Birmania, ¿una nación en libertad?

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Ofelia de Pablo y Javier Zurita (Texto y fotos ©)

Yangoon_Birmania
Aye Myat Thu (5 años) y su madre ,Than Than Win (39 años), se asoman a la ventana del centro de Tratamiento para los enfermos de VIH de Rangún (Birmania).

RANGÚN (BIRMANIA).– Aye Myat Thu tiene 5 años y está infectada con el virus del SIDA. Está tan débil que no puede casi moverse. Le cuesta respirar pero ha tenido suerte. Su madre Than Win, 39, viajó desde el norte del país como pudo hasta aquí con ella cuando ambas comenzaron a sentirse muy mal. Than no sabía que estaban infectadas con el VIH hasta que consiguieron llegar a este centro de Rangún donde las acogieron. La falta de una educación sobre el problema SIDA, junto con las políticas antitratamiento que la férrea dictadura birmana ha tenido durante más de 60 años, han provocado que el número de infectados esté llegando a unas cifras alarmantes.

“Tener SIDA es como ser un apestado, un pecado por algo malo, no te trataban en los hospitales, te dejaban morir como un perro” declara Bo Kye, uno de los hombres que colabora en este centro de Yangoon. Él , junto a otros activistas y gentes del lugar, consiguieron montar un pequeño chamizo con suelo de madera donde al menos la gente enferma pudiera descansar. El gobierno durante años intentó destruirlo pero él arriesgó su vida por defenderlo. “Ahora con la nueva ‘democracia’ al menos lo toleran” afirma Kye. La organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF), el mayor proveedor de tratamiento del VIH en Birmania, les ayuda dando medicinas pero “no hay suficientes para todos los pacientes que llegan”, asegura Malik un profesor del norte que tiene algún conocimeinto de medicina que ha decido venir a ayudar cuando supo que era seropositivo.

Aye y Than llegaron moribundas a esta especie de clínica. Gracias a la gravedad de su estado tuvieron, milgarosamente, acceso a los antiretrovirales. Ahora tienen la oportunidad de salvarse.

No tienen la misma suerte las decenas de pacientes que languidecen en el suelo de este ´refugio’ de Rangún. No hay camas, ni siquiera almohadas, por supuesto menos aún medicinas. Los médicos han tenido que racionar los medicamentos dando recetas sólo a los pacientes más débiles, dejando a otros sin tratamiento hasta que se enferman gravemente. Se calcula que hay unas 240.000 personas con VIH en Birmania, aunque hacer una estadística es prácticamente imposible debido a la política gubernamental de exclusión. La mitad de estos enfermos tiene una necesidad urgente de tomar el tratamiento antirretroviral pero la realidad es que no es posible.

Esta situación se ha visto agravada por la cancelación en 2011 de una nueva ronda de financiación del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la Malaria. “En 2010, menos de 30.000 personas recibieron tratamiento. Mientras tanto, la tuberculosis crece de forma alarmante en el país: es casi tres veces el promedio global” según informó MSF

La enfermedad golpea a las personas con sistemas inmunitarios deficientes, atacando sobre todo a pacientes con VIH. Los casos de tuberculosis en Birmania puede rondar hasta los 300.000 y el 20% de los afectados tienen SIDA. Debido a un tratamiento de mala calidad, muchas veces interrumpido por falta de medios, la tuberculosis ha desarrollado una cadena resistente a los medicamentos nuevos y se ha vuelto muy contagiosa. La tuberculosis multirresistente (MDR-TB) tiene la misma transmisión aérea que la tuberculosis normal pudiendo infectar a las personas sanas y suele tardar hasta dos años en remitir siendo tratada con un cóctel adecuado de medicamentos siempre que se les administre en el momento adecuado.

El número de casos diagnosticados con MDR-TB es de unos 93,000 al año. MSF solo tiene el presupuesto para el tratamiento de unos 300 a 350 casos. Si el MDR-TB no se trata, puede hacerse peligrosamente resistente y llegar a un punto en el que no haya tratamiento.

Birmania ha estado bajo control militar desde 1962, es el país menos desarrollado en el sureste de Asia y uno de los más bajos de receptores de ayuda oficial al desarrollo en el mundo. Hace unos meses un equipo de The Global Fund visitó Birmania con la esperanza de poder poner en marcha un nuevo programa en el que se destinen nuevos fondos para el VIH, la tuberculosis y la malaria. Si tiene éxito, Birmania accederá a 89,5 millones dólares de financiación para ser compartido respuesta a las tres enfermedades en los próximos cuatro años.

A pesar de las posibles buenas noticias este aumento de los fondos no conseguiría alcanzar ni al 85% de los afectados. Mientras, el gobierno militar que sigue gobernando Birmania se empeña en mostrar al mundo una imagen de apertura en un escaparate orquestado de felicidad general que deja mucho que desear cuando uno se adentra en los problemas reales del país asiático.

1 Comment
  1. Y más says

    ¿Qué le pedirán a cambio al gobierno birmano los benefactores de The Global Fund? ¿Inundar el país con los negocios de las fuerzas reales que gobiernan el mundo, las responsables de la injusticia y la miseria que quieren repartir entre todos? La propaganda USA y acólitos es insaciable. Y no me creo el desprestigio que siempre lanzan contra Myanmar.

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