El primer éxito de la marea roja, el color de la cultura

El Paseo de la Castellana, entre Cibeles y Colón, durante la fiesta 'En Defensa de la Cultura'. / F. F.
El Paseo de la Castellana, entre Cibeles y Colón, durante la fiesta 'En Defensa de la Cultura'. / F. F.

Mientras un señor entrado en años portaba una pancarta donde se decía: “Con la cultura, el PP tiene cura”, alrededor de la Plaza de la Cibeles, justo al lado de una plataforma donde otro cartel rezaba: Poesía, a pocos metros, en la Plaza de Colón , a las 11 en punto, que era la hora prevista del comienzo de la Fiesta que bajo el lema “Todos somos cultura” habían convocado más de setenta asociaciones culturales, la escritora Inma Chacón y Paco Clavel han dado comienzo a la misma con unas palabras frente a la sede de la Biblioteca Nacional mientras más de 100 baterías tocando a la vez han dado paso a unas tres horas en las que grupos de teatro, poetas callejeros, orquestas, sobre todo de saxofonistas, actuaban ante un público curioso, que daba vueltas a esas horas entre las dos plazas, esperando que los municipales despejaran la plaza de automóviles y autobuses. En fin, un total de veinticuatro puntos de encuentro en unos pocos cientos de metros. Algún que otro furgón de policía, pocos, custodiaban la sede del Ayuntamiento.

Por allí, a esos de las doce, se descolgó una performance de arqueología, pero había que estar atentos pues si uno se desplazaba dos metros accedía de pronto a otro evento y se podía dar la circunstancia, muy curiosa por otra parte, de estar asistiendo a varios encuentros culturales donde todo lo que se decía podía entenderse a medias. Y esto sucedía porque todo el mundo quería participar en los actos programados, por lo que, de modo agradable, la Fiesta que ha organizado la Plataforma en Defensa de la Cultura se convirtió en un guirigay que tenía todo el sabor de las viejas verbenas, sólo que aquí en vez de Tren de la Bruja o puestos de tiro al blanco había poetas encaramados recitando versos conocidos y otros de cosecha propia con grupos de teatro que recitaban soliloquios donde colaban morcillas explicando sus reivindicaciones. Por allí se encontraba la actriz Aitana Sánchez Gijón, una de las profesionales que más se han implicado en el evento.

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Este acto es el primero organizado por la Plataforma en reivindicación de un espacio común para resolver el problema de la identificación de la ciudadanía con la cultura, así como el medio que sirva de interlocutor para dialogar con el poder político, como dijo en la presentación la vicepresidenta de Madrid Ciudadanía y Patrimonio y coordinadora de la Plataforma, Alicia Tonja.

Fernando Martín, uno de los organizadores, tiene muy claro lo que este día se juegan: al calor de la marea blanca, que ha sido un éxito por una razón muy sencilla, la sensibilidad de la ciudadanía ante un problema del que eran conscientes les afectaba a todos, la cultura quiere sumarse a ese carro. Las camisetas blancas han ganado la batalla a una administración que quería recortar el presupuesto de la salud. La marea roja pretende haber aprendido de estas movilizaciones y con la fiesta organizada hoy bajo el lema “Todos somos cultura” se ha pretendido ante todo que el ciudadano no piense que la cultura es algo que no les concierne y que es cuestión de unos pocos que quieren vivir subvencionados, como dejó muy claro Pilar Bardem respecto al cine cuando se constituyó la Plataforma, sino que afecta a los más desfavorecidos, así, cuando desaparecen cursos de baile para jubilados en los centros culturales o faltan libros en muchas bibliotecas públicas que los estudiantes demandan.

Representantes políticos no han faltado. Uno ha visto por allí a Cayo Lara, coordinador general de Izquierda Unida, Alba Flores, el actor Carlos Iglesias o Ignacio Amestoy, o algún que otro miembro de la Administración, Alicia Moreno, hija de Nuria Espert y que fue, entre otras cosas, Consejera de Cultura de la Comunidad de Madrid con Ruiz Gallardón, o Miguel Visor, un distribuidor de libros histórico. Se ha hablado de que habría actuaciones de Pablo Carbonell, Tonino, Luís Eduardo Aute, Martirio... pero uno no les ha visto, sólo a Kiko Veneno, amén de grupos de artistas muy jóvenes y desconocidos del público que han suplido con voluntad y cierto talento a los personajes más mediáticos que, parece, se ha querido evitar por aquello de que el público no vincule ciertos nombres a este tipo de reivindicaciones sino que las comprenda en su aspecto más social.

A la una y cuarto todo el mundo ha recogido los bártulos de trabajo, actores, poetas, músicos, arqueólogos... y se han dirigido a la Puerta de Alcalá donde Pilar Jurado, el músico Miguel Martín, la actriz Ester Gotor y Miguel Ríos, al final siempre hay algún famoso, leyeron el manifiesto de reivindicación de la bajada del IVA y en apoyo a la implicación de la cultura y los ciudadanos en un proyecto común, Miguel Ríos puso fin al acto interpretando Todos somos música.

Antes, grupos de coros, más de mil voces, habían interpretado el Coro de los Esclavos, de Nabucco, de Verdi. Para que el público pudiera cantar también, días antes la Plataforma había dado una clave por Internet para que quién quisiera pudiera hacerse con la partitura y la letra, en español e italiano. Doy fe de haber visto a alguno con la partitura partiéndose el pecho pero en voz baja.

Videogalería de la fiesta 'En defensa de la Cultura'.