Los trabajadores de Unidad Editorial se oponen a nuevos recortes salariales antes de negociar el convenio

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Los medios que componen el grupo Unidad Editorial

Los trabajadores de Unidad Editorial se oponen a la "revolucionaria" medida que pretende la dirección, anunciada por sorpresa y con prisas, que se concreta en algo tan antiguo como los recortes salariales. En las asambleas que se celebraron ayer en todos los centros de trabajo (El Mundo, Expansión, Marca, Radio Marca y el corporativo) se apoyó la posición de la parte social de la Comisión Negociadora del Convenio de no aceptar una nueva bajada de salarios previa a la negociación del convenio.

Unidad Editorial pretende aprobar un nuevo convenio colectivo para todo el grupo. El proceso es complejo pues cada empresa tiene uno y entre ellos existen bastantes diferencias. Por eso, los miembros de los comités esperaban que la empresa llegara a la primera reunión con unas líneas básicas para la discusión. Pero la dirección tenía otras urgencias: presentar a la propietaria del grupo, RCS Mediagroup, una rebaja salarial del 10% en todas las empresas, conseguida en el tiempo récord de un mes, pues esperan que se firme antes del 31 de marzo.

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La pretendida revolución es un simple maquillaje de gastos, que además es tremendamente injusta. Se reduce el salario un 10% a la plantilla, que en el año 2014 se compensará en función de la antigüedad. Los trabajadores pueden percibir hasta 30 días por año trabajado sobre el importe recortado. Cuanto más antigüedad tiene un trabajador y más salario percibe mayor indemnización recibe. A partir de 12 años de antigüedad, pueden percibir incluso una suma superior a la que se les ha recortado.

Y el lector se preguntará ¿y que gana la empresa con el recorte? dos cosas: la primera, convencer a los trabajadores más veteranos de que aprueben la propuesta sin perjudicar su objetivo económico, ya que las indemnizaciones van a una partida distinta de los salarios y no afectan al EBITDA (beneficio antes de impuestos, intereses, amortización y depreciación) y Unidad Editorial tiene el objetivo de alcanzar 30 millones de euros de EBITDA (difícil de conseguir pues en 2013 ha sido de 7 millones). La segunda, consolidar esa rebaja salarial del 10% para siempre pues a partir de 2015 no se pagará indemnización. La empresa ofrece dar una paga variable no consolidable, en función de los ingresos y del EBITDA, que no garantiza que, cada año, se recupere ese 10%.

Pero no fue la única novedad que la dirección anunció a los atónitos representantes de los trabajadores. Van a encargar un estudio a una empresa independiente para que analice los perfiles de los trabajadores y hacer grupos profesionales homogéneos, es decir, que un maquetador o un  redactor puedan hacer el mismo trabajo.

La última propuesta es una quimera que persiguen muchos propietarios de medios de comunicación y que poco a poco, gracias a la impagable reforma laboral, van consiguiendo. Unidad Editorial propone una doble escala salarial y pretende que los trabajadores nuevos que se incorporen perciban unos sueldos entre un 20 y un 30% inferiores.

Todas estas medidas venían acompañadas de la coletilla de poder ejecutar despidos colectivos si se cierra o vende alguna unidad de negocio. El compromiso de mantenimiento de empleo llega hasta el 31 de marzo y a partir de esa fecha se pueden ejecutar despidos, aunque no parece el objetivo primordial de un grupo que ha amortizado 800 puestos en seis años.

Los representantes de los trabajadores se opusieron a todas las propuestas de la dirección, negativa que ha sido respaldada por los trabajadores. La próxima semana se reunirán de nuevo.

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