ELVIRA HUELBES | Publicado: - Actualizado: 7/1/2017 19:04

Javier_Sánchez_Perona_CSIC
El científico Javier Sánchez Perona, en el CSIC / Archivo privado

Como dice el pobre del metro, con voz cansina y digna de compasión, “es triste tener que pedir” a lo que se solía añadir, “pero más triste sería tener que robar”.  Aunque, visto el panorama de primeras de la prensa española, eso era antes.

En la encrucijada de pedir se encuentra el llamado buque insignia de la investigación científica española, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).  Y no viene de ahora.

Ante los progresivos recortes que sufre el centro –más de 100 institutos en toda España- y los anuncios de que no hay dinero por la crisis, su presidente, Emilio Lora-Tamayo ha dejado claro que “si no llega el dinero, el Consejo no puede seguir”, hasta el punto de que ha tenido que meter la mano en la hucha que algunos institutos tienen reservada para proyectos concretos, para pagar la luz.  Nadie pensaría que trabajadores prestigiosos, de una institución aún prestigiosa en el mundo, tuvieran que pasar tantas precariedades.

El mal de la investigación en España es endémico, los problemas crecieron con los dos últimos gobiernos, desde 2008 en que se recortaron muchos millones de euros, a pesar de que a los dirigentes políticos se les llena la boca de lo importante que es para el progreso de la nación la labor de la investigación, chin ponEl gobierno actual ni siquiera dispuso de un ministerio propio.

La secretaria de Estado de Investigación, Carmen Vela, asegura que el gobierno de ninguna manera va a dejar caer al CSIC. Éste, por su parte, dice que aún faltan 25 millones, además de los 50 prometidos y aún no entregados, para sacar la nariz del agua.

¿Cómo es posible que una institución que supone casi el 20 por ciento de la investigación española total, con casi 1.000 proyectos importantísimos a la espera, tenga que verse al borde de la quiebra cada cierto tiempo? ¿Por qué la ciencia española tiene que soportar el tormento de no poder planificar su actividad con tiempo como hacen los institutos de países vecinos?

Por ejemplo, el Instituto alemán Max Planck traza planes plurianuales que garantizan su presupuesto varios años por delante. Paradójicamente, la sociedad Max Planck ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional este año. Lo que quizá no sepan es que, también este año, el Centro Astronómico Hispano Alemán (CAHA) de Calar Alto (Almería), en el que participa la sociedad Max Planck, ha recortado drásticamente su presupuesto, dejando a su plantilla a dos velas.

El director del Centro de Biología Molecular, Santiago Lamas, ha enviado una carta abierta al Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que espero dé buenos frutos, no sólo por lo bien que dice las cosas, sino por lo enormemente razonable de sus argumentos.

Cabe hacerse preguntas contundentes. Como hace Javier Sánchez Perona, científico titular del CSIC y uno de los artífices de la página CienciaConFuturo:  ¿Cuántos proyectos fundamentales para el progreso humano se podrían financiar en España con las sumas amasadas por Luis Bárcenas? ¿Cuántos, con los 65 millones que gastaron los partidos políticos en la campaña electoral de 2011? ¿Para cuántos proyectos importantes darían los 136 millones defraudados en Andalucía a cuenta de los ERE? ¿Y las millonadas captadas por Millet y cía en Cataluña? ¿Y los 500 millones que recibe la fiesta de los toros al año? ¿O los 600 millones que adeudan los clubes de fútbol a Hacienda? ¿Puede alguien creer que se ponga en peligro la pervivencia del CSIC por 25 millones de euros que es lo que vienen a costar dos kilómetros de vías férreas del AVE? cuartopoder le ha pedido a Sánchez Perona que nos aclare unos conceptos.

– Dice usted que la ciencia pierde su función más humana cuando faltan fondos.

– La ciencia nos hace más humanos porque contribuye a aumentar nuestro conocimiento sobre las cosas. Sin embargo, el modelo económico actual solo considera la ciencia importante porque contribuye al desarrollo económico de la sociedad. Lo que denuncio es que en aras de esa faceta de la ciencia (la económica), se está ignorando la primera (la generación de conocimiento per se). Y sí, está ocurriendo que la ciencia deja de cumplir su función más humana: cuando se recortan los fondos públicos para I+D+i, cuando se le da más valor a la “i” que a la I y la D, cuando el presupuesto estatal de I+D+i concede más fondos para créditos a empresas que subvenciones a organismos públicos, cuando el Ministro encargado de la I+D+i dice que hay que retirar las subvenciones nominativas , cuando el Gobierno quiere imponer la Ley de Mecenazgo para que la ciencia se financie solo a través del sector privado y cuando la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación aspira a aumentar el presupuesto español en I+D+i al 2% sin aumentar los fondos públicos.

– ¿La inversión privada no funciona en España?

– En España, las empresas tienen muy poco interés en invertir en I+D+i. Una prueba de ello es que del total del presupuesto para ciencia, el mayor capítulo es el de activos financieros (créditos preferentes a interés bajo para empresas), aproximadamente un 33%. En 2011, se dejó sin ejecutar casi un 50% de los fondos destinados a esas partidas y fueron devueltos, mientras que los fondos destinados a los organismos públicos de investigación se ejecutaron en casi su totalidad. Por otra parte, según datos de CCOO, el gasto real en I+D+i de las empresas en España, en 2010 y 2011 fue negativo (aproximadamente -0.2% o -0.3% del PIB). Es decir, no solo no emplearon fondos propios para I+D+i sino que dedicaron una pequeña parte de fondos externos a otras actividades.

– Supongo que todos los países han recortado presupuestos, ¿no?

– Excepto los países del sur de Europa (GIPSI, antiguo PIGS, con Irlanda), el resto de países no han reducido o incluso han aumentado sus partidas en I+D+i a pesar de que también se encuentran inmersos en la crisis. Por ejemplo, tanto Reino Unido como Francia tuvieron un crecimiento del 0% del PIB en 2012, pero mantienen su compromiso con la I+D. Eso por no hablar de Finlandia o Suecia, que invierten por encima del 3% del PIB En este sentido, la Unión Europea ha lanzado el programa Horizon 2020, en el que se apuesta por alcanzar el 3% del PIB destinado a I+D para 2020. El gobierno español ya ha dicho que para ese año solo podemos aspirar al 2%, cifra que deberíamos haber alcanzado en 2010. En ese año España alcanzó el máximo histórico con un mero 1,39%, que descendió el año siguiente al 1,31%.

En fin. El CSIC fue fundado en el año 1939 sobre la base de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas de 1907, y para él trabajan unos 12.000 profesionales, sin contar los más de mil perdidos en el último año. En el manifiesto de la página mencionada de los científicos se recuerda que “el conocimiento sienta las bases del progreso científico, tecnológico y humano, y éste a su vez es un pilar fundamental en una sociedad próspera e independiente.” Pero aquí, el horizonte máximo es luchar porque le toquen a Madrid las Olimpiadas del 2020. Manca mucha más finezza de la que decía el finado Giulio Andreotti sobre la política española de hace años. (Suspiro)

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  • juan gaviota

    Es muy sencillo de explicar ; A los señoritos cortijeros que chulean España a su antojo ,les sobran todos aquellos que sean capaces de pensar por si mismos.
    En román paladino; Todo aquel que sea capaz de pensar ,y por supuesto ,pensar por si mismo ,son enemigos de la casta cortijera hispana,por eso la obcecación de sus señorías en destruir por todos los medios la ciencia y la cultura.

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