¡Viva la Ópera!, una adaptación memorable

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Juan Ángel Juristo

¡Viva_la_Ópera!
Un momento de la representación de ¡Viva la Ópera!. / veranosdelavilla.com

Dentro de la programación de los Veranos de la Villa, en su recta final que finaliza el día 31, se está representando una curiosa ópera que data de 1827 y que en cuanto a punto de arrojo, locura y extravagancia deja casi atrás la legendaria película de los Hermanos MarxUna noche en la ópera, que dirigió Irving Thalberg, y que para muchos, durante décadas, supuso la mejor película de los cómicos norteamericanos.

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¡Viva la Ópera!, es un espectáculo de la Compañía de Ópera Cómica de Madrid, en versión libre de Alonso de Santos, y basado en Le Conveniente ed Inconvenenze Teatrali, de Gaetano Donizetti, que se estrenó en 1827. Esta versión consta de dos partes que incorpora música de otras obras de Donizetti, y tiene dos momentos muy diferenciados: los preparativos del montaje de una obra teatral y, luego, la representación del montaje de L´Esule di Roma, una obra de romanos que Donizetti escribió en 1828.

Esta ópera de Donizetti, a pesar de ser curiosa y divertida, y ser muy citada cuando se comenta la obra del compositor italiano, no es muy representada, aunque siempre que se han atrevido con ella ha cosechado un enorme éxito, así la que tuvo lugar en Octubre de 2009 en La Scala de Milán bajo la dirección de Marco Guidarini. Es probable que la razón estribe en la dificultad de ofrecer al público moderno una farsa que juega con las conveniencias e inconvenientes de representar una ópera, es decir, las normas relativas a las categorías de los cantantes en la música de canto italiana, primo, secundo, comprimano, y el número de arias que esas categorías suponían para cada uno de los cantantes. Esta clasificación es idónea para la farsa pero supone que el público asistente debe estar al tanto de cierta arqueología musical que se remonta a más de doscientos años.

De ahí que en 1963, en Alemania, se repusiera, modernizándola, con el título de Viva la Mamma, que en su momento llegaron  a interpretar Monserrat Caballé y Juan Pons, en el papel de Mamma Agata, un personaje gracioso y de lo mejor de la obra, pues es un travestido, un barítono que adopta la forma de una mujer, todo lo contrario que en el travestismo convencional, donde una mujer solía hacer el papel de un hombre.

Es esta versión moderna la base de reposición de la obra de Donizetti que conocemos. De ahí ese aire tan moderno de la obra que deja al público asistente tan sorprendido. La versión de Alonso de Santos se representó en el teatro Albéniz en 1987 y es uno de los intentos mejor logrados de acercar la gran ópera al público que no suele frecuentar el género. Hay que decir que la versión que hizo en su día Alonso de Santos con la Compañía de ópera Cómica de Madrid es proverbial pues supone un modelo de adaptación tan libre y, a la vez, tal fiel al original que merece la pena destacarlo. Hay que reconocer que este tipo de farsas no eran tan raras en su tiempo, baste recordar El Duo de la Africana, de Caballero, en lo que refiere a nuestra tradición, pero lo cierto es que aunque los personajes están basados en la Commedia dell Arte italiana, no lo es menos que  los personajes están muy perfilados, muy modernizados. Así, la primma dona que se cree una diosa, su marido -que es el manager-, luego aparece la inevitable primeriza que quiere desplazar  a la otra, la buscona, el empresario… y la mamma de la tiple, Agata, que es el personaje más memorable de una obra, todo hay que decirlo, “de romanos”.

En cuanto a la farsa no tiene nada que envidiar a esa locura de película de los Hermanos Marx, donde estos protegían  a una pareja bastante melosa de cantantes de ópera enamorados de los manejos del malvado Rodolfo Lassparri, destrozando Il trovatore, de Verdi, o quién sabe, otorgando a esta ópera una nueva dimensión, la de su lado de farsa delirante que fascina al público.

Tiene gracia que ¡Viva la Ópera! clausure los Veranos de la Villa después de la representación de La Corte del Faraón, otra farsa que no falla en este tipo de programación. Como si los responsables de la misma hayan sabido dar en el clavo en lo tocante a aquello que conmueve al público que busca solaz y diversión en las noches madrileñas y donde se añora más una ligera brisa proveniente de la sierra que una sesuda sesión cultual. El ofrecer un espectáculo de altura divirtiendo al público no es fácil. Esta obra es uno de los intentos más acertados de esa conjunción ópera-público. De ahí que siempre que se represente el éxito está asegurado.

Información útil.
2 Comments
  1. paco otero says

    Este año celebro mi propio y particular 5O ANIVERSARIO descubriendo la musica clásica, la danza y y el teatro, la pintura( en el prado) fue en el 64…
    Si año de 1963 (13 años)…primero Falla con Argenta…después los bales de Antonio, Pilar Lopez, Luisillo, Marienma y los palillos de Lucero Tena, en el teatro me encontré con Chéjov y tambien a Gabriela Ortega llevándome con su magistral dicción y sentimiento a Lorca.
    Si, Juristo en aquellas noches libertarias maravillosa mente locas vuestras conversaciones me dieron algo magico y ahora e3n estos relatos raro es el que no me trae gros recuerdos o una informacion impensable si no viviera hoy en una gran ciudad así pues, insisto en daros las gracias…de todas maneras…¡también se muere el mar¡…mira, mira tu que cierre mas bonito…vamos ni Manolete cerraba así sus faenas

    estas maquinas sin vosotros son puro escapismo y banalidad, gracias al equipo de CUARTOPODER.ES

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