¡A la hoguera con Raimon!

Raimon devolviendo los aplausos al público tras un concierto celebrado en Madrid en 2008. / Alberto Martín (Efe)
Raimon devolviendo los aplausos al público tras un concierto celebrado en Madrid en 2008. / Alberto Martín (Efe)

Están crucificando a Raimon en las redes sociales porque ha dicho que la independencia de Cataluña no le tira. Tanto han amenazado e insultado al autor de Diguem no que éste ha acabado por admitir que si la cosa del llamado proceso soberanista fuera bien igual decía que sí. Viva la libertad de expresión.

Cuando Raimon hizo las milicias universitarias coincidió con un viejo amigo mío quien me contaba divertido que su canción Al vent –que había compuesto en el 59- sonaba a menudo por los altavoces del regimiento en las horas de asueto. Hablo de hace la tira de años, en pleno franquismo. Hasta ese punto Raimon empezaba a ser admirado que los oficiales le consentían sus canciones en catalán. No fue hasta 1963 que Al vent salió al mercado.

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Nadie que lo sepa, duda que el valenciano Raimon ha sido un incansable defensor y divulgador de su lengua materna, cuando esa lengua estaba ninguneada y bastante mal vista. Que vengan ahora unos petimetres del tres al cuarto a ponerle verde porque no se apunta al cordel del independentismo manda carajo.

Lo más paradójico es que uno de los pilares del independentismo catalán, la institución Omnium Cultural, ha premiado a Raimon con el muy distinguido Premi d’Honor de les Lletres Catalanes que el cantante recogerá el próximo día 9 de junio, si es que no se lo retiran como hicieron en Alemania con Peter Handke hace unos años, cuando le birlaron el Heinrich Heine por filoserbio.

Su presidente, Muriel Casals, ha sido muy tibia al contestar a los ataques contra su premiado Raimon; apenas un balbuceo sobre el hecho de que “hay gente que necesita más argumentos para tomar su decisión y otros que lo tienen muy claro”. Justo. La señora Casals llama “tensión positiva” a este tipo de linchamientos morales de las redes sociales. Ya se ve que ella pertenece al grupo de los que lo tienen muy claro. Raimon quizás prefiere la reflexión y la duda en un claro ejercicio de blandenguería, según sus atacantes internautas.

Son los lodos que se recogen tras sembrar en almas juveniles tanto odio polvoriento como acostumbran a atizar estos independentistas, agobiados por la urgencia en lograr su objetivo, abandonada ya la capacidad de raciocinio o de discusión civilizada con opiniones opuestas. O conmigo o contra mí, es una vieja cantinela que creíamos perdida gracias a los años que nos separan del franquismo, pero se ve que no, que aparece cuando menos se la necesita.

Querido Raimon: se ve que lo de deixar els llivres per abraçartecomo cantabas en Si un dia vols- no mola; mola más pasar de ellos, de los libros, o usarlos para atizar en la testa al disidente. Apena la aparente incapacidad de argumentación inteligente que abunda en España, Cataluña incluida, desde luego. Cómo se echan de menos aquellos debates televisivos, como los de La Clave, que tomaban como pretexto una película para hablar de lo divino y lo humano.

Por contra, se sigue imponiendo la escena del Duelo a garrotazos, de Goya: dos tipos, inmovilizados por sus propias fuertes convicciones, apaleándose el uno al otro con todas sus fuerzas para llegar a una conclusión, la única posible en ese escenario: la muerte. Ya saben a qué cuadro me refiero.