El pariente sueco de ‘Forrest Gump’

El_abuelo_que_saltóEl abuelo que saltó por la ventana y se largó es la comedia sueca del momento: un producto de verano, fresco como el helado e indigesto como la horchata, apropiado sobre todo para amantes de lo dulce sin pretensiones, que resulta tan largo como un agosto sin vacaciones o como su propio título.

Basada en el superventas homónimo de Jonas Jonasson, nos cuenta las aventuras de un anciano centenario que decide escaparse del geriátrico el mismo día que cumple tres cifras. La película discurre entonces en dos planos narrativos. En uno se relatan las peripecias del abuelo en el presente, cuando se encuentra amigos nuevos y algunos enemigos violentos. Y en el otro, los momentos significativos de su vida personal y social, a lo largo de la cual ha estado presente por pura casualidad en circunstancias importantes, e incluso decisivas de la humanidad, como Forrest Gump: ha salvado la vida a Franco, se ha emborrachado con Stalin, ha convivido en un gulag con el hermano tonto de Einstein, ha contribuido con Oppenheimer al desarrollo de la bomba atómica, ha conocido a Reagan, etc.

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El problema es que estos episodios, algunos de los cuales son muy divertidos y otros demasiado tópicos, van siendo introducidos abruptamente mediante flash back a lo largo de la película en una sucesión previsible, y casi rítmica, de presente-pasado-presente, carente de justificación narrativa la mayoría de las veces. Es decir, que los guionistas necesitan un repaso a la clase donde aprendieron la conveniencia y maneras del uso narrativo del flash back y su abuso: nos tenían que contar su vida pasada sí o sí y lo han hecho cuando han querido.

La película, no hay que negarlo, tiene gags y momentos de humor divertidos. Pero a un ritmo inconstante. Y a nosotros nos gustan más las situaciones y personajes del presente, porque nos parecen novedosos y sugerentes, que las del pasado con personajes históricos, quizá porque nos resultan previsibles y porque la sucesión de hitos tan importantes nos cansa un poco.

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La película goza de una excelente fotografía, recrea muy bien los distintos ambientes y entre el plantel de intérpretes se encuentran algunos actores suecos de películas interesantes, a los que resulta divertido reconocer. No así al protagonista, Robert Gustafsson, del que no conocíamos mucho y que, con cincuenta años menos, interpreta al anciano.

En la vida pasa lo que tiene que pasar: mejor no hacer muchos planes ni cavilar demasiado. Es la enseñanza, o la tesis, de este film sueco procedente de la literatura que, a pesar de contar con asesinos, narcotraficantes y violentos, sólo tiene en común con las famosas novelas de otro sueco exitoso, Stieg Larsson, y las películas basadas en ellas, la longitud del título.

A El abuelo que saltó por la ventana y se largó le falta, quizá, un poco de coherencia y le sobra media hora, a pesar de que en Suecia ha sido la película más vista del año, superando, incluso, el éxito de la novela, leída por millones de personas, tanto en el país nórdico como fuera de sus fronteras.

Trailer oficial ‘El abuelo que saltó por la ventana y se largó’ / acontrafilms (Youtube)

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