Solo las rubias teñidas son verdaderas rubias

La_gran_estafa_americanaSi Las Brujas de Zugarramurdi nos pareció la mejor película española del año pasado – a diferencia de los miembros de la Academia de Cine, que ni siquiera la habían propuesto a los premios Goya en esta categoríaLa gran estafa americana puede que sea, de momento, la mejor película estadounidense que hemos visto este año. Así de sencillo.

A nosotros su director, David O. Russell nos parece un poco desigual, y así lo hemos manifestado en este mismo foro al comentar dos de sus películas anteriores, The Fighter  y El lado bueno de las cosas: la primera nos gustó mucho y la segunda nos pareció un caramelo con sabor a maíz de Kentucky. Nos gusta de él la faceta intimista de sus historias, cuando se mete de verdad en los personajes y hace que desde su identidad creen relaciones creíbles, homogéneas e interesantes.

Y es lo que hace en La gran estafa americana. Ayudado en el guión por Eric Singer, construye unos personajes memorables, de esos que cualquier actor quisiera para sí. No es casualidad que todo el elenco actoral realice interpretaciones extraordinarias, reconocidas con multitud de premios. Sin duda, ayudados por O.  Russell, que es un gran director de actores y, además,  suele contar con los mismos en sus cintas. De hecho, todos los protagonistas de ésta, excepto Jeremy Renner (En tierra hostil, The Town…) han intervenido antes en alguna de sus dos últimas películas, las que hemos mencionado antes: un irreconocible, pues hubo de engordar varios kilos, Christian Bale (The Fihgter, El truco final, El maquinista…), una estupenda Jennifer Lawrence (El lado bueno de las cosas, Winter´s bone…), una Amy Adams (The Fighter, Sunshine Cleaning…) que se come cada plano y un Bradley Cooper (El lado bueno de las cosas…) extraordinario, que parece abandonar sus papeles insulsos del principio; además de Robert de Niro (El lado bueno de las cosas…), que tiene una breve pero intensa aparición hacia el final de la película.

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O. Russell plantea la historia bajo una cuidada puesta en escena, una fotografía impecable y una firme voluntad de estilo, originalidad y sentido de la estética, que engrandecen la película y nos la hace más atractiva. Pelucas, tupes, rizos, chaquetas de amplias solapas, pantalones de campana, muebles de escay, gafas inabarcables, música disco…y dinero, mucho dinero… para unos tipos listos que saben quién es el ful, cuándo hay que apostar y cuándo retirarse.

Con ese aroma de los personajes de El golpe, truhanes amables y con principios, tipos astutos y canallas pero leales, por lo menos a sí mismos, La gran estafa americana plantea un timo que acaba yéndose de las manos de sus urdidores por la ambición de un policía federal deseoso de fama. Una pareja de timadores y amantes, que vive razonablemente bien de estafas constantes pero de poca enjundia, han de colaborar con el  FBI como cebo para atrapar piezas de “caza mayor”, cada vez con más «puntas» en la cornamenta, lo que va complicando las cosas.

Tras este argumento sencillo se levanta una trama interesante, que avanza con agilidad y se resuelve con elegancia, sobre la cual pivotan las intensas y peculiares relaciones de los personajes consigo mismos y con los demás. Entre ellas, la del cerebro de la estafa (Bale) con su mujer (Adams), cuyo ingenio y agudeza se ve lastrado, o compensado, por la dependencia emocional hacia ella, una rubia con todas las de la ley porque es teñida, como decía un personaje de Mailer en Los tipos duros no bailan . O el intenso y complejo amor que mantiene con su amante (Lawrence). O la ambivalencia del policía (Cooper), cuyo trabajo es las antípodas de su vida privada. O las contradicciones del Alcalde (Rener).

La gran estafa americana, parece que inspirada en hechos reales, es una película divertida, entretenida y emocionante a un tiempo, de personajes complejos y tramas interesantes, con una estética cuidada y un amaneramiento medido, y dirigida e interpretada de manera excelente. Una auténtica maravilla para paladares con gusto. A ver si por lo menos la Academia de Cine de Hoolywood nos da la razón.