JUAN ÁNGEL JURISTO | Publicado: - Actualizado: 7/1/2017 16:16

La entrada de la sede alemana del grupo de medios de comunicación alemán Bertelsmann en Gütersloh. / Efe

Faltaba el placet de la Comisión Europea y el pasado día 5 ésta dio luz verde a la fusión de las editoriales Random House y Penguin, creando así la mayor concentración editorial del mundo. La Comisión, cuyo departamento dirige Joaquín Almunia,  ha considerado que no hay lugar para una preocupación de monopolio pues enfrente seguirá teniendo “varios competidores importantes” en los diversos negocios que controla desde hace tiempo. Randon House, cuyo propietario es el Grupo Berlstermann, que tiene el 100% del accionariado, controlará el 53% del negocio, mientras que Penguin, que pertenece a la empresa Pearson, mantiene el 47% que resta.

Hay que decir que es el mercado en inglés, pero no sólo, el que resulta afectado del todo. Por lo pronto había seis grandes grupos que se repartían el pastel: Hachette, Harper Collins, Macmillan y Simon & Schuster. Ahora, con esta fusión, el grupo pasará  a tener, sino el monopolio, sí un gran activo respecto a la producción, distribución y venta de libros. La Comisión Europea ha insistido, ante los resquemores de muchos que ven en esta fusión el principio de un monopolio en la sombra, que “esta empresa seguirá enfrentándose a la competencia de varias grandes y de numerosas medianas y pequeñas editoriales”. Esto respecto a la fabricación de libros, pero la Comisión mantiene el mismo parecer respecto a la distribución, donde tanto Pearson como Berlstermann tienen enormes intereses. Así, las librerías, donde Penguin mantiene un enorme poder en la venta en la mayor parte de ellas en el Reino Unido e Irlanda.

Es curioso destacar la parte del león que se ha quedado fuera de este acuerdo. La nueva empresa, que se llamará Penguin Random House, no posee ningún poder sobre la parte alemana del Grupo Belstermann, la división matriz, y, sin embargo, Penguin pondrá a disposición sus activos de Estados Unidos, Australia, India, China, Canadá, Sudáfrica, Nueva Zelanda, China e incluso Portugal. Hay que decir que el Grupo Pearson, que se creó como empresa constructora en 1844, es hoy día uno de los gigantes mundiales de la comunicación, con diarios como The Financial Times o The Economist, el Grupo Les Echos, en Francia y aquí, entre nosotros, el Grupo Recoletos, dueños de Expansión, Marca, y accionista de Antena 3 y Vía Digital. El Grupo Pearson, además, posee enormes intereses en Latinoamérica a través de Pearson Education, con editoriales como Longman o Addison Wesley, mediante la edición de libros de texto o de libros llamados de utilidad, con implantación en México, Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay…

Belstermann, por su parte, es dueña de Random House Mondadori de España y Latinoamérica, creada en 2001, cuya matriz la constituyeron Plaza Janés y Grijalbo y que comprende hoy día editoriales como Debate, Debolsillo, Electa, Grijalbo, Lumen, Mondadori, Montena, Plaza Janés. Editorial Sudamericana… La lista de autores que publican bajo este sello abruma: desde E.L. James a Ken Follett, pasando por Ildefonso Falcones, Isabel Allende, Albert Espinosa, Dan Brown, John Grisham, Toni Morrison, Quino, Umberto Eco, Coetzee, Orhan Pamuk, Gabriel García Márquez…

La fusión, que ya se anunció en octubre del año pasado y cuyo trámite ha concluido el pasado viernes 5 de abril, permitirá que este grupo sea capaz de enfrentarse al reto que suponen otros grupos, en especial los tecnológicos, como Google, Amazon y Apple. La sede, parece ser, estará en Nueva York y la dirigirá Markus Rohle, consejero delegado de Random House. En medio de este grupo quedan otros grandes, Hachette Livres, Planeta, McGraw Hill, pero según cálculos estimados, serán capaces de controlar cerca de más de la cuarta parte de las ventas de Estados Unidos y del Reino Unido, alcanzando el volumen de negocio conjunto la suma de tres mil millones de euros anuales, con una edición de libros de alrededor de trescientos millones.

Las dos editoriales poseen en su haber nombres legendarios en el mundo de la edición del siglo XX. Random Horse se creó en 1927 por Bennett Cerf y Donald Klopfer, que compraron The Modern Library, con enormes riesgos por su parte, de ahí el nombre de azaroso que sugiere la palabra random. Comenzaron a hacerse famosos por la publicación de grandes autores y títulos en los años treinta, en mi biblioteca guardo ejemplares estupendos de Joseph Conrad de The Modern Library, y fueron los que publicaron la primera edición de Ulises, de James Joyce en Norteamérica, con una cubierta que es ya mítica entre los bibliófilos, donde se incluía el auto de levantamiento de la censura por parte del juez y una carta dirigida  a éste de la mano del mismo Joyce. Fueron los creadores, también, en 1947, del American College Dictionaty, y pronto comenzaron a comprar otros sellos, como Alfred A. Knoft y Pantheon Books, de enorme prestigio, a los que otorgaron libertad para seguir publicando contenidos de alta calidad, como la biblioteca de Everyman.

De Penguin no hace falta decir gran cosa, debido a su excelencia en la consolidación del libro como objeto para todas las clases sociales. Fue creada en 1935 por sir Allen Lane, que quiso, después de ver en la estación de trenes de Exeter la mala calidad de los libros de bolsillo de aquel entonces crear un sello digno, capaz de competir con la alemana Tauschnitz. El diseño fue un éxito y tanto el pingüino como el pelícano de otro de sus sellos han pasado por ser marcas distintivas en el mercado inglés del libro. George Orwell, su 1984, está ligado a esta editorial del mismo modo que D.H. Lawrence y su El amante de Lady Chatterley, que publicó esta editorial en 1960,  a pesar de que podría ser acusada de publicar libros obscenos. Se la jugaron y vendieron tres millones y medio de copias. A partir de ahí su éxito fue imparable. Todavía no ha parado.

El mundo del libro sufre una crisis muy profunda que rebasa el ámbito de la  financiera y tiene mucho que ver con los retos tecnológicos, en especial el que se refiere al ámbito del libro digital, aunque no sólo. Esta enorme empresa nace como el resto de la industria tradicional, con los autores de best sellers más prestigiosos entre sus filas, a las modernas empresas de tecnología. En cualquier caso es una lucha entre grandes corporaciones y preocupa saber de qué modo tendrán que enfrentarse las medianas y pequeñas empresas a las migajas que estos grupos les dejen. El mercado del libro no es muy distinto al de la industria alimentaria o la energética, y en este modo implacable de actuar y de enfrentarse al mundo el imaginario responde con nombres que tienen que ver mucho con la épica individual, como es el caso de Random y de Penguin cuando se fundaron. Es una metáfora de las querencias, a veces más importantes que las realidades del momento. Es nuestra esperanza.

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