Eduard ‘Peterpan’ Fernández

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Poster 700x1000 AFNos gusta el teatro. Y nos gusta el teatro en el cine. Películas como La huella, Quien teme a Virgnia Woolf o La muerte de un viajante nos parecen imprescindibles porque en el teatro está la esencia del drama: el texto y la interpretación. Y, precisamente, estos son los dos valores principales, sino exclusivos, de Todas las mujeres, la última película de Mariano Barroso (Éxtasis, Los lobos de Washington, Hormigas en la boca…), que por fin ha podido estrenarse en cine tras su paso por la televisión gracias a la productora y distribuidora independiente Avalon, puesto que antes hubo de emitirse como serie de seis capítulos para televisión.

Todas las mujeres recuerda mucho a algunas películas de Cesc Gay, como En la ciudad, Ficción o Una pistola en cada mano…, no sólo porque en ellas trabaje Eduard Fernández, sino también porque los diálogos y el tono intimista son importantes y están compuestas de varias historias cruzadas o sucesivas que conforman el todo, como en un puzzle, tal y como se refleja simbólicamente en el propio cartel de la que nos atañe.

La cinta nos cuenta la peripecia de un hombre de mediana edad, apocado, manipulador y mentiroso que trabaja de veterinario en la explotación de su suegro y decide robarle unas reses, en  connivencia con su amante. Pero la cosa sale mal y se plantea como salir del atolladero, recurriendo a “todas las mujeres” de su vida. La historia, por tanto, es narrada mediante los diálogos que mantiene con ellas. Su mujer (Lucía Quintana), de la que separa. Su amante (Michelle Jenner), a la que deja tras el robo fracasado. Su expareja (María Morales), que es la abogada a la que pide ayuda. Su cuñada (Marta Larralde), a la que demanda ayuda para enfrentarse a su suegro. Su madre (Petra Martínez), a la que pide dinero para pagar lo robado. Y su psicóloga (Nathalie Poza), a la que recurre para pedir un informe de enajenación mental para justificar su actitud.

Cada una de estas mujeres añade una parte de la historia y de la biografía de este personaje, y su suma completa la peripecia de un hombre mentiroso, seductor, manipulador y cobarde que entra en los cuarenta con insuficiente bagaje psicológico y emocional para hacer frente a la crisis correspondiente, como tantos otros “Peterpanes” contemporáneos.

A parte del excelente guión, firmado por el director y Alejandro Hernández -de actualidad por ser el coautor del Caníbal-, y compuesto casi exclusivamente de los diálogos de la trama principal y las seis subtramas, una por cada mujer y cada situación, destaca como elemento fundamental la interpretación.

Las mujeres, todas sin excepción, componen unos papeles admirables, en los que en una pequeña y justa proporción tiene que ver Barroso, gran director de actores. Pero el protagonista absoluto es Eduard Fernández, que sale en casi todos los planos de la película, cuyo guión parece hecho para su lucimiento. Porque, efectivamente, es el tipo de actuación contenida, con cambios de registro y como si no se estuviese actuando al que nos tiene acostumbrado el catalán. De hecho, es el papel que parece estar interpretando siempre. Veo Una pistola en cada mano o En la ciudad, por referir algunas de las películas mencionadas antes, incluso Smoking Room o El Método [Grönholm] y veo personajes muy parecidos. Obviando esta apreciación, Eduard Fernández es, junto a Antonio de la Torre por Caníbal, firme candidato a los Goya del año que viene. Al tiempo.

En resumen, una película intimista, humilde e interesante basada en la interpretación y el guión para mayor gloria de Eduard Fernández. Una pequeña joya de la que disfrutar si no nos gusta demasiado el cine espectáculo ni las secuencias en exteriores.

4 Comments
  1. Eulalio says

    Eduard Fernández es un actor excelente y me gustan todas sus películas. No he visto ésta, pero seguro que me gustará también.

  2. Lara says

    Recordé!, una película francesa que te traslada al teatro y te hace reír: «El nombre» (Le prénom) – comedia francesa de Salón

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