El cómic y la novela negra acaparan las ventas de la Feria del Libro de Madrid

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Una caseta dedicada al cómic, en la Feria del Libro de Madrid / Emilio Naranjo (Efe)

A algunos responsables de la Feria del Libro de Madrid se les nota eufóricos: parece ser que las ventas, por ahora y a la espera de las cifras que se hagan oficiales el lunes, un día después de que la Feria cierre, se han incrementado en un 2 % respecto a las del año pasado. No entiendo tal euforia, que tiene mucho de gesto de avestruz, ya saben, todo eso de esconder la cabeza bajo el ala pues se sabe que las ventas han bajado en un 40% en los últimos años, lo que supone una postura forzada en un mundo precario en ventas. Alegría relativa, sí, pero no euforia.

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En cualquier caso, es bueno que las ventas se incrementen aunque sea con tan precarias alzas, ya que la salud del libro en su conjunto se juega gran parte de su industria en esta Feria, y no está mal que así sea, aunque esa decantación hacia las ventas puras y duras esté dando como resultado una Feria de Libro donde gentes como Mario Vaquerizo se erijan en héroes del cotarro. El otro día paseé por el recinto, agobiado un tanto por el calor, y me topé con una imagen que vale como metáfora de lo que está sucediendo en la Feria y que se agrava año tras año: por allí firmaban Javier Marías y Fernando Savater. Casi nadie les pedía firma. A Marías parecía vérsele más cariacontecido, Savater simplemente tenía cara de aburrimiento, con un gesto que denotaba ciertas prisas con acabar con el trámite y esfumarse. Metros más allá, un gentío de lo más variopinto hacía una cola hasta sinuosa y tan amplia que había guardias de seguridad rondando por allí. El motivo es que firmaba Mario Vaquerizo, no coincidí en la dicha de estar presente el día en que debía firmar Belén Esteban y tengo que confesar que, viendo espectáculos así, le entran a uno ganas de dedicarse a ejercer de dinamitero.

Algún día habrá que debatir sobre si a la Feria no le convendría centrarse un poco más en atraer a un público un poco más cultivado, con conferencias dadas por primeras figuras del mundo de la Literatura, y se abrieran debates sobre las relaciones entre la Literatura y aspectos candentes y apremiantes de la sociedad actual, en lugar de cumplir con el trámite y traer casi en exclusiva famosos que lo son únicamente por ser carne mediática.

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Lorenza Silva, uno de los autores más vendidos en la Feria del Libro 2014. / Efe

Pero hay tendencias sobre las que merece la pena hacerse eco. El cómic, la novela gráfica y la novela negra están acaparando las ventas de la Feria del Libro este año. Muchos explican ese incremento de las ventas en que hay un público fiel a los géneros y año tras año el lector de novela negra, por ejemplo, va en busca de su Camilleri o Lorenzo Silva de este año, por poner un caso, o esos raros gustadores que buscan libros casi descatalogados de Michel Connolly o James Ellroy, que de todo hay.

Phillip Kerr, por ejemplo, ha sido uno de los autores más demandados dentro del género negro. Lo publica RBA y los responsables de la editorial achacan ese auge del género a que es de fácil lectura y entretenido mientras que en el caso de otros autores, como Eva Roldán, que pertenece a Roca Editorial, se cree que ese éxito del género se debe a que narra la muerte de una forma segura. Desde luego hay que decir que la novela nórdica, noruega, sueca y danesa, sigue rompiendo moldes y llevan así ya varios años. En esta Feria arrasa la sueca Camilla Läckberg, seguida de Stieg Larsson, éxito al que han contribuido las series de televisión basadas en sus novelas. Lo mismo que ocurre con la serie de Kurt Wallander, Henning Mankell, que sigue siendo estrella rutilante. En cambio, los latinos como Petros Márkaris y Camilleri no le van a la zaga.

En España, que desde hace casi sesenta años una novela como Yo maté a Kennedy de Manuel Vázquez Montalbán supuso la irrupción de la novela negra moderna en España dejando a un lado la saga de Plinio, ha contado con muy buenos escritores del género como Francisco González Ledesma, Juan Madrid, Alicia Giménez Barlett, Andreu Martin... Es ahora Lorenzo Silva el que se erige como el más demandado en la Feria. Ha sacado nuevo libro, por supuesto con Bevilacqua y Chamorro, titulado Los cuerpos extraños. Junto con Almudena Grandes y su Las tres bodas de Manolita, Anna Gavalda y Javier Sierra, es uno de los autores que más busca el público: tiene un lector fiel que le sigue.

Es probable, no tenemos aún datos oficiales pero sí conocemos las filas de lectores presentes en las casetas, que los autores que más vendan en la Feria sean Rafael Santandreu, un psicólogo que es consultado en un programa de la 2 de TV y que escribe libros de autoayuda; Donna Tartt, que con su libro El jilguero, se ha colocado en las listas de ventas en casi todos los países occidentales; la ya citada Almudena Grandes; Luz Gabás, que hace novela histórica, Isabel Allende, con un thriller bien trabado, El juego de Ripper; Donna Leon, otra narradora célebre de novela policiaca con la creación del inspector Brunetti, y el escritor responsable de que casi se derrumben puentes en Italia y Francia por sus novelas, Federico Moccia, del que podemos decir que, literalmente, arrasa.

Podemos consolarnos afirmando que con estos nombres hemos tomado el pulso a nuestra sociedad lectora y que, sin embargo, no todo lo acaparan nombres así. Es cierto que la novela gráfica y los autores de cómics venden mucho y normalmente no aparecen en estas listas, pero convendría fijarnos en autores de prestigio que prácticamente no se estrenan en las firmas de libros, algo que no sucedía años atrás, cuando Literatura de cierta calidad y ventas estaban más equilibradas, más acordes entre una y otra. Deberíamos reflexionar hacia dónde vamos y no creo de recibo colocar a la socorrida crisis como excusa.

3 Comments
  1. Y más says

    Pues, ¡qué horror!

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