Reíd, reíd, malditos

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Elvira Huelbes

Una de las escenas de la obra '666', del grupo Yllana. / teatroalfil.es

Qué habrá sido de aquellos veranos en que no pasaba nada, pero nada de nada, durante semanas, para desesperación del director del periódico que ya no sabía a qué recurrir para manchar unas cuantas páginas de las de envolver bocadillos.

Qué fue del aburrimiento de las tardes soleadas, a la hora de la siesta, bajo un castaño, a la espera de una brisa que permitiera respirar. Qué fue ¡oh, dioses!, de la larga oceanografía del tedio de la que escribió Eugenio D’ Ors.

De unos veranos a esta parte, parece que las peores noticias se dan en agosto. Desde aquel verano en que Yeltsin dio un golpe de estado en la Santa Rusia, desbancando al incomprendido Gorbachov, hasta este sangriento verano de Egipto y Siria, no hay quien se atreva a poner el telediario por temor a que te amarguen la existencia y la tarde.

Así que se impone una terapia de choque acompañada de una medicación alternativa de mantenimiento para promover unas buenas risas.

Si de desternillarse se trata, con sazón de mucha sal gorda, este verano entero lo bordan en el Teatro Alfil, de Madrid. A lo largo de este mes llevan varios espectáculos en marcha: Muuu2, que es una parodia áspera y rocambolesca de escena taurina, que puede ser muy del gusto de los antitaurinos. Lo que no sé es cómo se la tomarán los amantes de la Fiesta. La clave está en no usar palabras, sino gestualidad más o menos universal, muy al modo de los hilarantes Tricicle.

Cartel_¡Muu!_2
Cartel de '¡Muu! 2'. / teatroalfil.es

La conjunción de la compañía Yllana, promotores de grupos y artistas de muy variada estopa, y los ecos de Tricicle, maestros de las risas inocentes y universales, es una acertada joint venture. El mismo grupo empresarial, doctor en gamberradas, lleva a la escena otra astracanada plausible: Star Trip, en la que trata de mostrar a la audiencia su versión de las maravillas de la ciencia ficción y el misterioso espacio supuestamente infinito.

Bastante más jevi es la puesta en escena de 666, el número que anuncia al diablo, según dicen, donde los componentes de Yllana parecen no encontrar inconveniente en deslizarse por el más macabro humor negro. Este montaje fue muy alabado por el New York Times, lo que no tienen inconveniente en mostrar a diestro y, sobre todo, a siniestro.

Para casi terminar con ellos, convendría sentarse ante  Brokers, un espectáculo en el que la risa puede acabar volviéndose un poco nerviosa, dado el asunto en el que están metidos los actores: la vida según los que manejan hilos financieros, con aportación de sus tics y manías, sus ortorexias y las modas extremadamente absurdas y caras que frecuentan. Para mondarse.

Aunque cueste creerlo, el mes de agosto que queda no acaba con Yllana en el Teatro Alfil, sino que hay otros montajes de interés: Sólo Fabiolo Glam Slam, por ejemplo, promete; o Alegrías, las justas, con las actrices Mayka Jurado Roser Pujol, que saben reírse de sí mismas, como Pablo Puyol y David Ordinas, en su chiringuito de Venidos a menos, que alargan hasta octubre, dado el éxito obtenido.

Fuera del Alfil, aunque dentro de la órbita de Yllana, en comandita con el virtuoso violinista Ara Malikian, no hay que perderse una escena musical, homenaje a Nicolo Paganini, que puede verse a partir del 21 de agosto en el Caser Calderón, de Madrid: Pagagnini, se llama. Una velada familiar desternillante pero con una música excelente y unos intérpretes que no descuidan su virtuosismo mientras hacen el ganso elegantemente, muy al estilo Luthiers, salvando distancias.

Así que aquí quedan brindados estos espectáculos que pueden aliviar los calores de agosto en la capital.

Información útil: Teatro Alfil y Teatro Calderón.

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