La lección del maestro

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Naturaleza_de_la_novela_Luis–Goytisolo
Cubierta del libro de Luis Goytisolo.

Pocos libros de ensayo literario me han sido más gratos de leer que este último de Luis Goytisolo, Naturaleza de la novela, con el que ganó el Premio Anagrama de Ensayo. Ese goce no tiene nada que ver con la parafernalia crítica a que solemos estar acostumbrados, antes bien todo lo contrario. Su estilo evoca al de Montaigne y con eso bastaría para calificarlo como un ensayo preclaro. Pero hay más. Acostumbrados a la parafernalia crítica, que tiene que ver mucho, o todo, con la supervivencia de las cátedras de Literatura enla Universidad, un libro así tiene algo similar al de sumergirte en aguas claras cuando estás harto de chapotear en aguas fangosas.

Este libro, además, es tramposo, pues aparenta ser lo que no es. Se presenta como sencillo, lo que es, pero de falsa facilidad, pues lo que la autor ha hecho a sido elevar a categoría de ensayo literario sus percepciones de toda una vida sobre qué sea eso de la novela. En ese sentido posee la falsa modestia de ensayos esenciales como el que consagró a Dante, de T. S. Eliot. Este libro de Goytisolo se puede clasificar dentro de esa necesidad: al igual que el ensayo de Eliot trata de Dante pero en realidad se refiere a su Dante, este de Goytisolo trata de la novela, pero  de su novela. En este sentido sería ingenuo deslindar su vertiente teórica de su vertiente como narrador.

En cierta ocasión Luis Goytisolo, cuando le concedieron el Premio por este ensayo, dijo que en realidad era una extensión de una conferencia que dio en Québec hace años sobre la decadencia de la novela. Eso llevó  a malentendidos con periodistas, pues creían que lo que Goytisolo estaba diagnosticando era la desaparición del género. Con la aparición del libro es de desear que estos malentendidos se despejen, pues el ensayo es una reflexión, a lo largo del tiempo, y sostenida con citas graciosa y pertinentemente escogidas, de qué sea eso de la novela y, finalmente, lo que trata de iluminar es la decadencia, no la desaparición, a través de una serie de rasgos de comportamiento social. En este sentido bien puede decirse que Luis Goytisolo, como bien recalca, no sólo asiste a la decadencia del género, sino también a la del cine, a la del teatro, y va más allá, no dejando duda alguna de que un día no muy lejano la convivencia actual entre lectura de papel y digital se decantará por esta última, por lo que las reglas de género tendrán que cambiar necesariamente.

Habrá muchos que piensen que este libro posee poco cuerpo teórico. En realidad es una bendición que sea así porque no carece de ello, simplemente tiene el buen gusto de suprimir las referencias, o agruparlas al final, que a veces parecen adquirir la función de aquellas medallas que se colgaban los generales soviéticos el día del desfile de las fuerzas armadas: ladeaban la chaqueta y poco más. El libro, ya digo, es prístino, luminoso, y bien puede calificarse como una lección de magistral lucidez sobre lo que es una novela. De ahí su carácter cronológico, de ahí que sea a partir del Renacimiento cuando la cosa comience  a ponerse interesante, pues para Goytisolo no existe duda en la relación pareja entre nacimiento de la novela y el del ensayo, yendo así, de la mano gentes como Montaigne o Miguel de Cervantes.

En este sentido bien podría decirse que este libro viene a suplir la carencia de otros, y que muchos que no encuentran en las universidades ideas claras y precisas sobre este tipo de cuestiones, lo encontrarán en este ensayo. Pero la importancia del mismo no está sólo en la claridad de exposición, algo raro hoy día, y en lo que dice sin decir, que es mucho, sino en los detalles. Para mí ha sido un gozo saber de ciertas predilecciones que Luis Goytisolo deja caer  a lo largo del libro: lecciones sobre la crisis de la cultura en el lapso del XVIII al Romanticismo, su pasión por Goethe, su posición ante ciertos gestos de la novela romántica, en especial Víctor Hugo y la razón de la supervivencia de este tipo de gestos hoy día, lo que nos cuanta de Stendhal, de Balzac, de Melville, de Poe… su idea de la moda del género histórico hoy día y que achaca con lucidez a la falta de cultura sobre esa disciplina entre la gente  y que suplen de esa manera, diferenciándola de la moda de los años treinta, que tenía otras causas. En fin, un libro llamado a perdurar porque posee aquello que hace que las cosas sean asi: excelencia y razón de ser.

También humor, aunque el de Luis Goytisolo no sea precisamente el que es habitual por nuestros pagos. Llamo la atención sobre una división ingeniosa, y verdadera  a su modo, entre los novelistas que él llama bíblicos y los que denomina evangélicos. Los bíblicos serían los que presentan al mundo como una fuerza mayor, inapelable; los evangélicos, es el yo, justo, el que se enfrenta al mundo con ánimo de sobrepasarlo en su propósito. La clasificación posee la gracia de lo que es atinado: El Quijote será novela evangélica, Goethe bíblico, Rousseau evangélico, al igual que Rabelais, cosa que no sucede con Swift o Defoe, que son decididamente bíblicos, como Hemingway y Scott Fitzgerald evangélicos, mientras que Faulkner y Dos Passos se escorarían hacia los bíblicos. Kafka sería el ejemplo perfecto de bíblico, como en España Juan Benet. Luis Goytisolo, son palabras suyas, es decididamente evangélico.

Falta Shakespeare. Como siempre, inclasificable. Participa de ambos en esta división inventada por Goytisolo, mientras la famosa de Isaiah Berlin  le decantaba del lado de los zorros. Estas variantes binarias son un juego intelectual de goce profundo cuando se posee cierta cultura literaria. A ello han jugado muchos, ya digo, Isaiah Berlin, pero también Tomasi de Lampedusa. Es uno de los goces maravillosos de este libro, por otro lado, nada falto en profusión de ellos.

3 Comments
  1. celine says

    Entusiasta y buen comentario. Gracias.

  2. paco otero says

    Buenos días, Maestro.
    Son las cinco de la mañana;mi primer café…y que gusto empezar el día con esta magistral crónica sobre el saber, el pensamiento, la literatura, de un trabajo de L. Goytisolo

  3. Mara9 says

    Que ganas de leerlo pero YA

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