La princesa de barro

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Blue_JasmineVinimos al mundo casi cuando Woody Allen empezaba a hacer cine. Los dos nos estamos volviendo viejos. Nos conocemos, nos queremos y nos aburrimos tanto como un matrimonio casado hace más de cuarenta años. Su cine ya no me sorprende. Es como si estuviese viendo la misma película por entregas anuales, que es, más o menos, lo que tarda en rodar una historia el genio de Brooklyn.

Dificultades de pareja, mujeres intensas, relaciones complicadas, crisis creativas, dudas sobre el destino, humor, neurosis, psicoanálisis, ensoñaciones, música agradable y crónicas urbanas en las que casi todos nos reconocemos. Esta es la historia que nos viene contando Allen desde que empezó y, seguramente, nos seguirá contando hasta el final de su prolífica carrera. Si alcanza la longevidad de Manoel de Oliveira, tenemos películas para rato.

Por eso, ante cualquier estreno de Allen nos invade cierta sensación de pereza, mezclada con el deseo y la expectación de poder encontrar algo distinto, alguna historia original, algún planteamiento diferente, algún elemento novedoso o brillante que haga que merezca la pena seguir yendo a ver sus películas. Hace varios “episodios” que no veíamos nada deslumbrante, quizá desde Match Point. Ya lo contamos aquí a propósito de Conocerás al hombre de tus sueños y también de Medianoche en París, que nos recordó ligeramente  a sus épocas de esplendor.

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Por suerte en el caso de Blue Jasmine hay algo extraordinario: la prodigiosa interpretación de Cate Blanchett. Esta excelente actriz australiana, que se ha ido forjando una brillante carrera compuesta de personajes distintos y merecidos reconocimientos, exhibe en Blue Jasmine toda su maestría, poderío interpretativo y variedad de registros, convirtiéndose sin duda en merecedora de otro premio Oscar (ya tiene uno por El Aviador y cuatro nominaciones).

Interpreta a Jasmine, una mujer que se ve obligada a regresar a sus orígenes humildes junto a su hermana adoptiva en San Francisco tras una vida de lujo y derroche gracias al dinero ganado por su marido (Alec Baldwin), al parecer de manera no muy ortodoxa; tanto, que un día es detenido por la policía. El personaje de Jasmine tiene que pasar por situaciones emocionales bastante complejas y Cate Blanchett ha sabido trasmitir perfectamente la personalidad neurótica, asustadiza y triste de esta mujer que ha aprendido que la única manera de burlar al destino es casarse con un rico.

El resto de intérpretes, como en todas las películas de Allen, también hace un trabajo brillante -es un gran director de actores- y entre ellos destaca el de Sally Hawkins, que encarna de manera extraordinaria a la hermana de Jasmine.

Allen tiene la buena idea de engarzar los flashes back que completan la historia como recuerdos y ensoñaciones de la protagonista, de manera que se va explicando sus orígenes de manera fluida mientras se revelan con tino las explicaciones y justificaciones de situaciones y personajes. Digamos que el guión está bien trabado y tiene la virtud de hacer crecer la historia del pasado y del presente de manera bien coordinada, añadiendo el toque de humor ácido marca de la casa a cada uno de estos mundos tan distintos. La fotografía del español Javier Aguirresarobe es correcta, aunque no sea elemento fundamental. El resto es como siempre, otra más de Woody Allen. Si no fuera suya, a lo mejor exigíamos menos.

Como apuntábamos antes, Woody Allen enseña últimamente su genio con cuenta gotas, escondido en algún elemento de las películas que nos ofrece casi anualmente. Sus seguidores, como los de Curro Romero, continuaremos yendo a verlas esperando que asome el genio en alguna filigrana o que finalmente vuelva a cuajar una faena redonda. Mientras tanto nos quedamos con el recuerdo del personaje de Jasmine, gracias a Blanchett.

2 Comments
  1. paceltaslosdeteruel says

    Si es que es un cansino. Dentro de poco será un cansino histórico….

    Cate y Pascual cada día me gustan más…

  2. Lara says

    Aunque tras la «última», mi cabeza me dice: «no vuelvo a la próxima»… Al final, hay algo que me impulsa a no perderme la siguiente… En fin, habrá que conocer a Jasmine.

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