Jornadas de puertas abiertas en Medialab Prado

Aspecto de los espacios de la renovada Serrería belga, de Madrid / medialab-prado

Todo está preparado para el Festilab, este sábado, 29, para quien quiera pasarse por la antigua Serrería Belga de la calle Alameda de Madrid, cerca del Paseo del Prado, para saber qué demonios se hace en este centro de cultura digital, Medialab-Prado, dotado de la gracia de ser un laboratorio de ideas que persigue favorecer el procomún: un concepto que se refiere al bien común, al que todo ser humano –hasta todo ser vivo- merece aspirar y que hay que defender de los abusones de toda la vida.

Medialab-Prado lleva diez años trabajando y creando ideas que culminan en “actividades de experimentación, producción y divulgación de contenidos que tienen que ver con la innovación social y la experimentación ciudadana”, como ellos mismos dicen.

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El sábado, 29, las personas que quieran podrán ser testigos directos de talleres de robots, proyecciones de todo tipo, demostraciones de impresión 3D, actuaciones de Djs, hasta de un laboratorio gastronómico. Además, habrá música en directo con las actuaciones de Los Caballos de Düsseldorf, Hyperpotamus, coffee&wine, James Phelan, Maite Cajaraville y Nono. Desde el mediodía hasta las diez de la noche, marchita de la buena. De cuatro y media a nueve y media se proyectará: “¿Media-Qué?”, videos explicativos sobre la existencia y los proyectos de Medialab-Prado. Aquí lo pone todo muy bien.

Ya me ven de publicista de Medialab, pero les aseguro que hablo con conocimiento de causa, ya que he pisado por allí y hasta he sido invitada a participar en un seminario más que interesante, impartido por el científico del CSIC, Antonio Lafuente, jefe del departamento de Historia de la Ciencia, y autor de El carnaval de la tecnociencia (Gadir, 2007) o por el abogado Javier de la Cueva, experto en problemas de propiedad intelectual, que dirige un seminario sobre lectura y crítica de la biblia del mundo electrónico, El Código 2.0, de Lawrence Lessig.

Medialab-Prado acoge a todos aquellos que entienden la urgencia y la seriedad con que hay que tomarse el que los bienes comunes sean cada vez más amenazados por la codicia privada, desde las semillas de la América hispanohablante al aire que respiramos, cada día más contaminado por fábricas que dan pingues beneficios a unos señores que presiden consejos de administración, y no a todos los seres que habitamos Gea, precisamente.

Para la tarea de defender el procomún, Medialab-Prado pone a disposición de toda aquella persona que tenga algo que decir y mostrar sus espacios y su capacidad de convocar a las audiencias interesadas.

Se trata de un tipo de actividad que también desarrollan en otras ciudades del mundo, como Nueva York, donde parece que la gente está más despierta en esta materia, quizás porque llevan más tiempo soportando la amenaza real del cercenamiento de los bienes comunes. Es el caso de GenSpace donde se proponen promover el acceso a la ciencia de la gente corriente, el desvelamiento de las mentiras y de las poses científicas tan dañinas y excluyentes.

O también, en otro terreno, Critical Art Esemble que se centra en explorar las intersecciones entre arte, teoría crítica, tecnología y activismo político. También CUSP, que se ocupa del progreso de la ciencia urbana, desde informática a reflexiones como la de que la física, además de una ciencia, es un conjunto de instrumentos y hasta un estado mental. El estudio de las ciudades y la presión internacional creciente para que se entiendan mejor es otro de sus objetivos. Así como Eyebeam, otro centro sin ánimo de lucro que se dedica a exponer a audiencias amplias y diversas los entresijos de las nuevas tecnologías y sus capacidades para crear arte y otras producciones culturales.

Estamos hablando de elementos eminentemente urbanos que, gracias a la red, son capaces de penetrar en las cocinas rurales y en los rincones más insospechados con tal que haya una mente abierta detrás. Otra página, más dirigida a universitarios, es la ITP, de la Universidad de Nueva York.

A todos les asiste el objetivo de que la gente se haga dueña de su vida y de los bienes que le son comunes, tanto tangibles como no tangibles. Para ello, lo primero es tomar conciencia, darse por enterado y empezar a indagar para irse dejando ganar por el indudable interés de tomar las riendas de la vida propia y de nuestro mundo.

O, como dice Lafuente, es esencial “primero, que entendamos que no es lo mismo bien público que bien común; segundo, que redescubramos la potencia de lo colectivo y lo colaborativo. Y tercero, que descubramos que las cosas podrían ser de otra manera”.

Las cosas pueden ser de otra manera, a mejor, se entiende, que para ir a peor ya está el talento providencial del ser humano automático. Habrá más que hablar de Medialab-Prado en días sucesivos.