonces, que el periodismo de calidad en internet debe ser de pago?

– Hay que diferenciar comunicación de periodismo. Este es un trabajo que exige no sólo comunicar, sino contrastar, verificar, comprobar, contextualizar y eso tiene un valor, necesita profesionales detrás y tiene un precio, que será menor del que tenía en los kioskos, pero queremos convencer a los lectores de que, para hacer buen periodismo, necesitamos que la gente lo pague.

Quizá este planteamiento ha surgido al coincidir este momento con una crisis tan profunda y no se nos hubiera ocurrido en otro contexto, en el que se pudiera vivir holgadamente de la publicidad.

– ¿En qué consiste vuestra alianza con Mediapart?

– Mediapart es un diario francés, creado por un grupo de profesionales que se unen y fundan un medio digital, exclusivamente de pago. Ha sido un proceso muy lento y han tardado cinco años en conseguir suficientes suscripciones, a pesar de que iban sacando scoops informativos.

Nosotros nos pusimos en contacto con ellos para conocer su funcionamiento y a Edwy Plenel, el director, y su equipo les pareció muy interesante nuestro proyecto, con una fórmula de financiación mixta  y con un periódico en papel. Edwy mantiene que todo lo que está pasando en internet con el periodismo es un laboratorio permanente, hay que experimentar y lo importante es que se intente hacer con pretensión de calidad y con honestidad

Compartimos los principios editoriales totalmente y, además de colaborar en los contenidos, Mediapart se ha convertido en socio capitalista de nuestro proyecto.

– ¿Hablando de socios, el capital principal lo aportáis los propios periodistas?

– Así es, el núcleo incipiente de periodistas que hemos empezado con este proyecto, hemos capitalizado nuestra  prestación por desempleo y arriesgamos nuestro sueldo hasta la fecha que sea, para que esto salga adelante. Los otros dos socios son Mediapart y Daniel Fernández, consejero delegado de Edhasa. Nos parecía muy interesante tener un compañero de viaje que tuviera una estructura relacionada con la edición, que nos puede ayudar a la hora de sacar nuestro mensual y que también comparte nuestros principios.

El accionista principal somos los periodistas, los inversores que quieran entrar no pueden tener una participación mayor que nosotros para garantizar la independencia editorial, y las decisiones de plantilla las tomamos nosotros. Cualquier inversor que entre en el capital tiene que confiar en nosotros a la hora de dirigir el periódico.

– ¿Cómo viviste, siendo el director, el fín de Público en papel?

– Cuando estas con un equipo humano que se ha dejado la piel, en un medio que estaba siempre como en un eterno lanzamiento, fue muy frustrante su cierre cuando ya se había conseguido una cosa muy importante: una marca, reconocida en el espacio al que se dirigía, después de emplear muchos recursos en hacerla. El final del asunto se pudo hacer mucho mejor, y lamento mucho que no pudiéramos pasar del papel a lo digital de una manera menos traumática.

Por eso, me alegro de que la marca subsista y tengo que decir que en los cinco años que estuve en Público trabajé con total libertad e hicimos un medio absolutamente coherente con sus principios.