Cuántos amigos tengo y qué majos son

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Cartel de la película de Juan Cavestany.
Cartel de la película de Juan Cavestany.

Gente en sitios es una película artesanal, casi doméstica, precaria en cuanto a medios técnicos, artísticos y probablemente también presupuestarios. Lo que la hace distinta de cualquier aventura de una pandilla de amigos con un par de cámaras digitales y un ordenador potente es, además de la dirección de Juan Cavestany, el elenco de actores que participa en ella, de lo mejor del cine patrio: Eduard Fernández, Antonio de la Torre, Maribel Verdú, Ernesto Alterio, Raúl Arévalo, Juan Villagrán…

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Gente en sitios es una sucesión de historias cortas sobre situaciones ordinarias sin resolver, apenas esbozadas, unidas por la música y algunos personajes cuya peripecia se presenta en varias secuencias. La homogeneidad y coherencia temática restantes hay que buscarlas en los créditos –sabemos cuando empieza y acaba la película-, en los temas tratados -un retrato social con vivencias más o menos cotidianas-, en el enfoque –entre surrealista, ácido y humorístico- y en el montaje, donde parece haberse configurado el eje del guión, que más bien parece que se ha ido levantando sobre algunas ideas e imágenes llamativas. Es decir, esta película de Juan Cavestany (Gente de mala calidad o El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo…, y también las más experimental Dispongo de barcos) nos parece una improvisación y un experimento.

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A nosotros nos gusta mucho más el Juan Cavestany dramaturgo, el de los guiones de Los lobos de Washington o Guerreros, y sobre todo el de su trabajo con la compañía Animalario, en obras de teatro como Tren de mercancías huyendo hacia el oeste…, Alejandro y Ana…, y, especialmente, Urtain, esa obra maestra de una España desolada, miserable y falsa encarnada en la figura del mítico boxeador vasco.

El Cavestany de las cámaras digitales y el cine artesanal no nos aporta demasiado. Ya hemos visto esto antes, e incluso conocemos gente que es capaz de hacer cosas similares y tan poéticas y metafísicas como él, pero que tienen menos amigos famosos y seguramente menos talento dramático. Lo zapatero a tus zapatos nos parece un refrán que viene al caso.

En todo caso, somos conscientes de que es muy difícil sacar adelante una buena historia en el cine español sin tener que pagar el tributo de acomodarlo al gusto del respetable, ahormado en moldes de genuino sabor americano. Y por tanto, esta película, al margen de sus particularidades artísticas, técnicas y dramáticas, tiene para nosotros tan sólo el valor simbólico de la reivindicación. De que tal y como están las cosas de la economía y los impuestos, el único cine español que vamos a poder ver va ser el “autocine”, una trampa tan grande como la del “autoempleo” que nos venden algunos. Recordemos que el responsable de la dirección, el guión, la fotografía, el montaje y la producción de Gente en sitios es Juan Cavestany, ayudado, eso sí, por el solvente Enrique López Lavigne en la producción y también por Raúl de Torres en el montaje.

Hemos de decir también, porque lo consideramos importante, que la crítica española se muestra unánime en destacar las cualidades de esta película que a nosotros nos parece un pasatiempo. A lo mejor ustedes también consiguen ver sus valores artísticos. Nosotros seguimos pensando que es un producto para verlo en el vídeo de la casa del amigo gafapasta que todos tenemos después de fumarse unos porros y hablar de Carver, Kafka, Nietzsche o incluso de Belén Esteban.

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