Dos comedias de verano

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Elvira Huelbes

El_amor_de_Eloy
Una escena de la obra con los cuatro actores: arriba, Raúl Gómez (izda.) y Javier Martín; abajo David V. Muro y Patricia Pérez. / teatrobellasartes.es

Come di, comedie, repite en su canción aquel intérprete italiano de voz grave del que nunca más se supo y que tanto pegó hace pocos años,  Paolo Conte, hasta el punto de que sus canciones y su voz personal sonaron en películas como Deliciosa Martha, de Sandra Nettelbeck (2001). Un juego de palabras que evoca la noche calurosa de verano, fuera de casa, quizás en un hotel, del que se quiere salir para buscar algo en que merezca la pena invertir tiempo y dinero. Buscar fuera de las tribulaciones de uno mismo: lo mejor, una comedia. O dos.

Para eso conviene estar en Madrid, en agosto. Antiguamente, Madrid en agosto era una forma de veranear con la excusa de que quedaba trabajo pendiente o no quedaba dinero para viajes. Ahora, por desgracia, sólo vale lo segundo. Las calles están atestadas como si fuera enero y hasta hay colas en los restaurantes rápidos. Pero, de noche, se puede ir en busca de comedia, ya que hay teatros que tampoco hacen vacaciones y mejor no indagar la razón.

Los Veranos de la Villa llevan un mes ofreciendo teatro, comedias musicales, interpretaciones de clásicos en materia amorosa, conciertos, humor… en distintos escenarios, desde los Jardines de Sabatini a los teatros Bellas Artes, Lara, La Latina, etc.

Elijo primero el Bellas Artes, por dos razones: que está cerca del Retiro y se puede acudir dando un paseo refrescante, saludar a la diosa del trigo, en Cibeles, y subir una cuestecilla de nada, bordeando el Banco de España, vaya, por Dios, hasta dar con el Circulo de Bellas Artes, donde, de paso, puede el sufrido trasnochador beberse impunemente una horchata, en el bar; eso sí, pagando.

Comedias en el teatro: una, El amor de Eloy, de Ernesto Caballero, con los actores David MuroJavier MartínRaúl Gómez y Patricia Pérez, dirigidos por César Lucendo. La cosa va de las tres formas de ser que encierra en sí mismo el tal Eloy: pesimista a veces, a veces romántico y otras, realista y un poco soso. Cada Eloy es interpretado por un actor diferente para darle más ritmo a la historia que parece divertida e inteligente. Sus problemas se limitan, en este caso, a cómo comportarse con una mujer deslumbrante que irrumpe en su vida, llena de fracasos amorosos. Ernesto Caballero es dramaturgo, director de escena y, desde 2011 dirige el Centro Dramático Nacional.

Información útil. 
Más_Sofocos
Lolita, FabiolaToledo, Loles León y Alicia Orozco (de izda. a dcha.), en una escena de +Sofocos. / teatrolalatina.es

Para la siguiente comedia que propongo hay que patearse el centro más castizo de Madrid, para llegar hasta el Teatro de la Latina, donde cuatro mujeres -las actrices Lolita Flores, Fabiola ToledoLoles León y Alicia Orozco, dirigidas por Juan Luis Iborra- buscan y encuentran el lado jocoso de la menopausia, ese descenso hormonal femenino que tan diferente se manifiesta en cada persona pero al que todos los autores se empeñan en describir igual, como si de una fórmula aritmética infalible se tratara.

En este caso, los autores son multitud, lo que facilita que los tópicos resulten muy divertidos, enriquecidos por la disparidad de opiniones. Se trata de Isabel ArranzMáxim Huerta, Juan Luis Iborra, Antonio Albert y Sonia Gómez, así que por puntos de vista que no quede.

La comedia se llama +Sofocos -con el signo de sumar- y es un bis de la primera que se llamaba simplemente Sofocos, que triunfó allá por donde fue. Ya se sabe que el público es muy dado a las carcajadas de las desgracias propias, cuando se ven en carne ajena. En este caso, la decadencia física de las mujeres que ya han cumplido los cincuenta -de la decadencia masculina no hay que hablar-, da mucha leña al fuego de las risas. Y de reír se trata, que no está el horno para bollos.

Información útil.

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